viernes, 29 de mayo de 2026

 

¡VIVA DONALD!?

¿Hay fundamento en la Doctrina Monroe para la pretensión de Donald Trump de invadir Cuba?

 

Por Javier B. Dal 

Tras la visita a la Habana en semanas pasadas del director de la CIA, los rumores sobre un desacuerdo en las condiciones de Trump para la subsistencia del gobierno de Díaz Canel al estilo de Caracas (es decir, una mera apariencia) parecen ir tomando forma según se pueden ver los movimientos navales estadounidenses en torno a la isla. EL anhelo uniformador de Trump de una “América para los americanos” va tomando forma y no tiene nada que ver con llamada doctrina Monroe.

En 1823 el presidente norteamericano James Monroe estableció como política exterior la posibilidad de intervenir cuando potencias del otro lado del océano pretendieran interferir en el continente.

La doctrina Monroe en su significado político fue una advertencia a las potencias europeas del siglo XIX para que abandonaran sus ambiciones de anclarse en el continente americano. Por el contrario, la versión de Trump de esta doctrina implica simple y llanamente una política exterior de intervencionismo, violación de las soberanías y colonización, curiosamente lo que el presidente Monroe quería evitar. En un breve resumen significa: “América para los norteamericanos”.

Aclarado esto y dejando de lado los incoherentes discursos provenientes de La Casa Blanca para los medios, los aprestos militares en rededor de la isla y en bases estadounidenses en la región preocupan.

Como era de esperar en los medios estadounidenses, de los sectores anti-castristas en Miami, La Florida y sus seguidistas regionales en especial los argentinos, despliegan para justificar el posible desenlace una narrativa elaborada sobre valores como la democracia, los derechos humanos, la libertad y la ruina económica por la que deben pasar los cubanos acusando al “régimen castrista” por ello.

No hace falta tener que recordar que todos estos argumentos fueron usados en el pasado para concretar verdaderas violaciones a la legislación internacional y que han terminado en situaciones catastróficas desde todos los ángulos de la existencia humana. La manipulación psicológica y la extorsión de matar de hambre y sed a un pueblo entero mediante bloqueos y embargos, han sido en parte un instrumento de esas políticas dirigidas a someter a los gobiernos que no quieren sujetarse a los designios políticos y geopolíticos en Washington DC. Testimonio de esto lo dan los iraquíes, los libios, los sirios, los palestinos (hoy soportando un lento genocidio por hambre y sed a manos de Israel) y en todo Latinoamérica la experiencia de su intromisión tampoco ha sido feliz.

Pero sacando a estos empleados “ad honorem” del Departamento de Estado disfrazados de catadores de democracias y señaladores de defectos ajenos, son los propios ciudadanos cubanos quienes deben prestar atención sobre lo que implicará dejarse cooptar no ya por los EEUU (como estado) sino, por los intereses geoeconómico-financieros que vienen detrás de un mero monigote a su servicio como es Donald Trump. Solo para despejar dudas, nadie se crea que si mañana hubiera un recambio en Washington y volvieran los demócratas cambiará algo esta situación.  Recordemos que dentro del “Establecimiento” hay una verdadera guerra entre republicanos y demócratas no por ideales o la defensa de la democracia (bien pisoteada y en un canasto de la basura hace tiempo), sino en representación de los intereses de las grandes corporaciones financieras (grupos económicos), industria armamentística y tecnológica que cada uno de ellos están buscando reubicar en el mapa del cambiante poder global.

Es por ello que nadie espere que Bill Clinton o su esposa Hillary o el propio Obama cambiarían esta verdadera distopia a la que la actual administración MAGA ha sumergido al mundo y que por estas horas busca engullirse a la isla de Cuba. De ser el caso y cualquiera de ellos, le abrirían las puertas a sus históricos y maculados benefactores financieros como Goldman Sachs, George Soros y todo el arco financiero de Wall Street para que inviertan o más bien hagan de la isla, un monumental y lucrativo parque inmobiliario y también nuevo patio de servicios y compras sin más expectativas para el cubano con sentido de progreso nacional que ser a lo sumo, el gerente de una subsidiaria que controlan capitales de aquellos.

Como alguna vez en la década de los noventas lo anhelaron funcionarios del gobierno menemista en Argentina, seguramente sus fuerzas armadas serán (doctrinaria y materialmente) desmanteladas, la inteligencia definitivamente cooptada por la CIA (como ocurre hoy con el SEBIN en Venezuela) y todo lo vinculado a la seguridad civil bajo control norteamericano. Aunque con todo derecho a ejercerla y en la legitimidad a defender su soberanía ante un invasor, la resistencia militar convencional a una acción estadounidenses sería breve en el tiempo y con un cruento resultado aún después de aplastada resistencia.

Seguramente y bajo ese nuevo régimen títere el campo de detención Guantánamo pasará a ser administrado por cubanos quienes felices con sus nuevos empleos les importará poco que suceda allí, manteniéndose por supuesto sujetos a las directivas que bajen desde Washington.

Como vemos la espada de Damocles pende sobre el sistema y los cuadros políticos cubanos aunque no se debe ignorar el apoyo y el seguimiento que viene llevando China de la situación. Prueba de esto último fueron las expresiones del canciller chino Wang Yi a su par cubano Bruno Rodríguez en la conferencia bilateral llevada a cabo en New york el 27 de mayo último en la que remarco el respeto a la legalidad internacional, la soberanía y la independencia de todos los países. 

Así mismo, son los líderes políticos cubanos quienes tienen en sus manos el desenlace de la situación obviamente limitados por las opciones a las que pueden echar mano y en última instancia, la voluntad de su pueblo.

 

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