miércoles, 6 de mayo de 2026

 

PALANTIR Y MILEI

¿Cuáles podrían ser los motivos de la llegada de esta corporación de la industria tecnológica bélica a la Argentina?

 

Por Charles H. Slim 

La tecnocracia belicista ha llegado a la Argentina y eso no es para dejarlo pasar. El arribo a Buenos Aires de Alex Karp CEO y co-fundador de PALANTIR no es una señal de buenos augurios ni para la Argentina ni para la región; si para el vendedor de la casona Barrio Parque en la capital, empresarios y funcionarios del área de seguridad que usufructuarán con los contratos que puedan cerrarse. Al parecer el gobierno hiper reaccionario de los hermanos Milei ha convertido al país en el nido de toda clase de pájaros oscuros de la misma pluma. Pero ¿Qué podría unir a Javier Milei y su gobierno filo-sionista con el Alex Karp?

Si ponemos a estos personajes en perspectiva veremos que en apariencias hay un choque irreconciliable en cuanto a la filosofía política de cada uno, al menos en apariencias. PALANTIR es nada menos que una poderosa corporación desarrolladora de armas, sistemas de guerra electrónica y guerra cognitiva, vigilancia y dispositivos novedosos para eliminar personas. Javier Milei se pregona como un converso al judaísmo y en ese sentido, imbuido de alguna clase de moralidad religiosa que no concuerda con una elaboradora de máquinas de la muerte. Pero, si consideramos las simpatías de Javier Milei por Israel y sus eficaces sistemas intervención, vigilancia y espionaje electrónica (invadiendo la intimidad global) y del uso de la IA en la operatividad de sus sistemas de armas para asesinar en masa a los civiles en Gaza, Cizjordania y el Líbano podemos entender la simpatía mutua.

Se dice que Karp es un seguidor, un cultor de la filosofía de Habermas y como tal, sus desarrollos tecnológicos apuntan a consolidar a la “seguridad” como la base del desarrollo económico de una democracia. Obviamente el entrecomillado de la palabra seguridad no es casual, ya que somos testigos de cómo en nombre de esa palabra -desde finales del siglo pasado hasta comienzos del actual- se ha creado una billonaria industria policiaca-militar necesaria, ante la sospechosa y ya advertida aparición de situaciones de inseguridad y caos en ciertas regiones del globo que (casualmente y bajo ciertas doctrinas)[1] beneficiaron la intervención de los estadounidenses. El negocio del señor Karp no es más que la modernización de la industria de la seguridad privada de mercenarios como BLACKWATER, Xe, Titan Security Europe, G4S, UCP Secure entre muchas otras tan tristemente recordadas por los iraquíes, afganos, libios, palestinos y todo aquel país que los ha soportado y siguen soportado.

Incluso esta corporación es la que provee sistemas de seguimiento y herramientas de IA para los infames grupos de ICE en los EEUU para literalmente cazar inmigrantes. Al mismo tiempo ofrece programas predictivos de comportamiento social y posibles desarrollos de conflictos como paso previo a su neutralización (entiéndase arresto o eliminación física).

PALANTIR se presenta como un sofisticado solucionador en estos temas, especialmente con el desarrollo de IA para la toma de decisiones automatizadas, como las empleadas por Israel para bombardear casa por casa la franja de Gaza bajo supuestos cálculos automatizados que dirigían sus obuses y misiles a donde supuestamente estaban combatientes de “Hamas”. La misma toma de decisiones que tomo la armada estadounidense cuando lanzo sus tres ataques con misiles crucero Tomahawk contra el colegio de niñas en Minab, Irán. 

Ahora con la llegada a la Argentina ¿Acaso el gobierno de los hermanitos Milei pretenden insertar estas sofisticadas herramientas dentro del marco de la defensa y seguridad del país? Y para el caso que así fuese ¿En beneficio de quién? Esta última cuestión es la sazón de la evidente destrucción de los cuadros de las fuerzas armadas que prácticamente se hallan en una situación ruinosa y que dejémoslo bien claro, es un objetivo político deliberado que ha venido siendo trabajado desde 1983 y que tiene como benefactores últimos a los intereses geoestratégicos británicos en el atlántico sur.

Entonces y considerando esto último, la inserción de estas tecnologías invasivas y que se complementan con herramientas bélicas de alta sofisticación, se puede deducir que no son precisamente para el mejoramiento de la defensa del país sino quizá (tal vez), para crear un andamiaje tecnológico represivo para proteger los intereses de quienes sostienen al gobierno de los Milei.

No es algo nuevo que un poco de esta tecnología ya se emplea por los bancos para medir los campos biométricos de sus clientes bajo el supuesto beneficio de la seguridad e identificación instantánea. Sobre esta particular herramienta cabría recordar que fue insertada y empleada por los batallones de inteligencia norteamericanos tras la ocupación de Afganistán e Iraq (denominada HIIDE)[2] para conformar un censo que (además de una identificación certera) posibilitaba a las fuerzas de ocupación recopilar vastas bases de datos para determinar quiénes -a partir de los rasgos y señas faciales- podían ser un peligro para su presencia y en ese caso, tener precisiones de su ubicación para arrestarlos o eliminarlos.

Obviamente que esta corporación no ofrece sus productos por altruismo o en interés de la “libertad”, la “democracia” o la “seguridad para los derechos humanos”. Como toda corporación es un negocio y Palantir es un negocio multimillonario y sus productos no son para cualquier cliente. Si los Milei se hallan en tratativas con su CEO y atendiendo a la cantinela “no hay plata” y que va dejando un tendal en la vida económica de los argentinos ¿Pretende Milei incorporar sus tecnologías en la seguridad (SIDE) y en las fuerzas armadas?, y de ser así ¿De dónde saldrá el dinero para pagar los costosos productos de esta corporación? Aquí para develar esta incógnita se debe aplicar el principio de “seguir el dinero para ver quien se beneficia”.

Palantir es una creación de una mente nihilista y en ello va el desprecio por el otro. La sistematización de la vida y de la muerte es sin dudas el tema central de esta corporación, una de las más importantes en el abastecimiento de tecnologías bélicas y software de IA al Pentágono y también a Israel. Bajo el concepto de eficiencia, ofrece una visión ultramoderna y extremista del liberalismo que bajo una tecnocracia elitista, pretende clasificar a los seres humanos como si fuésemos productos con etiquetas en una estantería.

 

 



[1] Doctrina Rumsfeld-Cebrowski que se resume en la creación de un caos controlado mediante ciertos agentes para que facilitara la intervención estadounidense

[2] Handheld Interagency Identity Detection Equipment

No hay comentarios.:

Publicar un comentario