miércoles, 22 de julio de 2026

 

ESPIRITUS ENCENDIDOS

¿Por qué Donald Trump y sus asesores vuelven a repetir el error que iniciaron en febrero y cuáles podrían ser las consecuencias de eso?

 

Por Charles H. Slim

Los bombardeos sobre el sur de Irán, en especial los del domingo 19 de julio (mientras Trump entregaba la copa de futbol) eran esperados y las CGRI ya estaban atentos a los movimientos de las fuerzas estadounidenses. No había lugar a especulaciones o misterios para revelar; Donald Trump sabía que metió la pata al firmar el memorándum de entendimiento que significaba una verdadera rendición incondicional y sus amigos en Tel Aviv se encargaron de recordárselo para que busque la forma de cambiar eso aún a costa de empantanar a los EEUU en la región.

Una vez más no olvidemos las presiones a las que Trump se halla sometido. El ataque que ordenó el 28 de febrero último fue fruto en parte de un pésimo asesoramiento de su entorno pero especialmente por escuchar a Netanyahu quien lo tiene en un puño y no es una exageración. Gracias a la red de prostitución de menores tendida por el agente Jeffrey Epstein quien respondía a Israel, el Mossad tiene suficiente material como para hundirlo en lo más profundo del descrédito e incluso a exponerlo a futuras causas criminales por la desaparición de muchas de esas niñas.

Para peor, Trump y los psicópatas adjuntos que militan el sionismo más revulsivo han elegido como oponentes a los más decididos y perseverantes combatientes del Islam como -y a la altura de los palestinos- son los chiitas, quienes además, cuentan con armas para responder con precisión letal. Justamente y sabiéndolo, la CIA y sus redes de impostores “yihadistas” que se fabrican en Arabia Saudita, Qatar y entrenan en el desierto de Jordania y hoy controlan Siria, han comenzado a mover los hilos para que entren en escena.

Con el reinicio de las agresiones, el Yemen por medio del comité político de Ansar Allah (Espada de DIOS) ha decidido acompañar a los iraníes en la lucha contra la agresión estadounidense-israelí poniendo a sus fuerzas a disposición para crear un cerrojo en el estratégico estrecho de Bab Al Mandeb que pondrá en problemas al tráfico comercial que ya se ve jaqueado por los actuales enfrentamientos en Ormuz. Por supuesto que los grupos iraquíes y el Hesbollah libanés ya están comprometidos en la lucha operando dentro de sus propios escenarios.

Antes de seguir aclaremos ciertos términos: Primero, cuando se les llama “Huties” a los combatientes yemeníes se está tratando de reducirlos a una secta, a meros mercenarios de un clan proveniente de Sa´dah del cual surgió su fundador Hussein Badreddin al-Houthi, algo que es falso ya que representan a todos los yemeníes. Segundo, su correcta denominación es Ansar Allah, un grupo que conforma la rama de la resistencia islámica en Yemen no es un grupo terrorista como señalan en occidente. Se trata de una organización político-militar y social (similar a Hesbollah en el Líbano) reconocida por su propio pueblo y con un extenso historial en demostrar su lucha contra el imperialismo británico, la usurpación sionista en Palestina y hoy, contra el decadente imperio estadounidense. Contra estos últimos, han demostrado una pericia y capacidad de combate que obligo a la armada estadounidense a alejarse de las costas para no sufrir más bajas y daños en sus navíos.

En las actuales circunstancias y por estos logros, los yemeníes se han vuelto estratégicamente importantes para las CGRI y eso lo saben bien en el Pentágono desde donde ya han autorizado a los sauditas para realizar actos de provocación y de ser necesario, abrir un frente mediante una nueva invasión que distraiga fuerzas de Ansar Allah. Por lo pronto eso no ha intimidado a los yemeníes quienes a comienzos de esta semana han estado desplegando sistemas de misiles antibuque y plataformas de drones para llevar a cabo las operaciones contra los buques que intenten romper el cerco en Bab Al Mandeb.

Una vez más el príncipe Mohamed Bin Salman (MBS) viene poner en evidencia (pese a no haber sido reciproca) su lealtad a Washington quizá porque no tenga otra opción, quizá porque sabe que de no hacerlo, los propios estadounidenses y los israelíes facilitaran la destrucción del reino y de su propio poder personal o incluso su propia eliminación física. 

Donald Trump y el establecimiento que lo controla han reiniciado la agresión contra Irán sin haber puesto en consideración ciertos factores que no se compran o transan en la bolsa. Primero, con su política ha dejado a EEUU como el agresor y por más poder que tenga nunca podrá borrar esa mácula contra la ley internacional. Segundo, es el perjuicio causado al comercio de la energía no solo por agravar el bloqueo por parte de Irán, sino por las respuestas de la CGRI que han conllevado a la destrucción de refinerías, terminales petroleras y los puertos de las monarquías árabes que representa una situación ruinosa para el comercio global. Tercero y último, vuelve a menospreciar las capacidades de la resistencia islámica, especialmente la rama yemení  y eso será un error muy grave.

 

 

 

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