DESBARATANDO
TRUCOS SUCIOS
¿Por qué y quiénes
serían los responsables de un fracaso en las negociaciones entre Irán y EEUU?
Por Dany Smith
Las escaramuzas que tuvieron lugar la semana pasada en la entrada del estrecho de Ormuz no se originaron por lo informado por La Casa Blanca y mucho menos por el CENTCOM. Justo en momentos que se reestablecían las conversaciones en las cuales la representación iraní estaba dispuesta a no ceder a las pretensiones de su contraparte, una maniobra sigilosa de un grupo de ataque de la marina estadounidense en conjunto con apoyo aéreo, trato de incursionar en las aguas iraníes lazando un sorpresivo ataque contra un sistema de radar de misiles antibuque costero en la localidad de Sirik y dos lanchas rápidas de las CGRI.
Según las fuentes
iraníes, el grupo de tareas estadounidense operando en las afueras de la
entrada del estrecho coordino el ataque aéreo de aparatos provenientes de las
bases aéreas en Kuwait y Bahrein a quienes Teherán devolvió gentilezas. Al
mismo tiempo las defensas antiaéreas del CGRI derribaron otro costoso dron de
inteligencia MQ-1 “Predator” estadounidense-israelí que merodeaba en el espacio
aéreo de Qeshm, en el puerto de Bandar Abbas.
Mientras la
administración en Washington trato de bajarle entidad a los hechos, Teherán no
solo aborto un golpe artero sino que además ha comprobado que solo el
mantenimiento de una postura firme podrá conjurar nuevos intentos por traicionar
las negociaciones. Y es que se sabe las discrepancias surgidas entre Bibi
Netanyahu y el propio Trump (supuestamente tras una llamada telefónica) luego
de las monstruosas masacres cometidas con los bombardeos sobre el sur del
Líbano y en especial contra la histórica ciudad de Tiro, han urgido al
mandatario norteamericano a buscar un golpe rápido. Para Teherán esta campaña
de agresión sionista debe tener un final si Washington pretende negociar con
éxito un “memorándum de entendimiento”. En ese sentido y como uno de los puntos
innegociables, Israel debe cesar las agresiones y retirarse inmediatamente del
sur del Líbano. Es posible que así como Teherán reclama compensaciones por los
daños, el gobierno libanés (y eso habrá que verlo) haga lo mismo con Tel Aviv.
Como se puede ver,
el factor “israelí” es preponderante para que se pueda arribar a una solución
duradera, pero al mismo tiempo este es un factor altamente tóxico para el
entendimiento.
Si bien son
fuerzas militares estadounidenses las que conforman el grueso que amenazan a la
integridad y la seguridad estratégica de Irán, las decisiones políticas y hasta
operativas se toman en Tel Aviv.
Los ataques
perpetrados por EEUU sin dudas buscaban una ventaja mal habida, pero fracaso. Una
vez más, la reacción puntual y rápida de las CGRI frustro estos planes aunque
ello no significa que los agresores no lo intenten nuevamente.
Con estas
demostraciones los iraníes justifican su falta de confianza en la contra parte
estadounidense. Igualmente, los precedentes históricos sobre este proceder
ahondan esta desconfianza. No hay que olvidar los compromisos asumidos por
Obama en julio de 2015 para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní
y el repentino abandono de los mismos en mayo de 2018 por Donald Trump.
Principal instigador en fomentar el abandono del pacto fue Benjamín Netanyahu y
sus partidarios dentro de Washington quienes de forma persistente presionaron a
congresistas y funcionarios del ejecutivo para crear el relato falso del
“peligro de la bomba iraní”.
El último capítulo
de toda esta instigación se dio el 3 de febrero con el trapero ataque
israelí-estadounidense contra Irán que aspiraba a descabezar políticamente al
país, desorganizarlo y a controlarlo con una administración títere (como
sucedió con Iraq) que le permitiera entrar caminando y apoderarse de los
conocimientos alcanzados en el programa nuclear.
Contrario a lo
esperado y contra todas las previsiones en occidente, Teherán demostró que no
solo era posible sino, imperioso demostrarle a sus enemigos (y que Moscú tomo
nota), que no saldrían impunes si agredían y violentaban su territorio. Para
Teherán “las líneas rojas se respetan” caso contrario aténganse a las
consecuencias. Fue así como los misiles hipersónicos iraníes le dieron un duro escarmiento
que Netanyahu y sus jerarcas talmúdicos quienes aún no pueden explicar a sus
aterrorizados y descontentos ciudadanos, porque sus sistemas antimisiles
(Cúpula de Hierro, Arrow y la cobertura estadounidense) no podían hacer nada.
Así, a cada golpe
de los agresores Teherán devolverá el doble tal como ya lo ha demostrado.
De lo anterior
también se desprende el ejercicio de un derecho básico que no necesita estar
escrito en un tratado internacional o reconocido por Naciones Unidas (mucho
menos por su poca fiabilidad) y ese es el de la defensa ante las agresiones
externas. Se hace esta aclaración que surge del mero uso de la lógica común,
dado el acostumbrado servicio parcial que prestan los medios y el mundo del
entretenimiento de occidente, en especial en EEUU (Bari Weiss, Ben Shapiro entre muchos otros), muy
influenciados por el ideario sionista, costumbristamente dirigidos a ocultar o
deformar los hechos en beneficio de Israel. Igualmente los iraníes (al igual
que los palestinos, los yemeníes y los iraquíes) nunca han esperado nada en
contrario.
Además de ponerle
una raya a las agresiones anglosionistas, los iraníes han demostrado la
importancia estratégica de construir y mantener una política y una geopolítica extendida
en el tiempo acorde a sus intereses y fiel a principios de una doctrina fundada
sobre la revolución islámica de 1979. Como consecuencia de esto, también han
sido perseverantes, previsores y coherentes al diseñar una estrategia que
contemplaba una esperada agresión como las que sufrió en junio 2025 y febrero de
éste año, fabricando y desarrollando a su vez sus propios sistemas
armamentísticos (en especial de misiles) y no depender de tecnologías (en
especial informática) provenientes de occidente.

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