viernes, 10 de abril de 2026

 

LEY DE NEUTRALIDAD Y SUS OPACIDADES

¿Por qué no hay lugar para la neutralidad en la actual guerra de agresión contra Irán? O se está del lado de la ley o del poder abusivo

 

Por Charles H. Slim 

Se supone que cuando un estado lanza una agresión contra otro estado soberano, estamos frente a un acto claramente tipificado en el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas y consecuentemente, se debieran comenzar a respetar las reglas y principios jurídicos del derecho internacional humanitario (incluidas las Convenciones de La Haya de 1907) y con ello la puesta en marcha de los mecanismos de seguridad para evitar una escalada. En teoría todo muy lindo pero la realidad desde hace tiempo nos informa de todo lo contrario.

Este prologo les cabe a dos actores con un largo historial de violaciones y desconocimiento de este marco jurídico internacional, siendo por estas horas los protagonistas y responsables de una nueva calamidad en Asia occidental que (en lo económico) ya esta repercutiendo en todo el mundo. La afectación sobre el costo de vida, la producción y la estabilidad económica de los países de todo el continente americano (incluido Argentina), es una de esas consecuencias. A propósito, el gobierno de Javier Milei ha dejado de lado la acostumbrada neutralidad de su país para (al menos desde lo verbal) participar de las hostilidades avalando el proceder tanto de Netanyahu como de Trump. Ahora en adelante veremos cómo maniobrará por su apresurado, obsecuente y erróneo alineamiento con el lado de los agresores.

Una vez más EEUU e Israel -bajo los argumentos que sean- encendieron el fuego de la guerra en la región cometiendo una vez más el delito de agresión contra la república Islámica de Irán agravado por cruentos crímenes de guerra, comprobados y revulsivos como fueron los magnicidios contra los representantes políticos y espirituales iraníes, los bombardeos a escuelas y hospitales y que se visibilizó con la masacre de 170 niñas en Minab. Si bien esto es grave, mucho más es que Israel es un acostumbrado reincidente en cometer estos crímenes sin que tenga consecuencias. Sumado a ello, el ultimátum formulado por Donald Trump que sentenciaba sin eufemismos la exterminación de una civilización entera, pone en contexto con quienes estamos tratando. Con ello se devela la falta de respeto alguno por la ley, la actual circunstancialidad geopolítica se muestra altamente compleja y caótica.

Precisamente es en este marco la llamada ley de neutralidad es prácticamente inexistente ya que de un u otro modo, todos se ven afectados por las acciones y sus consecuencias. En este sentido cada estado sin mucha confianza en una organización internacional inerte como la ONU y apelando al realismo comenzaron a posicionarse en uno u otro bando atendiendo a sus conveniencias estratégicas, especialmente las vinculadas a su seguridad energética. En esto los europeos aprendieron la lección con el fraude de la OTAN y el sabotaje al gas barato ruso.

Desde el ataque israelí-estadounidense del 28 de febrero, las posiciones de los países en la región de Asia occidental han variado con el pasar de las semanas demostrando la ausencia de neutralidad alguna. El decorativo gobierno de Iraq, forzado por las circunstancias y la creciente influencia de la resistencia árabe islámica debió ceder y ponerse del lado de la razón. Yemen ya venía actuando de acuerdo a su histórica posición contra Israel y en ese sentido, no ha dudado en romper lanzas con Washington. El partido de Dios libanés “Hesbolá” ha retomado la iniciativa tras meses de inactividad y la desidia del gobierno libanés situación que fue aprovechada por los israelíes para penetrar en el Líbano y bombardear de manera indiscriminada a la población civil.

Por otra parte, los emiratos árabes del golfo (salvo Omán) pagaron caro por su servilismo a Washington y pese a ello les sirvió para darse cuenta que fue en vano. En el fondo los jeques y emires son conscientes de que Irán no se moverá del golfo y que les unen miles de años de vecindad.

Diferente el caso del pequeño estado matón, implantado en 1948 que mediante estos actos trata de sacar ventajas y expandirse bajo mandatos mesiánicos de cosecha propia. Ha quedado claro que EEUU solo se preocupó por Israel y nadie más entonces los árabes monárquicos se preguntan ¿Por qué debemos seguir sosteniendo sus bases militares? De tomar la determinación de no tolerar más la presencia militar estadounidense en sus territorios, todos ellos deberán alinearse al nuevo regente regional y que sin dudas es Irán.

Israel además de logros geopolíticos, con la destrucción de Irán y su infraestructura energética aspira a construir uno de carácter geoeconómico ¿Cómo? Proponiendo a las monarquías del golfo que en vez de usar las vías marítima de los estrechos de Ormuz y Bab Al Mandeb, construyan un oleoducto y un gasoducto que vaya por tierra y desemboquen en las costas de la Palestina ocupada (quizá en Gaza) para obviamente ser administrado por Tel Aviv. Evidentemente esta idea en estos momentos no es muy atendible, aunque no sería nada inteligente que Riad y Doha confiaran en semejante socio.

En cuanto a los actores con mayor peso geopolítico global, obviamente la neutralidad no es una regla aplicable. Así la Federación de Rusia, China y la India quienes en diverso grado y motivo se han visto afectados por esta agresión ilegal contra Irán, se mueven de acuerdo a la conveniencia de sus propios intereses nacionales y que en este marco sin dudas es, que la agresión se detenga y mantenga intacta la infraestructura petrolera iraní.

Como sea y más allá de los intereses de cada uno de todos los involucrados, la neutralidad como una política de cada estado para no tener incumbencia en este conflicto, no es aplicable no solo por el alcance y consecuencias económico-energéticas que ya tiene para el resto del globo sino, por el carácter universal de los delitos cometidos por Israel y EEUU para iniciarlo que impide moralmente la neutralidad ante la injusticia que ellos representan.

 

 

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