LA PELIGROSA
VERDAD
Así como el 11/S
en 2001 fue la excusa para fomentar el temor y la fobia contra el islam sunita
¿Cuál fue el plan para crear lo mismo contra el islam chiita con centro en
Irán?
Por Charles H. Slim
No importa cuánto tiempo pase ni todo lo que hagan para tapar la verdad, tarde o temprano sale a la luz. Eso no significa dejar de reconocer a quienes arriesgando su propia vida y la de sus familias han sacado a la luz verdades oscuras y grandes mentiras de narrativas falaces puestas a rodar por gobiernos supuestamente transparentes. Así hombres como Kurt Sonnenfeld, Julian Assange, Eduard Snowden, Chelsea Manning y muchos otros de los que no conocemos, han echado algo de luz ante los abusos criminales que en nombre de la seguridad nacional van más allá de los intereses creados de una administración determinada.
Las actuales
circunstancias bélicas en torno a la ilegal agresión contra la república
Islámica de Irán se vinculan mucho con aquel axioma. Washington había estado
años buscando la oportunidad para lanzarse sobre el país persa, pero no lo
hacía por un interés de seguridad nacional o de una amenaza real a su política
exterior. El gran interesado -como era de suponer- que instigaba tras
bambalinas era y sigue siendo Israel.
Afortunadamente al
presente y tras resistir la embestida artera del 28 de febrero pasado, las
autoridades iraníes tras mantenerse firmes y posteriormente hacerlo ante las
amenazas e intentos de extorsión de la administración Trump, han tomado la
determinación de no ceder a los 10 puntos propuestos entre los que se halla, controlar
de forma efectiva y decidida el estrecho de Ormuz.
Obviamente todos
esos intentos fracasaron, pero uno de ellos, quizá uno de una magnitud similar
a la actual agresión ocurrido casi veinte años antes, fue obstruido por la
inesperada denuncia de una funcionaria que se hallaba en el centro del poder
neocon en Washington.
Fue allá por
mediados del 2006 en pleno de la segunda administración neocon a cargo de
George W. Bush y Dick Cheney y en momentos que lidiaban con la resistencia a la
ocupación en Iraq, los neoconservadores partidarios de la guerra conectados con
Bibi Netanyahu y la elite israelí (por intermedio de AIPAC) tenían planes para
dar el próximo paso y ese era, derrocar a la revolución islámica en Teherán.
Para ello había que justificar un golpe directo, un ataque terrorista espectacular
(al estilo 11/S) y para ello la Quinta flota anclada en Bahrein y la base aérea
Al Udeid en Qatar serian indispensables para esos planes.
Gwenyth Todd con 42 años era por entonces una exitosa asesora de seguridad nacional en Washington y su extensa currícula descollaba por haber servido tanto para la administración demócrata de Bill Clinton para luego trabajar para la neoconservadora de Bush-Cheney. Como erudita en su campo, el sentido agudo y capacidad de análisis eran parte de su diario vivir. En momentos que estaba trabajando como asesora para la Quinta flota en Bahrein tropezó con un complot urdido por un grupo de almirantes obviamente, planificado y políticamente autorizado por los neocon.
Según se sabía en
Washington, los neoconservadores constantemente buscaban influenciar a los
almirantes que estaban a cargo de la Quinta flota para que buscaran una
oportunidad para darle una lección a Teherán. La llegada en 2007 del vicealmirante
Kevin J. Cosgriff para hacerse cargo de la flota trajo consigo la posibilidad
de materializar los planes neocon que implícitamente involucraba a los
israelíes. En su extenso historial contaba el haber sido parte de la Agencia de
Inteligencia de la Defensa y de haber estado a cargo como director de la Sala
de Situaciones de la Casa Blanca durante la administración Clinton.
Sumado a esto,
Cosgriff contaba con el apoyo del almirante William J. “Fox” Fallon quien por
aquel entonces era el jefe del CENTCOM y como simpatizante neoconservador, muy
dispuesto a posibilitar una elucubración que provocara a una reacción contra
Teherán. Aclaremos que Todd y algunos almirantes que respaldaron su posición
eran tan pro-israelíes como los propios burócratas neoconservadores que por
entonces capitaneaba George W. Bush, solo que la diferencia era que unos no
buscaban una guerra con Irán y los otros sí.
Según denunciaría
Todd se preparaba la ejecución de una operación entre las que se barajó incitar
una respuesta iraní con la incursión de una fragata por el canal “Shatt Al Arab”
(para lo cual, contarían con la anuencia del régimen títere iraquí), hasta ingresar
-sin aviso- un grupo de ataque con tres portaaviones por el estrecho de
Ormuz o directamente una de falsa bandera contra las instalaciones de la base
naval de Bahrein para aparentar un presunto ataque iraní. En dicho atentado
morirían muchos efectivos y una parte de las instalaciones se verían seriamente
dañadas, como un justificativo de peso para sostener las acusaciones contra
Teherán. Esta última posibilidad se asemejaría curiosamente a los eventos del
11/S.
Todd entendió que
semejantes planes iban a incendiar la región, aunque realmente no se sabe si
hubo un apoyo de sectores políticos en Washington que la impulsaron a tal
determinación.
La presentación
que Todd curso por los canales administrativos gubernamentales, al ser
advertida por los complotadores (tanto estadounidenses como israelíes) fue
decididamente lo que obligó a cancelar los planes y obviamente, sentencio a la
funcionaria a una esperable acción de retaliación en su contra. Si bien la ex
asesora obro con la ley en la mano y apelando a una honestidad política que como
de costumbre los neoconservadores y sus socios israelíes aborrecen, fue
catalogada como mínimo de traidora y de manera tácita condenada de por vida a
cuidarse de la “irá democrática”.
Desde entonces
Todd debió refugiarse y permanecer en Australia donde debió reiniciar su vida
sin que ello le libre de peligros para su integridad física ya que Washington
ha pedido su captura por intermedio del FBI.
Esta situación nunca
fue conocida en Argentina simplemente porque los medios acatan con fidelidad lo
que la embajada de Avenida Colombia al 4000 les baja como editorial, nos
informa de la extendida gestación en los planes de agresión contra Irán y la
intrincada maquinación para que (como paso con Iraq y Afganistán) aparecieran
como culpables de algo que no habían hecho. De no haber estado Todd,
seguramente habríamos sido testigos de un complot similar al orquestado en
2001.


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