viernes, 5 de junio de 2026

 

DESBARATANDO TRUCOS SUCIOS

¿Por qué y quiénes serían los responsables de un fracaso en las negociaciones entre Irán y EEUU?

 

 

Por Dany Smith

Las escaramuzas que tuvieron lugar la semana pasada en la entrada del estrecho de Ormuz no se originaron por lo informado por La Casa Blanca y mucho menos por el CENTCOM. Justo en momentos que se reestablecían las conversaciones en las cuales la representación iraní estaba dispuesta a no ceder a las pretensiones de su contraparte, una maniobra sigilosa de un grupo de ataque de la marina estadounidense en conjunto con apoyo aéreo, trato de incursionar en las aguas iraníes lazando un sorpresivo ataque contra un sistema de radar de misiles antibuque costero en la localidad de Sirik y dos lanchas rápidas de las CGRI.

Según las fuentes iraníes, el grupo de tareas estadounidense operando en las afueras de la entrada del estrecho coordino el ataque aéreo de aparatos provenientes de las bases aéreas en Kuwait y Bahrein a quienes Teherán devolvió gentilezas. Al mismo tiempo las defensas antiaéreas del CGRI derribaron otro costoso dron de inteligencia MQ-1 “Predator” estadounidense-israelí que merodeaba en el espacio aéreo de Qeshm, en el puerto de Bandar Abbas.

Mientras la administración en Washington trato de bajarle entidad a los hechos, Teherán no solo aborto un golpe artero sino que además ha comprobado que solo el mantenimiento de una postura firme podrá conjurar nuevos intentos por traicionar las negociaciones. Y es que se sabe las discrepancias surgidas entre Bibi Netanyahu y el propio Trump (supuestamente tras una llamada telefónica) luego de las monstruosas masacres cometidas con los bombardeos sobre el sur del Líbano y en especial contra la histórica ciudad de Tiro, han urgido al mandatario norteamericano a buscar un golpe rápido. Para Teherán esta campaña de agresión sionista debe tener un final si Washington pretende negociar con éxito un “memorándum de entendimiento”. En ese sentido y como uno de los puntos innegociables, Israel debe cesar las agresiones y retirarse inmediatamente del sur del Líbano. Es posible que así como Teherán reclama compensaciones por los daños, el gobierno libanés (y eso habrá que verlo) haga lo mismo con Tel Aviv.

Como se puede ver, el factor “israelí” es preponderante para que se pueda arribar a una solución duradera, pero al mismo tiempo este es un factor altamente tóxico para el entendimiento.

Si bien son fuerzas militares estadounidenses las que conforman el grueso que amenazan a la integridad y la seguridad estratégica de Irán, las decisiones políticas y hasta operativas se toman en Tel Aviv.

Los ataques perpetrados por EEUU sin dudas buscaban una ventaja mal habida, pero fracaso. Una vez más, la reacción puntual y rápida de las CGRI frustro estos planes aunque ello no significa que los agresores no lo intenten nuevamente.

Con estas demostraciones los iraníes justifican su falta de confianza en la contra parte estadounidense. Igualmente, los precedentes históricos sobre este proceder ahondan esta desconfianza. No hay que olvidar los compromisos asumidos por Obama en julio de 2015 para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y el repentino abandono de los mismos en mayo de 2018 por Donald Trump. Principal instigador en fomentar el abandono del pacto fue Benjamín Netanyahu y sus partidarios dentro de Washington quienes de forma persistente presionaron a congresistas y funcionarios del ejecutivo para crear el relato falso del “peligro de la bomba iraní”.

El último capítulo de toda esta instigación se dio el 3 de febrero con el trapero ataque israelí-estadounidense contra Irán que aspiraba a descabezar políticamente al país, desorganizarlo y a controlarlo con una administración títere (como sucedió con Iraq) que le permitiera entrar caminando y apoderarse de los conocimientos alcanzados en el programa nuclear.  

Contrario a lo esperado y contra todas las previsiones en occidente, Teherán demostró que no solo era posible sino, imperioso demostrarle a sus enemigos (y que Moscú tomo nota), que no saldrían impunes si agredían y violentaban su territorio. Para Teherán “las líneas rojas se respetan” caso contrario aténganse a las consecuencias. Fue así como los misiles hipersónicos iraníes le dieron un duro escarmiento que Netanyahu y sus jerarcas talmúdicos quienes aún no pueden explicar a sus aterrorizados y descontentos ciudadanos, porque sus sistemas antimisiles (Cúpula de Hierro, Arrow y la cobertura estadounidense) no podían hacer nada.

Así, a cada golpe de los agresores Teherán devolverá el doble tal como ya lo ha demostrado.

De lo anterior también se desprende el ejercicio de un derecho básico que no necesita estar escrito en un tratado internacional o reconocido por Naciones Unidas (mucho menos por su poca fiabilidad) y ese es el de la defensa ante las agresiones externas. Se hace esta aclaración que surge del mero uso de la lógica común, dado el acostumbrado servicio parcial que prestan los medios y el mundo del entretenimiento de occidente, en especial en EEUU  (Bari Weiss, Ben Shapiro entre muchos otros), muy influenciados por el ideario sionista, costumbristamente dirigidos a ocultar o deformar los hechos en beneficio de Israel. Igualmente los iraníes (al igual que los palestinos, los yemeníes y los iraquíes) nunca han esperado nada en contrario.

Además de ponerle una raya a las agresiones anglosionistas, los iraníes han demostrado la importancia estratégica de construir y mantener una política y una geopolítica extendida en el tiempo acorde a sus intereses y fiel a principios de una doctrina fundada sobre la revolución islámica de 1979. Como consecuencia de esto, también han sido perseverantes, previsores y coherentes al diseñar una estrategia que contemplaba una esperada agresión como las que sufrió en junio 2025 y febrero de éste año, fabricando y desarrollando a su vez sus propios sistemas armamentísticos (en especial de misiles) y no depender de tecnologías (en especial informática) provenientes de occidente.

 

 

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