METASTASIS DEL
TERRORISMO
¿De dónde vienen
los activos de la inteligencia atlantista que asisten a las SBU y al GUR
ucranianos para sus ataques dentro de Rusia? Las cosas como son
Dany Smith
Cuando un avión estallaba en el aire sobre una localidad en Escocia o un edificio volaba por los aires en Damasco, Siria, la palabra terrorismo surgía de inmediato como la obra de grupos “terroristas” sin dar mayores abundamientos del tema total, los culpables ya estaban (sin pruebas) públicamente identificados. Las últimas décadas en este siglo nos han revelado que quienes decían luchar contra el terrorismo, lo creaban y lo financiaban en parte usando los recursos de sus respectivos estados. A partir de esas revelaciones y considerando los últimos acontecimientos surge el interrogante ¿Quiénes realmente están detrás de estos atentados terroristas?
Obviamente cada
caso responderá a la situación particular de los involucrados y de otras
variables complementarias. Esto viene a cuento del ataque terrorista contra
otro funcionario ruso en pleno Moscú. En la mañana del lunes el general Fanil
Sarvarov tras subir a su automóvil, encenderlo y desplazarse unos metros muere
instantáneamente por la detonación de un explosivo colocado debajo del motor
frente al conductor. A primera vista, la obra de un profesional en colocar
bombas lapa caracterizada por una explosión dirigida a matar al conductor
cuando le da contacto al motor. Aquí parece que hubo mayor sofisticación ya que
la detonación fue posterior y en movimiento.
Más allá de la
importancia de Sarvarov como funcionario de gobierno y de que no es el primero
en ser asesinado, lo que deberíamos atender es al método, el origen de los
autores y los objetivos esperados.
El terrorismo no
es una ideología o una doctrina ligada a una religión como engañosa y maliciosamente
presentaron desde occidente. Es una táctica, un proceder sucio en la guerra que
en el siglo pasado usaron organizaciones y agrupaciones no estatales para
golpear tanto a oponentes símiles como a las autoridades estatales. Con el paso
del tiempo estos últimos fueron adoptando los mismos procedimientos y en
algunos casos pasaron de ser organizaciones terroristas a formar estados.
Muchos creen que
el terrorismo se inició en 2001 por los eventos del 9/11 y que sus mentores
eran árabes-islámicos. Obviamente es una falacia deliberada y maliciosa desperdigada
por las redes sionistas en EEUU con propósitos ya conocidos. Si nos centramos desde
aquel entonces veremos una potenciación del fenómeno y no fue por casualidad.
Siguiendo una planificación estratégica trazada por sectores neocon y sionistas
en Washington DC, la CIA y sus aliados árabes (monarquías petroleras) e
israelíes pusieron a rodar estructuras secretas irregulares como Al Qaeda
(creada a comienzos de 1980), Al Nusra y el ISIS para visualizar ante el
público un “terrorismo islámico” de alcance global como único responsable. Pero
este juego sucio ya había sido desplegado por el MI6 apenas se derrumbó la URSS
y así lo vimos en la ex Yugoslavia y casi inmediatamente en el Cáucaso
prestando apoyo a los grupos chechenos con sus horribles consecuencias en los
ataques al teatro de Moscú en 2002 y el colegio en Beslán 2004.
Estos activos sin
dudas son las herramientas de ese gobierno en la sombra muy influenciado por
las redes sionistas -leales a Israel- enquistadas tanto en Washington
como en New York con indudables ramificaciones en VauxHall, Londres. Situaciones
que revelaron hasta donde los gobiernos estadounidenses se hallan implicados en
el negocio del terrorismo lo vimos con el Plan Cóndor en los setentas, el
escándalo Irán-Contras (con implicancias israelíes) en los ochentas y más cerca
en el tiempo en 2020 con la muerte de Michael D´Andrea, un agente de la CIA convertido
al Islam que se encargaba de reclutar y conectar redes extremistas para usarlas
contra el Talibán y contra Irán pero también, contra cualquier otro oponente
que los intereses ameriten.
De esta reseña
vemos como protagonistas a EEUU, Gran Bretaña e Israel responsables de toda esa
red criminal creada en principio para tratar de contra restar la oposición a
las ocupaciones en Iraq y Afganistán y como contrapeso al bloque de la
resistencia islámica que apoya la causa palestina.
Así estos actores
convirtieron al terrorismo en una política operativa para extorsionar o
simplemente eliminar a sus adversarios y a los de Tel Aviv. Ejemplo de esto lo
vimos en la limpieza de científicos y académicos en Iraq durante la ocupación,
el asesinato de Soleimani y Muhandis en Bagdad en 2020, los atentados
terroristas cometidos contra científicos e ingenieros nucleares iraníes, el bombazo
que mato al líder palestino Ismael Haniyé en Teherán y así podríamos seguir. Para
sus argumentadores en los medios occidentales se trata de “ataques quirúrgicos”
pero no son más que simples actos terroristas ejecutados con recursos estatales.
Esa misma matriz (obviamente
con otros activos) es la que ha estado operando contra Rusia y que bajo la
máscara de las SBU se ha cobrado la vida del teniente general Fanil Sarvarov
con el evidente propósito de sembrar el caos y la inestabilidad, pero Putin y
sus asesores de inteligencia son conscientes de esto y saben a dónde mirar.
La Federación de
Rusia tiene experiencia en lidiar con esta táctica sucia y sufrir por ella, e
incluso ha sabido llegar al fondo para desarticular a sus instigadores
intelectuales en Londres. Por ello no es casual que los británicos estén ligados
y muy comprometidos a toda aquella arquitectura del terror que podría ser tan
extensa y enmarañada que ni siquiera sus gobiernos (especialmente EEUU y Gran
Bretaña) saben dónde empieza y donde termina la madeja.
Hoy no es un
secreto la lucha de poder dentro del “Deep State” que implican a grupos dentro
de la inteligencia (CIA, NSA, DIA etcetc) con agendas propias involucrados -entre
otros negocios negros- con el terrorismo fuera del control gubernamental. Incluso
podríamos sospechar que los propios gobernantes incluido Trump son rehenes de
estos poderes en la sombra y una prueba de ello son los intentos de asesinar al
propio Trump.
Por supuesto que
esto último no excusa las responsabilidades de cada gobierno involucrado. Si
varios de esos programas secretos o de sus activos, creados por ellos mismos están
generando atentados terroristas, manejando el tráfico de armas y drogas, creando
sus propias guerras, alguien en Washington, Londres o de donde sea deberían dar
las explicaciones del caso. La fábula del terrorismo islámico como epitome de
todos los males ya no se la traga nadie y menos aun cuando el propio Trump va a
Damasco -donde EEUU abrirá una base- y se saca una foto sonriente con el
líder de “Al Qaeda” en Siria, el mismo que la CIA y el Mossad apoyaron para
derrocar al gobierno de Al Assad.
Es por eso que a
modo de conclusión, quienes se animen a pensar con libertad sobre este atentado
terrorista que mato al general Fanil Sarvarov deberían preguntarse ¿Continuarán
estos atentados?, ¿Fue encargado por los gobiernos que patrocinan a Kiev o fue
una acción facciosa e independiente de alguna red sin control de la CIA y el
MI6? Y si esto último fue así ¿Quiénes son sus directores en la sombra?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario