ESPIRITUS
ENCENDIDOS
¿Por qué Donald
Trump y sus asesores vuelven a repetir el error que iniciaron en febrero y
cuáles podrían ser las consecuencias de eso?
Por Charles H. Slim
Los bombardeos sobre el sur de Irán, en especial los del domingo 19 de julio (mientras Trump entregaba la copa de futbol) eran esperados y las CGRI ya estaban atentos a los movimientos de las fuerzas estadounidenses. No había lugar a especulaciones o misterios para revelar; Donald Trump sabía que metió la pata al firmar el memorándum de entendimiento que significaba una verdadera rendición incondicional y sus amigos en Tel Aviv se encargaron de recordárselo para que busque la forma de cambiar eso aún a costa de empantanar a los EEUU en la región.
Una vez más no
olvidemos las presiones a las que Trump se halla sometido. El ataque que ordenó
el 28 de febrero último fue fruto en parte de un pésimo asesoramiento de su
entorno pero especialmente por escuchar a Netanyahu quien lo tiene en un puño y
no es una exageración. Gracias a la red de prostitución de menores tendida por
el agente Jeffrey Epstein quien respondía a Israel, el Mossad tiene suficiente
material como para hundirlo en lo más profundo del descrédito e incluso a
exponerlo a futuras causas criminales por la desaparición de muchas de esas
niñas.
Para peor, Trump y
los psicópatas adjuntos que militan el sionismo más revulsivo han elegido como
oponentes a los más decididos y perseverantes combatientes del Islam como -y
a la altura de los palestinos- son los chiitas, quienes además, cuentan con
armas para responder con precisión letal. Justamente y sabiéndolo, la CIA y sus
redes de impostores “yihadistas” que se fabrican en Arabia Saudita, Qatar y
entrenan en el desierto de Jordania y hoy controlan Siria, han comenzado a
mover los hilos para que entren en escena.
Con el reinicio de
las agresiones, el Yemen por medio del comité político de Ansar Allah (Espada
de DIOS) ha decidido acompañar a los iraníes en la lucha contra la agresión
estadounidense-israelí poniendo a sus fuerzas a disposición para crear un
cerrojo en el estratégico estrecho de Bab Al Mandeb que pondrá en problemas al
tráfico comercial que ya se ve jaqueado por los actuales enfrentamientos en
Ormuz. Por supuesto que los grupos iraquíes y el Hesbollah libanés ya están
comprometidos en la lucha operando dentro de sus propios escenarios.
Antes de seguir
aclaremos ciertos términos: Primero, cuando se les llama “Huties” a los
combatientes yemeníes se está tratando de reducirlos a una secta, a meros
mercenarios de un clan proveniente de Sa´dah del cual surgió su fundador Hussein
Badreddin al-Houthi, algo que es falso ya que representan a todos los yemeníes.
Segundo, su correcta denominación es Ansar Allah, un grupo que conforma la rama
de la resistencia islámica en Yemen no es un grupo terrorista como señalan en
occidente. Se trata de una organización político-militar y social (similar a
Hesbollah en el Líbano) reconocida por su propio pueblo y con un extenso historial
en demostrar su lucha contra el imperialismo británico, la usurpación sionista
en Palestina y hoy, contra el decadente imperio estadounidense. Contra estos
últimos, han demostrado una pericia y capacidad de combate que obligo a la
armada estadounidense a alejarse de las costas para no sufrir más bajas y daños
en sus navíos.
En las actuales
circunstancias y por estos logros, los yemeníes se han vuelto estratégicamente
importantes para las CGRI y eso lo saben bien en el Pentágono desde donde ya han
autorizado a los sauditas para realizar actos de provocación y de ser necesario,
abrir un frente mediante una nueva invasión que distraiga fuerzas de Ansar
Allah. Por lo pronto eso no ha intimidado a los yemeníes quienes a comienzos de
esta semana han estado desplegando sistemas de misiles antibuque y plataformas de
drones para llevar a cabo las operaciones contra los buques que intenten romper
el cerco en Bab Al Mandeb.
Una vez más el
príncipe Mohamed Bin Salman (MBS) viene poner en evidencia (pese a no haber
sido reciproca) su lealtad a Washington quizá porque no tenga otra opción,
quizá porque sabe que de no hacerlo, los propios estadounidenses y los
israelíes facilitaran la destrucción del reino y de su propio poder personal o
incluso su propia eliminación física.
Donald Trump y el
establecimiento que lo controla han reiniciado la agresión contra Irán sin
haber puesto en consideración ciertos factores que no se compran o transan en
la bolsa. Primero, con su política ha dejado a EEUU como el agresor y por más
poder que tenga nunca podrá borrar esa mácula contra la ley internacional.
Segundo, es el perjuicio causado al comercio de la energía no solo por agravar
el bloqueo por parte de Irán, sino por las respuestas de la CGRI que han
conllevado a la destrucción de refinerías, terminales petroleras y los puertos
de las monarquías árabes que representa una situación ruinosa para el comercio
global. Tercero y último, vuelve a menospreciar las capacidades de la resistencia
islámica, especialmente la rama yemení y
eso será un error muy grave.

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