MEMORANDUMS DEL
DESENTIMIENTO
¿Por qué era inviable
hacer valer un acuerdo cuando no hay buena fe para ello?
Por Charles H. Slim
Conociendo la historia contemporánea de los EEUU y en particular la actual y nada oculta subordinación a la política del revisionismo sionista ¿Qué puede importar la vigencia de un papel firmado? Donald Trump es más el representante de los intereses de los sectarios talmúdicos que encabeza Benjamín Netanyahu que el presidente de los EEUU. Trump es la crónica de un presidente engañado por su entorno. Las actuales circunstancias despejan toda duda de esto, solo cabe esperar ver cuáles serán las consecuencias.
En breves
palabras, un memorándum es un documento informativo de trasmisión rápida para
atender los puntos genéricos que se presenten. Tan simple como viable. Eso era
lo que Washington y Teherán negociaron en Pakistán y que Israel en todo momento
busco tumbar.
La fórmula estaba
destinada al fracaso. Trump y Netanyahu son dos elementos volátiles y nada
estables, algo que hacía previsible el incumplimiento. Incluso la actuación de
ese nada creíble desentendimiento entre ellos por las masacres cometidas por
las FDI tras los ataques sobre el sur del Líbano, ya avisaba de lo que se podía
esperar. Las presiones de Washington sobre el gobierno libanés así lo
confirmaron.
Los ladrones no
suelen devolver lo que roban, los asesinos no reviven a quienes han asesinado y
raras veces los criminales se arrepienten de sus fechorías; en un resumen
podemos decir que los criminales en su lógica no aceptan compromisos. Era muy
raro que la administración Trump aceptara devolver todo el dinero congelado (robado)
a Teherán que los corruptos cómplices qataríes han estado reteniendo por mero
servilismo a Washington. Tampoco era esperable que por ese memorándum bajaran
sus armas o no intentaran nuevos trucos sucios para intentar ganar tiempo.
¿Qué es un
memorándum?, ¿Dónde escuche esa palabra antes? En Argentina, allá por enero de
2013 durante el gobierno centro-izquierdista de Cristina Fernández se propuso
investigar la voladura de la AMIA mediante una cooperación bilateral entre
Buenos Aires y Teherán. Durante años[1] y a medida que se
acomodaba la geopolítica de Tel Aviv, así se acomodaban los tribunales en
Buenos Aires haciendo de Irán (y al chiismo libanes), el único y principal
sospechoso pese a no existir ninguna prueba que así lo indique.
Pese a que en 2004
se erigió una fiscalía especial[2] (con financiamiento
especial) a cargo del fiscal Alberto Nisman[3], nunca se avanzó en nada para
tratar de involucrar a Irán salvo, las imputaciones subjetivas sobre
funcionarios iraníes[4]. Por el contrario, se puso
en evidencia varias inconsistencias[5] y escandalosas
contradicciones[6]
que incluso tuvieron trascendencia jurídica internacional y que los medios capitalinos
han barrido con gran discreción bajo la alfombra (Hadi Soleimanpour)[7].
En este caso aquel
memorándum también fue boicoteado por los sectores políticos leales a la
embajada de Israel quienes tuvieron como argumento último, la extraña muerte
del fiscal Nisman[8].
Aquí también y sin la más mínima evidencia se plantearon toda clase de especulaciones
entre ellas, las tendientes a involucrar a los iraníes.
¿Qué hemos visto
en la negociación del memorándum entre EEUU e Irán? A grandes rasgos, las
mismas obstrucciones y gazapos de parte de esos mismos elementos ideológicos
que en EEUU tienen fuerte raigambre institucional y por dicho motivo, mucha
influencia en las decisiones gubernamentales (en especial de política
exterior). Los planteos iraníes de 14 puntos y que Donald Trump se vio obligado
a aceptar para no sufrir una mayor humillación eran inaceptables para los
neocon (que implica al Complejo Militar Industrial)[9] y los sionistas tanto en
el gabinete como en el Congreso quienes a su vez, son la extensión de la línea
política de Tel Aviv dentro del mismo gobierno federal.
Seguramente en
Teherán estaban al tanto de la inviabilidad de este acuerdo ya que la
administración Trump o más precisamente, el Establecimiento en Washington no es
más que la extensión de los deseos de Benjamín Netanyahu y de la secta
talmúdica que lo sustenta. Con esto en consideración, si existía algún
resquicio de credibilidad a lo que diga EEUU eso ya no existe. En conclusión,
el memorándum sirvió para visualizar quienes ofician como instigadores y potenciadores
del desentendimiento.
Igualmente y en
las actuales circunstancias, con el reinicio de las hostilidades por EEUU este
memorándum es cosa del pasado. Pero quedará en la historia y será muy útil su
estudio para saber por qué y quiénes buscaron la guerra más allá de toda razón.
[1] El
gobierno de Carlos Saúl Menem y el primer ministro israelí Yitzhak Rabin
coordinaron presentar a la opinión pública “una versión unificada de lo
ocurrido” [cable diplomático, 19/07/1994] A partir de allí comenzó una
construcción forzada y sin elementos certeros esta hipotesis. Por el contrario
y luego de años por impedir su avance, se pudo determinar el encubrimiento
desde las altas esferas políticas que incluyó al propio presidente Carlos
Menem.
[2]
Mediante la resolución MP 84/04
[3]
Criticado por sus conexiones con ex agentes de la CIA que tenían
emprendimientos en la Argentina y una muy ajetreada agenda de viajes para
visitar a organizaciones sionistas en EEUU.
[4]
Entre ellos el agregado cultural en Buenos Aires Mohsen Rabbani
[5]
Una de ellas, el supuesto conductor de origen libanés, de una camioneta nunca
hallada y que surgió de las conclusiones de un informe de 2005 confeccionado
entre la SIDE y el FBI.
[6]
Según las conclusiones del FBI la identidad del conductor de esa tráffic nunca
hallada era Ibrahim Hussein Berro quien estaba muerto antes del ataque en
Buenos Aires
[7] Ex
diplomático iraní reclutado por la CIA para operar contra Teherán, fue
presentado por el fiscal Nisman como un testigo estrella. Pese a ello, la
justicia británica desestimo las imputaciones por debilidad en las pruebas.
[8] El
19 de enero de 2015 se descubre el cuerpo de Nisman sin vida y con un disparo
en la cabeza dentro del baño de su departamento.
[9] El mismo que supo criticar allá por enero de 2026

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