lunes, 15 de junio de 2026

 

ALUVION DE PRIMAVERA

¿Cuáles son las señales de que la Federación de Rusia acelerará dramáticamente la campaña de la Operación Militar Especial?

 

Por Javier B. Dal

Mientras los medios y el sector del entretenimiento en occidente distraen a la opinión pública con el show de la copa mundial, algunas situaciones clave para la estabilidad global se están desarrollando rápidamente con un posible e inminente desenlace. Hace tiempo que no se habla de Ucrania, de su crítica situación interna y mucho menos la ya insostenible defensa de un frente que se desmorona ante un imparable avance de las tropas rusas. Todo parece indicar que la determinación de Vladimir Putin por acabar con el régimen neonazi y pro-atlantista en Kiev, estaría próximo a concretarse.

Esto no es una especulación, es la sumatoria de datos e información que proyecta la realidad en el campo de batalla.

Según fuentes confiables y mientras los medios se centraban en la situación en torno al estrecho de Ormuz, desde el inicio del mes de junio la dinámica en la evolución del frente ucraniano se ha ido acelerando de forma dramática. Desde el inicio el 9 de junio de la ofensiva rusa en Kachiy Lopan proyectada sobre la toma de las rutas principales y las vías férreas que conducen a Jarkov (ciudad estratégica), pasando por un aplastante ataque sobre Mayaky y Konotop, que continuo por una avanzada en la dirección a Lyman, el avance sobre Kostyantynivka que dio lugar a una encarnizada batalla en Chazik Yar, a los logros tácticos de las fuerzas rusas se han obtenido grandes objetivos estratégicos.

Uno de los logros rusos más destacados se ha registrado en Kostyantynivka donde la artillería ucraniana ha sido degradada por los precisos y devastadores bombardeos rusos obligando a la retirada de aquellos varios kilómetros hacia el noroeste. Acompañado de estos éxitos también se repiten las rendiciones y deserciones en las filas ucranianas en varios puntos del desdibujado frente lo que representa un revés en las relaciones públicas y la propaganda.

Esta situación crítica repercute en las decisiones políticas y militares de los mandos ucranianos. Una de las señales más claras de ello se ve en el uso masivo y desesperado de la táctica del terror, mediante el uso de drones y misiles de alcance intermedio para bombardear enclaves civiles en territorio de la federación e incluso sobre la propia capital, Moscú.

El propio presidente Vladimir Putin advirtió sobre lo que representa la oleada de ataques terroristas contra la capital y que al mismo tiempo es la señal de la desesperación de un régimen que agoniza.

Como contraparte, el régimen de Zelensky ha obtenido mayores compromisos de los tres socios europeos más antirusos de la UE como son Gran Bretaña, Alemania (en un proceso silencioso de rearme) y Francia, quienes tras la reunión celebrada el 7 de junio pasado en Londres se comprometieron a facilitar la continuidad en el abastecimiento de drones y sistemas de armas que ayuden a continuar los ataques al interior de Rusia. Incluso se habría llegado a un consenso en incluir a la industria de la defensa ucraniana a la de la UE. Con ello, el régimen de Kiev obtiene un respaldo claro y peligroso para continuar con sus ataques terroristas.

En lo que respecta al papel de EEUU en todo esto, no hay dudas de que es tan diluido como la credibilidad del presidente Donald Trump quien ya antes de la catarata de mentiras y fabulas que ha descargado en torno a la agresión contra Irán, las dejo muy claras con sus contradicciones entre lo que dijo en la cumbre de Alaska y lo que ha demostrado desde entonces (en especial con entrega de los ERAM).

No se puede dejar de lado estas peculiaridades. Si bien Moscú ha dado muestras de no dudar en propinar un castigo devastador contra la infraestructura energética y de la defensa ucraniana, el problema está más allá de las fronteras de Ucrania y eso lo sabe muy bien Vladimir Putin.

Se le ha criticado desde dentro (de su partido y de la población) de haber sido muy mesurado y hasta contemplativo con las líneas rojas que Kiev ha cruzado. Incluso es posible que el propio Putin se de cuenta de que los castigos militares con los misiles hipersónicos y las bombas FAB 3000 no cortan la raíz del problema. En los análisis que se debe estar formulando en su cabeza como los que desarrollan los cerebros del ministerio de la defensa y su comunidad de inteligencia, los patrocinadores europeos de Kiev son protagonistas y la clave para terminar con esto.

Como viejo zorro de la ex KGB y un continuo estudioso de la historia política, Putin no es un improvisado ni actúa por espasmos como solemos ver en otras latitudes. Comprende que el principal problema para llegar a un final en las hostilidades (más allá de la mafia neonazi que encabeza Zelensky) no está en Ucrania sino en Londres, principal centro de conspiración de las acciones que ejecutan los empleados del SBU dirigidos por el MI6.

Al mismo tiempo y sin la necesidad de caer en las tentaciones que seguramente tratan de instigar los británicos, Vladimir Putin y sus principales asesores de inteligencia y estrategas militares saben que una victoria contundente sobre el terreno ucraniano condicionara políticamente a continuar con esa estrategia sucia.

Por lo pronto la llegada de la primavera y con ello el mejoramiento de los caminos y el estado del terreno en general, le dará mayor movilidad y con ello mayores oportunidades para que las unidades militares rusas avancen con mayor velocidad hacia la consecución de hacer colapsar al régimen de Kiev y con ello la liberación definitiva del Donbass.

      

  

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