martes, 9 de junio de 2026

 

LABORATORIOS DEL FIN DEL MUNDO

¿Qué podría significar el repentino silencio mediatico informativo sobre los brotes virales de Hantavirus y Ébola?

 

Por Charles H. Slim 

Hace no más de un mes atrás, las informaciones sobre alarmantes brotes de un virus que supuestamente comenzó a bordo de un crucero proveniente de Argentina y al mismo tiempo un descontrolado brote de Ébola en África parecía ir en un rampante crecimiento. De repente y de un tiempo hasta esta parte aquella masiva usina de temor paro sus emisiones y la noticia dejo de ocupar la centralidad ¿Qué es lo que pudo suceder?

Lo último que se supo de esta marea de terror informativo hablaba de una repentina y asombrosa disminución de casos de ébola en el Congo y Uganda, principales centros de una seguidilla de misteriosos rebrotes que se vinieron produciendo desde hace quince años hasta esta parte. Incluso en las últimas horas, la propia OMS ha bajado el nivel de alarma refiriéndose a una notable caída de casos.

Pero para quienes desde hace décadas investigan estos temas, estos brotes, especialmente los de Hantavirus y un ébola repotenciado (cepa Bundibugyo) están más allá de una explicación sobre una evolución (mutación) natural. La manipulación de ciertas manos es quien origina estos engendros. Es a partir de aquí que entramos en un tema muy complejo y peligroso vinculado a la industria armamentística global donde los intereses se cruzan y se vuelven difusos por el secretismo oscuro del que se rodea.

Para algunos estos brotes se enmarcan dentro de una compleja y siniestra estrategia planificada por las agencias de inteligencia estadounidenses y atlantistas con la estrecha y siempre presente cooperación de activos privados como la Fundación Melina & Bill Gates, la Fundación John Hopkins, el cartel farmacéutico y la corporación de medios que se encargan de crear la narrativa masiva ajustada a lo planificado desde el gobierno. Igualmente, estas incumbencias no serían tan lineales y simples.

Recordemos que estos mismos actores fueron los protagonistas del despliegue y justificación de la pandemia de Coronavirus en 2019 que implico la reclusión poblacional mundial bajo políticas gubernamentales y recomendaciones dirigidas por el asesoramiento directo de “expertos” de todo el campo médico. Uno de los principales fue Anthony Fauci quien con una larga experiencia durante la administración de George W. Bush en el campo del desarrollo de la guerra biológica, como director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas   y asesor de salud durante el primer mandato de Donald Trump y Joe Biden respectivamente, ha estado bajo investigación por nada más ni nada menos que ser parte de esta gran estafa y el negocio de las vacunas con serias consecuencias para miles de personas.

Justamente, Joe Biden antes de finalizar su mandato emitió una orden ejecutiva de “clemencia” para Fauci que pretendía absolverle de cualquier responsabilidad durante aquel período.   

Tampoco debemos olvidar la muy sospechada circunstancialidad en la que se declaró aquella pandemia y el falseado origen acusado a un murciélago o un pangolín. En este sentido, la comprobada investigación y desarrollo de armas biológicas en los laboratorios de Fort Detrick en Maryland, donde meses antes de todo aquello se produjo un brote infeccioso en sus instalaciones que obligo a su cierre preventivo y aislamiento del personal algunos de los cuales, unos meses después fueron a participar a las olimpiadas militares en Wuhan, China ¿Casualidad?

Lo que se desarrollaba en Detrick no era una experiencia aislada. La rama de guerra biológica de las fuerzas armadas estadounidenses que poco se hablaba, abarca una red de laboratorios militares e instalaciones complementarias alrededor del mundo (incluido China), donde el Pentágono, la CIA y laboratorios privados financian las investigaciones ultra secretas para perfeccionar estas pestes y convertirlas en armas de destrucción masiva (ADM).

El tema cobró mayor complejidad y embarazo para Washington cuando las tropas rusas, en el marco de la Operación Militar Especial hallaron en territorio ucraniano, una red de instalaciones donde se desarrollaban virus o más bien, se creaban mutaciones de enfermedades y virus para volverlos más resistentes a los antibióticos con un eminente fin militar.

Sobre aquello, los equipos de especialistas rusos que catearon minuciosamente cada una de esas instalaciones recopilando abundante material probatorio entre el que se hallan documentos donde se evidencia la participación protagónica de elementos estadounidenses y en particular de la CIA quienes obviamente, no estaban trabajando por el bien de la salud pública de los ucranianos. Por el contrario, Moscú interpreto de forma muy seria y lógica una amenaza estratégica altamente peligrosa para la salud de todos los habitantes de la Federación de Rusia y de forma inmediata dio cuenta de ello a Naciones Unidas.

Si bien podría decirse que es la CIA quien lleva el bastón de todo esto, solo es en parte cierto. Hay muchos indicios de que hay fracturas y secciones que representan diversos intereses muchos de los cuales, son irreconciliables. Es por ello que dicha agencia, hoy no es una entidad unificada y monolítica que obedece a un director. En el tema de los laboratorios secretos y las indagaciones sobre las implicancias de la CIA ha causado un movimiento telúrico dentro del estado profundo -especialmente entre agencias- que ya ha causado bajas en las altas esferas.

La repentina y no explicada salida de la directora de la Dirección Nacional de Inteligencia Tulsi Gabbard, sin dudas no fue voluntaria sino obligada por sectores oscurantistas de la comunidad de inteligencia, molesta con su determinación a llegar hasta el fondo sobre toda la red de laboratorios secretos de guerra biológica que el Pentágono y la CIA mantienen aún tanto dentro de EEUU como alrededor de mundo. No olvidemos que las oficinas de Gabbard fueron objeto de una redada y allanamiento policial a instancias de una presentación judicial de la CIA para extraer documentos del edificio.

Gabbard se ha ido y seguramente sus asesores más cercanos también han sido descartados pero el peligro de esta red de laboratorios sigue latente ¿Serán investigados por el sucesor de Gabbard?

  

 

 

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