jueves, 7 de mayo de 2026

 

OPERACIÓN FASTIDIAR

¿Qué finalidad persiguen los últimos y constantes ataques terroristas ucranianos sobre el territorio ruso?

 

Por Javier B. Dal 

En proximidad de celebrarse el 9 de mayo próximo un nuevo aniversario de la Gran guerra Patria en la plaza Roja de Moscú, los ataques terroristas del régimen neonazi de Kiev se han incrementado en cantidad y osadía. Estas acciones no son simples atentados impulsados por un fanatismo ciego que buscan dañar a ciudadanos rusos, esto es parte de la guerra hibrida que Volodymyr Zelensky y sus patrocinadores occidentales vienen mejorando desde que Trump descalabro a la OTAN.

La oleada de estos ataques terroristas pone en evidencia una desesperación en Zelensky, y motivos sobran para ello.

La guerra de agresión contra Irán ha tapado momentáneamente la situación en Ucrania pero eso no significa que los problemas para la junta neonazi se hayan resuelto. Ante todo, las desinteligencias con Washington parecen estar acorde con la desquiciada y controvertida personalidad del presidente Trump quien recordemos, había prometido establecer la paz en 24 horas de asumido el cargo.

Como eso no sucedió y tras escandalosas discusiones con el jazaro gorrón, debió tratar con el presidente ruso Vladimir Putin quien sin dudas conoce muy bien de que se trata el asunto y de la poca fiabilidad de sus contrapartes.

La situación de los ucranianos sobre el terreno es crítica. Desde el mes de marzo los certeros golpes contra la infraestructura energética y de transporte sobre Kiev, Novovolynsk, Chernihiv y Sumy ha complicado la vida de los ciudadanos quienes ya están hartos de la guerra. Al mismo tiempo los ataques precisos con drones FPV contra cuarteles del SBU van degradando los cuadros de la inteligencia de régimen.

Obviamente esto no hace feliz al pequeño “führer” jazaro quien ya acumulaba furia por los recortes a la ayuda dineraria aprobados por el Congreso y la negativa de Donald Trump al envío de los Tomahawk como un mensaje tácito a la aceptación de un acuerdo para la entrega paulatina del Donbass.

Es por ello que Zelensky parece decidido a fastidiar al unísono tanto a Moscú como a Washington intentando desesperadamente retrasar aquella situación ¿Por qué? Porque caso contrario, los sectores ultranacionalistas y los neonazis banderistas que lo colocaron en el poder lo colgaran en la plaza Maidan junto a su elegante mujer como sucedió allá lejos con el Duce Mussolini y su amante.

Para eso necesita continuar la guerra, necesita crear una narrativa confrontativa que lo sostenga en el poder. En ese plan a finales del mes de marzo Zelensky declaro que Rusia le había dado dos meses para retirarse del Donbass o de lo contrario entrarían por la fuerza, algo que negaron en Moscú. Al mismo tiempo declaro que “Estados Unidos había condicionado las garantías de seguridad a la retirada de Ucrania del Donbass”, a lo que el secretario de estado Marco Rubio desmintió tajantemente. Pero si bien eso sirve para inflamar los ánimos de los extremistas ucranianos y ganar un poco más de tiempo, no es suficiente y como dijo el general argentino Juan Domino Perón “mejor que decir, es hacer”.

Queda muy claro que este hacer manifestado en una campaña intensiva de atentados no es un emprendimiento solitario ni ausente de costes. Las células y equipos de ataque ucranianos reciben apoyo material y logístico para cada atentado. Los drones y la provisión de cobertura informática para guiarlos no son autóctonos de Ucrania. Detrás del SBU y de la inteligencia militar (GUR) desde antes del inicio de la operación especial están los muchachos británicos del MI6 y sus colaboradores polacos, lituanos etcetc, muy comprometidos en apoyar a Zelensky siempre y cuando se mantenga en la línea de continuar la guerra para ya no ganarla sino, mantenerla que garantice un caos permanente que debilite política-militar y económicamente a la Federación de Rusia.

Esta estrategia sucia contra la Federación de Rusia que las administraciones en Washington (por sobre todo la de Joe Biden) aprobaban con su participación, en apariencias podría estar cambiando con la actual ya que (y más allá de las inconsistencias en Trump) han emitido una nueva política de combate al terrorismo que pone en el centro de observación a Europa. Si esto es real, las acciones terroristas de los neonazis ucranianos con el apoyo de las agencias de inteligencia atlantistas entrarían dentro de este marco reprochable.

Justamente entre los señalamientos se menciona a que la OTAN no puede servir como centro de reclutamiento y apoyo logístico para terroristas dejando en evidencia su histórico protagonismo en esos menesteres (GLADIO). Tal vez lo irónico de esta “nueva estrategia” estadounidense sea que Washington no menciona nada de su oscuro protagonismo en la creación, desarrollo y apoyo de programas subversivos y de terrorismo tanto para usar contra Rusia (la CIA y los Banderistas ucranianos) como para otras regiones del mundo como es, el Medio Oriente (Al Qaeda, ISIS, MAK, Jabbat Al Nusrah etctect).  

Hasta tanto esta nueva estrategia (supongamos) se ponga en marcha, el Kremlin para garantizar la seguridad en el desarrollo de los desfiles del 9 de mayo, al alto al fuego anunciado junto a una advertencia a Kiev, ha desplegado sus batallones antidrones de guerra radioeléctrica bajo un protocolo de seguridad extrema entre los que se encuentra, la suspensión del internet en todo el territorio por el término de 24 horas a fin de no favorecer la operatividad de drones kamikaze.

 

 

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