lunes, 13 de julio de 2026

 

LABAYKA YA JAMENEI!

¿Por qué Donald Trump se equivocó al dejarse llevar por Netanyahu para atacar Irán y asesinar a su líder espiritual?

 

Por Dany Smith 

Los funerales del líder espiritual del chiismo iraní Alí Jamenei y su familia incluida su pequeña nieta, martirizados por el poder más oscuro y corrupto que hoy trata de mantener el control del mundo, han tenido una dimensión apoteósica a tal grado que fueron relegados de los medios occidentales y en particular, en los países sudamericanos bajo el control de gobiernos pro-sionistas como en Argentina.

El multimillonario peregrinar de dolientes a la ciudad de Mashad al sur de Teherán podía verse como una marea humana de color negro con tonos rojos y verdes, símbolos que destacan al chiismo en momentos de la conmemoración del martirio, no se detuvo pese a los bombardeos estadounidenses.

Esto fue un shock para el propio Trump quien al ver las imágenes de miles de dolientes dijo “creí que todos lo odiaban”, demostrando una vez más que tan obtuso es el conocimiento de las situaciones que debe atender y lo influenciable que puede ser por los cuentos que fabrican los neoconservadores y sus colegas sionistas de AIPAC.

Si eso no era suficiente para los psicópatas y autores intelectuales de ese magnicidio, esa demostración de cercanía y lealtad de las multitudes a uno erudito del Islam se extendió al propio Iraq donde (pese al régimen títere que lo controla) los peregrinos bajaron en caravanas de a miles desde Bagdad, Kut, Karbala, Nayaf hasta Basrah para poder expresar su sentir a quien había sido martirizado junto a su familia por el enemigo declarado.

Todos aquellos cerebros en La Casa Blanca y los mismos asesores espirituales neo-sionistas de Trump quedaron callados (algunos para siempre como Lindsey Graham), mordiéndose las lenguas y con un gran sabor a frustración al ver que sus criminales maquinaciones no fueron exitosas…por el contrario, han sido contraproducentes. Toda la argumentación despectiva contra el propio Jamenei y la investidura de Ayatolá que muy corrientemente los medios occidentales (y los argentinos particularmente) mencionaban con desprecio se vio eclipsada por la marea humana que precedió al ataúd. Hablar por hablar, esa es la representación de la ignorancia y de la malicia de quienes responden ideológicamente (otros por el simple pago de unas monedas) a los agresores y es por eso que no podemos esperar ninguna buena voluntad de su parte.

Esto ha demostrado la gran ignorancia y la arrogancia de la que están recubiertos estos que se dicen “cristianos” bajo la denominación de evangelistas y que con sus venenosas predicas demuestran todo lo contrario. Ni hablemos de los “rabi” (maestros, muchos de origen Askenazi) quienes hablando del “eterno” como una extensión del sionismo (como proyecto político) se presentan en nombre del judaísmo avalando el crimen, la discriminación y toda abominación bajo una inventada supremacía que -según su torcida teología- les permite robar, abusar y asesinar a los verdaderos semitas palestinos. Con esto queda claro (incluso a los rabinos no sionistas) que tanto en unos como en los otros, sus instigaciones y sus obras no representan las enseñanzas de Dios ni Dios puede avalar todo esto.

Y esa predica odiosa contra los musulmanes no es nueva. Hace décadas que los charlatanes hacen de sus espectáculos (como son las iglesias electrónicas), un púlpito para apoyar las ambiciones sionistas de derruir la mezquita de Al Aqsa para reconstruir el tercer templo y proferir toda clase de injurias e insultos contra el último de los libros sagrados como es El Corán. No es casual que estos mismos sean los que aplauden las masacres que Israel comete contra los palestinos y congratulado por el martirio de Jamenei y su familia.  

Son los mismos que crearon al pequeño monstruo del terrorismo seudo-islamico generado por las fábulas de la CIA como fueron Al Qaeda y el Daesh, posibles también por la ayuda de sus socios sectarios Takfir y Wahabi de las corruptas monarquías del golfo, para servir a los propósitos estratégicos de ese “Medio Oriente ampliado” y fraccionado en bloques sectarios maquinado por tipos como Donald Rumsfeld y el almirante Arthur Cebrowsky y puesto a rodar por la maquinaria de la inteligencia y el Pentágono, cómplices en la persecución y martirio de millones de musulmanes durante toda la administración de George Bush y Dick Cheney pero continuada por Obama y Cía.

Ellos sin saberlo y tal como lo hicieron con Hassan Nasrallah en Beirut en 2024, han convertido al Ayatolá Alí Jamenei en el mártir de esta nueva era que sin dudas será parte de un nuevo capítulo en la historia del Islam en medio de una época convulsa en una lucha épica contra una potencia en decadencia y su pequeño aliado criminal Israel quienes como aquellos que en el pasado sembraron el caos y la desgracia para su propio beneficio.

El martirio de Alí Jamenei, como el líder de la resistencia contra la opresión es la más clara simbología de la lucha entre un occidente que usa su riqueza para la opresión contra el modesto sur global que trata de surgir y crecer por sus medios lejos del sojuzgamiento y las amenazas de aquel.

Pero hablando con mayor precisión. Todo esto tiene inspiración y objetivos netamente políticos provenientes de los llamados “halcones” en Washington, también conocidos como el “partido de la guerra” y principales responsables junto a sus socios israelíes, de las guerras que han sacudido y hoy sacuden al Medio Oriente y Asia occidental.

Este martirio también ha servido para demostrar el artificio creado en torno a las rivalidades entre chiitas y sunitas, insuflado por las agencias de inteligencia CIA, Mossad y el MI6 que fue alimentado durante décadas por esos halcones en Washington dc y continuamente reeditado (y millonariamente pagado) desde los medios que responden a sus líneas políticas.  

Si Donald Trump haciendo caso a los consejos de los psicópatas de Pete Hegseth y Marco Rubio pretendiera apoderarse del estrecho de Ormuz o de alguna de las islas estratégicas en las cercanías no hay dudas que los marines las últimas palabras que escucharán antes de caer al suelo será “Labayk Ya Jamenei”. 

 

 

 

 

 

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