domingo, 5 de julio de 2026

 

UNA GEOPOLITICA CONSTRUCTIVA

¿Cuánto sacrificio más se requerirá de la UE y de sus adherentes para lograr los objetivos estratégicos de EEUU? Al parecer hay una alternativa

 

Por Charles H. Slim

¿Hasta dónde los gobiernos de Europa se dejarán arrastrar por las maquinaciones de un grupúsculo de intrigantes en Bruselas? La cuestión viene a cuento del continuo deterioro de la situación económico-social y político que lleva a la fractura interna en cada uno de los estados de la Unión Europea en gran parte por el seguidismo de las directivas de la administración norteamericana a las políticas del partido de la guerra liderado por Úrsula Von Der Leyen, Kaja Kallas y Mark Rutte.

Ciertamente, EEUU oficialmente no estaría en la OTAN pero, sigue muy complicado en las acciones militares y de inteligencia a favor del régimen de Zelensky en Ucrania.

Como es costumbre, estas situaciones no son noticia ni menos aún llaman la atención de los analistas ya que ello pondría sobre la mesa, una serie de elementos y preconceptos que motivan esta política autodestructiva. En líneas generales es la rancia rusofobia lo que motiva a esta secta euro-atlantista que en conjunto con los prehistóricos rusofobos en Washington dc, ya no esconden sus simpatías con una ideología ultraderechista fundada por aquel frustrado pintor austriaco.

En la misma línea se ha venido comportando el “Establecimiento” estadounidense que a lo largo de todas sus administraciones y por intermedio de la CIA, ha conservado sus relaciones con esos sectores extremistas de la ultraderecha eslava que desde 2022 hasta el presente sirven como activos en su cruzada contra la Federación de Rusia. Pero a pesar de lo negativo que ello ha representado ha servido y muy bien para hacer un revisionismo en el cual salen a la luz intimas relaciones entre los neonazis con sectores que por décadas (sionistas y neoconservadores) hicieron de ello, un discurso existencial.

Estas políticas solamente tienen una propuesta que conlleva la promesa segura de una guerra para los próximos años con la Federación de Rusia ¿Y de dónde surge semejante seguridad? Por el simple hecho de que serán ellos quienes la van causar y en ese sentido, están invirtiendo grandes presupuestos de sus PBI para desarrollo y construcción de armamentos (drones de varios tipos) e instalaciones anexas (prisiones, campos de concentración, hospitales de campaña etcetc) para esos propósitos.

La guerra en Ucrania es una fogata que estos sectores no quieren apagar y por el contrario, ayudan a avivar con el apoyo logístico y operativo (con armas y personal) al régimen neonazi de Kiev. En ese plan incluso han sacrificado la continuidad en el abastecimiento del gas ruso, altamente rentable y conveniente para la industria y la calefacción de las ciudades europeas.

Pero estos demenciales objetivos fundados en ese venenoso odio a los rusos, ya han dañado bastante las economías de los países del bloque pese a que sus gobernantes han sido por demás parcos en ponerle freno. A ello se suma y con gran impacto, la agresión israelo-estadounidense del 28 de febrero último contra Irán que ha causado una severa crisis energética y en el transporte marítimo causando saltos financieros y un nervosismo que impactado tanto en las políticas productivas como en las economías domésticas de los ciudadanos europeos de a pie. 

Si hay un país que esta pagando caro por esto es Alemania que de ser la locomotora de la UE ahora apenas puede sostener su sistema productivo pagando costos y precios de energía exorbitantes producto del seguidismo pro-atlantista y pro-Washington que heredaron de Angela Merkel y que Olaf Scholz hizo una política de estado para llegar al presente con el actual canciller Friedrich Merz quien parece muy dispuesto a profundizarla sin pensar en la suerte de su propio país.

Y es precisamente la energía lo que hizo grande a Alemania y la puso por delante de sus pares europeos. Pero, con la pésima decisión de plegarse a las políticas engañosas bajadas desde la administración de Joe Biden en coordinación con la OTAN, metieron al país en una espiral descendente de conspiraciones y sabotajes que en plan por desestabilizar a Moscú, terminaron con la voladura de los gasoductos Stream I y II que a la postre ha resultado ser más perjudicial para Alemania y la UE que para Rusia.

Tres años sin el gas barato ruso ya pesa y mucho para las economías europeas y en especial para la alemana. Esa energía era el motor de la industria y las ventajas estratégicas que proporcionaba para la rentabilidad hoy ya no existe. Es así que la diputada del Bundestag y líder de Alternativa para Alemania Alice Weidel hace unos días ha expresado que se debería levantar el boicot al petróleo y gas ruso para volver al levantar la economía del país. Destaco que el sello de los productos “hecho en Alemania” era posible gracias al suministro del gas barato ruso factor estratégico para el crecimiento económico y una consiguiente estabilidad social.

Weidel asegura que si el partido llega al poder en 2029 harán lo necesario para retomar el abastecimiento del gas oriental y terminar así con una dependencia energética impuesta por cuestiones geopolíticas y estratégicas de único interés para los estadounidenses y sus partidarios en Bruselas y que no han beneficiado en nada a los ciudadanos alemanes.