OPERACIÓN
FASTIDIAR
¿Qué finalidad
persiguen los últimos y constantes ataques terroristas ucranianos sobre el
territorio ruso?
Por Javier B. Dal
En proximidad de
celebrarse el 9 de mayo próximo un nuevo aniversario de la Gran guerra Patria
en la plaza Roja de Moscú, los ataques terroristas del régimen neonazi de Kiev
se han incrementado en cantidad y osadía. Estas acciones no son simples
atentados impulsados por un fanatismo ciego que buscan dañar a ciudadanos rusos,
esto es parte de la guerra hibrida que Volodymyr Zelensky y sus patrocinadores
occidentales vienen mejorando desde que Trump descalabro a la OTAN.
La oleada de estos
ataques terroristas pone en evidencia una desesperación en Zelensky, y motivos sobran
para ello.
La guerra de
agresión contra Irán ha tapado momentáneamente la situación en Ucrania pero eso
no significa que los problemas para la junta neonazi se hayan resuelto. Ante
todo, las desinteligencias con Washington parecen estar acorde con la
desquiciada y controvertida personalidad del presidente Trump quien recordemos,
había prometido establecer la paz en 24 horas de asumido el cargo.
Como eso no
sucedió y tras escandalosas discusiones con el jazaro gorrón, debió tratar con el
presidente ruso Vladimir Putin quien sin dudas conoce muy bien de que se trata
el asunto y de la poca fiabilidad de sus contrapartes.
La situación de
los ucranianos sobre el terreno es crítica. Desde el mes de marzo los certeros golpes
contra la infraestructura energética y de transporte sobre Kiev, Novovolynsk,
Chernihiv y Sumy ha complicado la vida de los ciudadanos quienes ya están
hartos de la guerra. Al mismo tiempo los ataques precisos con drones FPV contra
cuarteles del SBU van degradando los cuadros de la inteligencia de régimen.
Obviamente esto no
hace feliz al pequeño “führer” jazaro quien ya acumulaba furia por los recortes
a la ayuda dineraria aprobados por el Congreso y la negativa de Donald Trump al
envío de los Tomahawk como un mensaje tácito a la aceptación de un acuerdo para
la entrega paulatina del Donbass.
Es por ello que
Zelensky parece decidido a fastidiar al unísono tanto a Moscú como a Washington
intentando desesperadamente retrasar aquella situación ¿Por qué? Porque caso
contrario, los sectores ultranacionalistas y los neonazis banderistas que lo
colocaron en el poder lo colgaran en la plaza Maidan junto a su elegante mujer como
sucedió allá lejos con el Duce Mussolini y su amante.
Para eso necesita
continuar la guerra, necesita crear una narrativa confrontativa que lo sostenga
en el poder. En ese plan a finales del mes de marzo Zelensky declaro que Rusia
le había dado dos meses para retirarse del Donbass o de lo contrario entrarían
por la fuerza, algo que negaron en Moscú. Al mismo tiempo declaro que “Estados
Unidos había condicionado las garantías de seguridad a la retirada de Ucrania
del Donbass”, a lo que el secretario de estado Marco Rubio desmintió tajantemente.
Pero si bien eso sirve para inflamar los ánimos de los extremistas ucranianos y
ganar un poco más de tiempo, no es suficiente y como dijo el general argentino Juan
Domino Perón “mejor que decir, es hacer”.
Queda muy claro
que este hacer manifestado en una campaña intensiva de atentados no es un emprendimiento
solitario ni ausente de costes. Las células y equipos de ataque ucranianos
reciben apoyo material y logístico para cada atentado. Los drones y la
provisión de cobertura informática para guiarlos no son autóctonos de Ucrania. Detrás
del SBU y de la inteligencia militar (GUR) desde antes del inicio de la
operación especial están los muchachos británicos del MI6 y sus colaboradores
polacos, lituanos etcetc, muy comprometidos en apoyar a Zelensky siempre y cuando
se mantenga en la línea de continuar la guerra para ya no ganarla sino, mantenerla
que garantice un caos permanente que debilite política-militar y económicamente
a la Federación de Rusia.
Esta estrategia
sucia contra la Federación de Rusia que las administraciones en Washington (por
sobre todo la de Joe Biden) aprobaban con su participación, en apariencias
podría estar cambiando con la actual ya que (y más allá de las inconsistencias en
Trump) han emitido una nueva política de combate al terrorismo que pone en el
centro de observación a Europa. Si esto es real, las acciones terroristas de
los neonazis ucranianos con el apoyo de las agencias de inteligencia
atlantistas entrarían dentro de este marco reprochable.
Justamente entre
los señalamientos se menciona a que la OTAN no puede servir como centro de
reclutamiento y apoyo logístico para terroristas dejando en evidencia su histórico
protagonismo en esos menesteres (GLADIO). Tal vez lo irónico de esta “nueva
estrategia” estadounidense sea que Washington no menciona nada de su oscuro protagonismo
en la creación, desarrollo y apoyo de programas subversivos y de terrorismo
tanto para usar contra Rusia (la CIA y los Banderistas ucranianos) como para
otras regiones del mundo como es, el Medio Oriente (Al Qaeda, ISIS, MAK, Jabbat
Al Nusrah etctect).
Hasta tanto esta
nueva estrategia (supongamos) se ponga en marcha, el Kremlin para garantizar la
seguridad en el desarrollo de los desfiles del 9 de mayo, al alto al fuego
anunciado junto a una advertencia a Kiev, ha desplegado sus batallones antidrones
de guerra radioeléctrica bajo un protocolo de seguridad extrema entre los que
se encuentra, la suspensión del internet en todo el territorio por el término
de 24 horas a fin de no favorecer la operatividad de drones kamikaze.

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