LABORATORIOS DEL
FIN DEL MUNDO
¿Qué podría
significar el repentino silencio mediatico informativo sobre los brotes virales
de Hantavirus y Ébola?
Por Charles H. Slim
Hace no más de un mes atrás, las informaciones sobre alarmantes brotes de un virus que supuestamente comenzó a bordo de un crucero proveniente de Argentina y al mismo tiempo un descontrolado brote de Ébola en África parecía ir en un rampante crecimiento. De repente y de un tiempo hasta esta parte aquella masiva usina de temor paro sus emisiones y la noticia dejo de ocupar la centralidad ¿Qué es lo que pudo suceder?
Lo último que se
supo de esta marea de terror informativo hablaba de una repentina y asombrosa
disminución de casos de ébola en el Congo y Uganda, principales centros de una
seguidilla de misteriosos rebrotes que se vinieron produciendo desde hace
quince años hasta esta parte. Incluso en las últimas horas, la propia OMS ha
bajado el nivel de alarma refiriéndose a una notable caída de casos.
Pero para quienes
desde hace décadas investigan estos temas, estos brotes, especialmente los de
Hantavirus y un ébola repotenciado (cepa Bundibugyo) están más allá de una explicación
sobre una evolución (mutación) natural. La manipulación de ciertas manos es
quien origina estos engendros. Es a partir de aquí que entramos en un tema muy
complejo y peligroso vinculado a la industria armamentística global donde los
intereses se cruzan y se vuelven difusos por el secretismo oscuro del que se rodea.
Para algunos estos
brotes se enmarcan dentro de una compleja y siniestra estrategia planificada
por las agencias de inteligencia estadounidenses y atlantistas con la estrecha
y siempre presente cooperación de activos privados como la Fundación Melina
& Bill Gates, la Fundación John Hopkins, el cartel farmacéutico y la
corporación de medios que se encargan de crear la narrativa masiva ajustada a
lo planificado desde el gobierno. Igualmente, estas incumbencias no serían tan
lineales y simples.
Recordemos que
estos mismos actores fueron los protagonistas del despliegue y justificación de
la pandemia de Coronavirus en 2019 que implico la reclusión poblacional mundial
bajo políticas gubernamentales y recomendaciones dirigidas por el asesoramiento
directo de “expertos” de todo el campo médico. Uno de los principales fue
Anthony Fauci quien con una larga experiencia durante la administración de
George W. Bush en el campo del desarrollo de la guerra biológica, como director
del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas y asesor
de salud durante el primer mandato de Donald Trump y Joe Biden respectivamente,
ha estado bajo investigación por nada más ni nada menos que ser parte de esta
gran estafa y el negocio de las vacunas con serias consecuencias para miles de
personas.
Justamente, Joe Biden antes de finalizar su mandato emitió una orden ejecutiva de “clemencia” para Fauci que pretendía absolverle de cualquier responsabilidad durante aquel período.
Tampoco debemos
olvidar la muy sospechada circunstancialidad en la que se declaró aquella
pandemia y el falseado origen acusado a un murciélago o un pangolín. En este
sentido, la comprobada investigación y desarrollo de armas biológicas en los
laboratorios de Fort Detrick en Maryland, donde meses antes de todo aquello se produjo
un brote infeccioso en sus instalaciones que obligo a su cierre preventivo y
aislamiento del personal algunos de los cuales, unos meses después fueron a
participar a las olimpiadas militares en Wuhan, China ¿Casualidad?
Lo que se
desarrollaba en Detrick no era una experiencia aislada. La rama de guerra
biológica de las fuerzas armadas estadounidenses que poco se hablaba, abarca
una red de laboratorios militares e instalaciones complementarias alrededor del
mundo (incluido China), donde el Pentágono, la CIA y laboratorios privados
financian las investigaciones ultra secretas para perfeccionar estas pestes y
convertirlas en armas de destrucción masiva (ADM).
El tema cobró
mayor complejidad y embarazo para Washington cuando las tropas rusas, en el
marco de la Operación Militar Especial hallaron en territorio ucraniano, una
red de instalaciones donde se desarrollaban virus o más bien, se creaban
mutaciones de enfermedades y virus para volverlos más resistentes a los
antibióticos con un eminente fin militar.
Sobre aquello, los
equipos de especialistas rusos que catearon minuciosamente cada una de esas
instalaciones recopilando abundante material probatorio entre el que se hallan
documentos donde se evidencia la participación protagónica de elementos
estadounidenses y en particular de la CIA quienes obviamente, no estaban
trabajando por el bien de la salud pública de los ucranianos. Por el contrario,
Moscú interpreto de forma muy seria y lógica una amenaza estratégica altamente
peligrosa para la salud de todos los habitantes de la Federación de Rusia y de
forma inmediata dio cuenta de ello a Naciones Unidas.
Si bien podría decirse
que es la CIA quien lleva el bastón de todo esto, solo es en parte cierto. Hay
muchos indicios de que hay fracturas y secciones que representan diversos
intereses muchos de los cuales, son irreconciliables. Es por ello que dicha
agencia, hoy no es una entidad unificada y monolítica que obedece a un director.
En el tema de los laboratorios secretos y las indagaciones sobre las
implicancias de la CIA ha causado un movimiento telúrico dentro del estado
profundo -especialmente entre agencias- que ya ha causado bajas en las
altas esferas.
La repentina y no
explicada salida de la directora de la Dirección Nacional de Inteligencia Tulsi
Gabbard, sin dudas no fue voluntaria sino obligada por sectores oscurantistas
de la comunidad de inteligencia, molesta con su determinación a llegar hasta el
fondo sobre toda la red de laboratorios secretos de guerra biológica que el
Pentágono y la CIA mantienen aún tanto dentro de EEUU como alrededor de mundo.
No olvidemos que las oficinas de Gabbard fueron objeto de una redada y
allanamiento policial a instancias de una presentación judicial de la CIA para
extraer documentos del edificio.
Gabbard se ha ido
y seguramente sus asesores más cercanos también han sido descartados pero el
peligro de esta red de laboratorios sigue latente ¿Serán investigados por el
sucesor de Gabbard?


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