LEY DE NEUTRALIDAD
Y SUS OPACIDADES
¿Por qué no hay
lugar para la neutralidad en la actual guerra de agresión contra Irán? O se está
del lado de la ley o del poder abusivo
Por Charles H. Slim
Se supone que
cuando un estado lanza una agresión contra otro estado soberano, estamos frente
a un acto claramente tipificado en el Capítulo VII de la Carta de Naciones
Unidas y consecuentemente, se debieran comenzar a respetar las reglas y
principios jurídicos del derecho internacional humanitario (incluidas las Convenciones
de La Haya de 1907) y con ello la puesta en marcha de los mecanismos de
seguridad para evitar una escalada. En teoría todo muy lindo pero la realidad desde
hace tiempo nos informa de todo lo contrario.
Este prologo les
cabe a dos actores con un largo historial de violaciones y desconocimiento de
este marco jurídico internacional, siendo por estas horas los protagonistas y
responsables de una nueva calamidad en Asia occidental que (en lo económico) ya
esta repercutiendo en todo el mundo. La afectación sobre el costo de vida, la
producción y la estabilidad económica de los países de todo el continente
americano (incluido Argentina), es una de esas consecuencias. A propósito, el
gobierno de Javier Milei ha dejado de lado la acostumbrada neutralidad de su
país para (al menos desde lo verbal) participar de las hostilidades avalando el
proceder tanto de Netanyahu como de Trump. Ahora en adelante veremos cómo
maniobrará por su apresurado, obsecuente y erróneo alineamiento con el lado de
los agresores.
Una vez más EEUU e
Israel -bajo los argumentos que sean- encendieron el fuego de la guerra
en la región cometiendo una vez más el delito de agresión contra la república
Islámica de Irán agravado por cruentos crímenes de guerra, comprobados y
revulsivos como fueron los magnicidios contra los representantes políticos y
espirituales iraníes, los bombardeos a escuelas y hospitales y que se
visibilizó con la masacre de 170 niñas en Minab. Si bien esto es grave, mucho
más es que Israel es un acostumbrado reincidente en cometer estos crímenes sin
que tenga consecuencias. Sumado a ello, el ultimátum formulado por Donald Trump
que sentenciaba sin eufemismos la exterminación de una civilización entera,
pone en contexto con quienes estamos tratando. Con ello se devela la falta de respeto
alguno por la ley, la actual circunstancialidad geopolítica se muestra
altamente compleja y caótica.
Precisamente es en
este marco la llamada ley de neutralidad es prácticamente inexistente ya que de
un u otro modo, todos se ven afectados por las acciones y sus consecuencias. En
este sentido cada estado sin mucha confianza en una organización internacional
inerte como la ONU y apelando al realismo comenzaron a posicionarse en uno u
otro bando atendiendo a sus conveniencias estratégicas, especialmente las vinculadas
a su seguridad energética. En esto los europeos aprendieron la lección con el
fraude de la OTAN y el sabotaje al gas barato ruso.
Desde el ataque
israelí-estadounidense del 28 de febrero, las posiciones de los países en la
región de Asia occidental han variado con el pasar de las semanas demostrando
la ausencia de neutralidad alguna. El decorativo gobierno de Iraq, forzado por
las circunstancias y la creciente influencia de la resistencia árabe islámica
debió ceder y ponerse del lado de la razón. Yemen ya venía actuando de acuerdo
a su histórica posición contra Israel y en ese sentido, no ha dudado en romper
lanzas con Washington. El partido de Dios libanés “Hesbolá” ha retomado la
iniciativa tras meses de inactividad y la desidia del gobierno libanés situación
que fue aprovechada por los israelíes para penetrar en el Líbano y bombardear
de manera indiscriminada a la población civil.
Por otra parte, los
emiratos árabes del golfo (salvo Omán) pagaron caro por su servilismo a
Washington y pese a ello les sirvió para darse cuenta que fue en vano. En el
fondo los jeques y emires son conscientes de que Irán no se moverá del golfo y
que les unen miles de años de vecindad.
Diferente el caso
del pequeño estado matón, implantado en 1948 que mediante estos actos trata de
sacar ventajas y expandirse bajo mandatos mesiánicos de cosecha propia. Ha
quedado claro que EEUU solo se preocupó por Israel y nadie más entonces los
árabes monárquicos se preguntan ¿Por qué debemos seguir sosteniendo sus bases
militares? De tomar la determinación de no tolerar más la presencia militar
estadounidense en sus territorios, todos ellos deberán alinearse al nuevo
regente regional y que sin dudas es Irán.
Israel además de
logros geopolíticos, con la destrucción de Irán y su infraestructura energética
aspira a construir uno de carácter geoeconómico ¿Cómo? Proponiendo a las
monarquías del golfo que en vez de usar las vías marítima de los estrechos de
Ormuz y Bab Al Mandeb, construyan un oleoducto y un gasoducto que vaya por
tierra y desemboquen en las costas de la Palestina ocupada (quizá en Gaza) para
obviamente ser administrado por Tel Aviv. Evidentemente esta idea en estos
momentos no es muy atendible, aunque no sería nada inteligente que Riad y Doha
confiaran en semejante socio.
En cuanto a los
actores con mayor peso geopolítico global, obviamente la neutralidad no es una
regla aplicable. Así la Federación de Rusia, China y la India quienes en
diverso grado y motivo se han visto afectados por esta agresión ilegal contra
Irán, se mueven de acuerdo a la conveniencia de sus propios intereses nacionales
y que en este marco sin dudas es, que la agresión se detenga y mantenga intacta
la infraestructura petrolera iraní.
Como sea y más
allá de los intereses de cada uno de todos los involucrados, la neutralidad
como una política de cada estado para no tener incumbencia en este conflicto,
no es aplicable no solo por el alcance y consecuencias económico-energéticas que
ya tiene para el resto del globo sino, por el carácter universal de los delitos
cometidos por Israel y EEUU para iniciarlo que impide moralmente la neutralidad
ante la injusticia que ellos representan.

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