UNA GEOPOLITICA CONSTRUCTIVA
¿Cuánto sacrificio
más se requerirá de la UE y de sus adherentes para lograr los objetivos
estratégicos de EEUU? Al parecer hay una alternativa
Por Charles H. Slim
¿Hasta dónde los gobiernos de Europa se dejarán arrastrar por las maquinaciones de un grupúsculo de intrigantes en Bruselas? La cuestión viene a cuento del continuo deterioro de la situación económico-social y político que lleva a la fractura interna en cada uno de los estados de la Unión Europea en gran parte por el seguidismo de las directivas de la administración norteamericana a las políticas del partido de la guerra liderado por Úrsula Von Der Leyen, Kaja Kallas y Mark Rutte.
Ciertamente, EEUU
oficialmente no estaría en la OTAN pero, sigue muy complicado en las acciones
militares y de inteligencia a favor del régimen de Zelensky en Ucrania.
Como es costumbre,
estas situaciones no son noticia ni menos aún llaman la atención de los
analistas ya que ello pondría sobre la mesa, una serie de elementos y
preconceptos que motivan esta política autodestructiva. En líneas generales es
la rancia rusofobia lo que motiva a esta secta euro-atlantista que en conjunto
con los prehistóricos rusofobos en Washington dc, ya no esconden sus simpatías
con una ideología ultraderechista fundada por aquel frustrado pintor austriaco.
En la misma línea
se ha venido comportando el “Establecimiento” estadounidense que a lo largo de
todas sus administraciones y por intermedio de la CIA, ha conservado sus
relaciones con esos sectores extremistas de la ultraderecha eslava que desde
2022 hasta el presente sirven como activos en su cruzada contra la Federación
de Rusia. Pero a pesar de lo negativo que ello ha representado ha servido y muy
bien para hacer un revisionismo en el cual salen a la luz intimas relaciones
entre los neonazis con sectores que por décadas (sionistas y neoconservadores) hicieron
de ello, un discurso existencial.
Estas políticas
solamente tienen una propuesta que conlleva la promesa segura de una guerra
para los próximos años con la Federación de Rusia ¿Y de dónde surge semejante
seguridad? Por el simple hecho de que serán ellos quienes la van causar y en
ese sentido, están invirtiendo grandes presupuestos de sus PBI para desarrollo
y construcción de armamentos (drones de varios tipos) e instalaciones anexas
(prisiones, campos de concentración, hospitales de campaña etcetc) para esos
propósitos.
La guerra en
Ucrania es una fogata que estos sectores no quieren apagar y por el contrario,
ayudan a avivar con el apoyo logístico y operativo (con armas y personal) al
régimen neonazi de Kiev. En ese plan incluso han sacrificado la continuidad en
el abastecimiento del gas ruso, altamente rentable y conveniente para la
industria y la calefacción de las ciudades europeas.
Pero estos
demenciales objetivos fundados en ese venenoso odio a los rusos, ya han dañado
bastante las economías de los países del bloque pese a que sus gobernantes han
sido por demás parcos en ponerle freno. A ello se suma y con gran impacto, la
agresión israelo-estadounidense del 28 de febrero último contra Irán que ha
causado una severa crisis energética y en el transporte marítimo causando saltos
financieros y un nervosismo que impactado tanto en las políticas productivas
como en las economías domésticas de los ciudadanos europeos de a pie.
Si hay un país que
esta pagando caro por esto es Alemania que de ser la locomotora de la UE ahora
apenas puede sostener su sistema productivo pagando costos y precios de energía
exorbitantes producto del seguidismo pro-atlantista y pro-Washington que
heredaron de Angela Merkel y que Olaf Scholz hizo una política de estado para
llegar al presente con el actual canciller Friedrich Merz quien parece muy dispuesto
a profundizarla sin pensar en la suerte de su propio país.
Y es precisamente
la energía lo que hizo grande a Alemania y la puso por delante de sus pares
europeos. Pero, con la pésima decisión de plegarse a las políticas engañosas
bajadas desde la administración de Joe Biden en coordinación con la OTAN,
metieron al país en una espiral descendente de conspiraciones y sabotajes que en
plan por desestabilizar a Moscú, terminaron con la voladura de los gasoductos
Stream I y II que a la postre ha resultado ser más perjudicial para Alemania y la
UE que para Rusia.
Tres años sin el
gas barato ruso ya pesa y mucho para las economías europeas y en especial para
la alemana. Esa energía era el motor de la industria y las ventajas
estratégicas que proporcionaba para la rentabilidad hoy ya no existe. Es así
que la diputada del Bundestag y líder de Alternativa para Alemania Alice Weidel
hace unos días ha expresado que se debería levantar el boicot al petróleo y gas
ruso para volver al levantar la economía del país. Destaco que el sello de los
productos “hecho en Alemania” era posible gracias al suministro del gas barato
ruso factor estratégico para el crecimiento económico y una consiguiente
estabilidad social.
Weidel asegura que
si el partido llega al poder en 2029 harán lo necesario para retomar el
abastecimiento del gas oriental y terminar así con una dependencia energética
impuesta por cuestiones geopolíticas y estratégicas de único interés para los
estadounidenses y sus partidarios en Bruselas y que no han beneficiado en nada
a los ciudadanos alemanes.
