ESTRATEGIA DE BAJO
COSTO
Cuando el dinero y
el apoyo estratégico de una potencia en decadencia no alcanza ¿Cómo saldrá
Israel de su ilegal y mesiánica aventura expansionista sobre el Líbano?
Por Yossi Tevi
Pongamos en
contexto la situación. Primero, Israel desde que invadió el sur del Líbano
viene llevando a cabo la destrucción minuciosa e indiscriminada de aldeas y
localidades libanesas con la expulsión de sus habitantes y la consiguiente lesión
y muerte de cientos de civiles. Segundo, uno de los propósitos (extensamente
anhelados) de esta campaña militar es anexar el territorio arrasado para
convertirlo en granjas o asentamientos y controlar la vía de agua dulce que
proporciona el río Litani. Tercero, la única fuerza capaz de oponerse a estos
planes ha sido (históricamente) y pese a lo sufrido en septiembre de 2024 sigue
siéndolo, los cuadros de combate de la organización chiita Hezbollah.
En toda la
historia que se registra en la lucha entre las FDI y la resistencia
árabe-islámica de Hezbollah, se remarca la ventaja tecnológica del primero
sobre el segundo. Pese a ello, para Hezbollah no representó un factor decisivo
y es más, lo obligó a ser más imaginativo y audaz con menos recursos.
En este marco, la
asimetría ha sido aprovechada por los combatientes libaneses convirtiéndola en
un factor ventajoso propio y al mismo tiempo desmoralizador para el enemigo.
En las semanas
pasadas las FDI han estado sufriendo golpes demoledores en varios de sus
intentos por avanzar más al norte. La noticia de la pérdida en unos días de más
de 30 tanques Merkaba y otros carros acorazados puso en perspectiva una
situación que no se había estado ventilando por los medios en occidente. Sumado
a ello, la perdida de unos 250 efectivos de infantería y de la Brigada “Golani”
más una centena de heridos en apenas dos semanas ha creado una atmósfera de
incertidumbre entre la ciudadanía israelí que sigue reclamando explicaciones a
su gobierno y muchas críticas dentro de los círculos militares (activos y
retirados) y de inteligencia en Tel Aviv.
Como respuesta a
estas emboscadas las FDI y como demostración de su impotencia realizan (como lo
hacen en Gaza) el acostumbrado castigo colectivo contra todos los pobladores
del sur, bombardeando con ataques aéreos, drones y fuego de artillería las
aldeas y localidades como Nabatieh, Tiro y Bint Jbeil.
Las nuevas tácticas que viene implementando la resistencia libanesa parecen estar enmarcadas en una estrategia coherente que logra contrapesar la sofisticación en el equipamiento y armas del enemigo. Una de ellas es el uso de drones FPV mediante una modalidad que le permite burlar cualquier contramedida electrónica de las FDI volviendo cada ataque un daño asegurado y considerable.
Tengamos en cuenta
que todo el territorio de la Palestina ocupada y gran parte de la región
aledaña es la más escudriñada del mundo por las antenas, cámaras y sensores de la
inteligencia electrónica israelí. En el caso del Líbano, durante años las
operaciones de infiltración para colocar dispositivos y el espionaje de las
comunicaciones por Israel fueron continuamente frustradas por la inteligencia
de Hezbollah y no por el inoperante estado libanés.
En las actuales
circunstancias los combatientes libaneses una vez más vuelven a saltar la
brecha tecnológica del enemigo mediante el ingenio a bajo coste impidiéndoles
hacer pie en los territorios que pretenden ocupar. Según algunas fuentes
confiables, Hezbollah fabrica sus propios drones FPV y cuadricópteros con un
costo de apenas 50 dólares por unidad lo que representa para lo que las FDI
necesitan para incursionar, una verdadera ganga.
Así, tal como se
usa en el teatro de operaciones en Ucrania, Hezbollah monta en sus drones de
ataque un explosivo, un mortero o la ojiva de un RPG que mediante un operador
con una computadora personal, lo guiara mediante un finísimo (pero muy
resistente) cable de fibra óptica hasta el blanco designado sin el problema de
ser anulado o interceptado por los sistemas anti drones con los que cuentan las
FDI. Incluso la capacidad de furtividad que Hezbollah ha logrado en sus ataques
complica las evacuaciones de heridos y de tropas en los helicópteros como se
vio en el incidente de Taybeh del 26 de abril pasado.
La gran diferencia
que existe con los drones producidos por Ucrania también radica en el costo.
Mientras el régimen de Zelensky se ufana de construir un dron con solo 500
dólares los libaneses han logrado reducir aún más el costo sin perder precisión
y letalidad. Además, nadie se imagine que Kiev le haya dado esta idea a la
resistencia islámica ya que Zelensky y su banda son sionistas aliados de Tel
Aviv.
El impacto que
significa el uso exitoso de estos FPV va más allá de una sensación
desmoralizadora para el enemigo, es la causa de bajas humanas y de millonarias pérdidas
mediante vectores baratos y un problema que al presente no logran resolver.


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