HACIA LA PROVINCIA
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¿Por qué los iraquíes
podrían hacer realidad lo que Saddam Hussein no logro?
Por Ali Al Najafi
La crisis tras la
invasión de Iraq en agosto de 1990 que termino en la guerra entre la Coalición
Aliada liderada por EEUU contra Iraq de 1991 parece estar volando por el aire y
los kuwaitíes lo sienten en sus entrañas. Esa sensación no es imaginaria o
ausente de razones. Hoy ya no existe Saddam Hussein ni el sistema político que
gobernaba Bagdad en aquellas épocas que intento convertir a Kuwait en su
provincia número 19. Irónicamente y por causa de los propios estadounidenses podrían
llevar a que los iraquíes regresen para terminar de concretar aquella
expectativa.
Y ciertamente es
una ironía ya que, tras haber empujado a los iraquíes a la guerra contra Irán
en 1980 para (manipulaciones mediante) protegerles de una supuesta intención de
exportar la revolución islámica iraní al pequeño emirato y tras la instigación
de la CIA -tras usar a la embajadora April Glaspie- para que Saddam
tomará el emirato en 1990, hoy vuelven los estadounidenses a ser los protagonistas
centrales y responsables de toda la inestabilidad en la región que podría
terminar en la desaparición de Kuwait y esta vez de forma definitiva.
Desde 1991 Kuwait
se volvió otra de las bases que conformaban la infraestructura militar
estadounidense en la región y digo bien conformaban ya que, tras los bombardeos
iraníes contra la infraestructura del emirato, las principales bases aéreas Ali
Al Salem y Ahmad
al-Jaber han quedado inoperantes. El material que pudo salvarse se ha movido a
Jordania e Israel y su personal se esconde en los hoteles Kuwait City. Se puede
decir con seguridad que tanto las CGRI como las unidades de la resistencia
iraquí (no el famélico ejército iraquí) pueden cruzar a pie hacia Kuwait sin
mayores obstáculos que los pantanos al sur de Basora pero nada más.
Esto pinta un
panorama muy complicado para los kuwaitíes que han estado viviendo bajo el
paraguas de los estadounidenses quienes hoy huyen para salvar sus propios
culos.
Cuando la
administración neocon de George W. Bush y Dick Cheney invento la acusación
absurda contra Iraq de apoyar a “Al Qaeda”, Kuwait jugo un papel estratégico en
las operaciones de marzo del 2003 para invadir el país y sin dudas, también lo
tuvo para apoyar una ocupación que arrojó más de un millón y medio de iraquíes asesinados.
En resumen, se han acumulado muchas deudas impagas en la cuenta y los iraquíes están
dispuestos a cobrarlas.
El artero ataque
aéreo sobre Iraq del 29 de julio pasado, ejecutado por Arabia Saudita con el
apoyo de los estadounidenses (los mismos que bombardearon pasos fronterizos en
la peregrinación de Arbaín) ha resucitado en los iraquíes, aquel encono que
supo capitalizar el partido Baas luego de haber sido estafados -tras ocho
años de guerra- por las monarquías árabes entre ellas, Kuwait. Con este
último, el encono nació de un sentimiento nacionalista tras haber sido
arrebatado por los británicos en 1960 y que no hay dudas se incrementó tras las
guerra y posterior invasión de 2003.
Para ese entonces
nadie dudaba que los kuwaitíes habían vendido su alma al diablo y peor aún, a
los sionistas ¿Por qué? Además de cooperar con Riad en la invasión y ocupación
de Iraq, se han abstraído de todo el sufrimiento infringido contra los
musulmanes de toda la región (en especial de los palestinos). Es más, durante
toda la agresión israelí sobre Gaza ni los emiratíes, ni los saudíes y menos
los kuwaitíes movieron un dedo por los palestinos, pero hoy, por decisión de Mohamed
Bin Salman integran una coalición naval ridícula contra los yemeníes quienes se
ven bloqueados hace 11 años por órdenes de Washington ¿Dónde esta la lealtad al
Islam?
Para los
verdaderos creyentes y los árabes de a pie, estas monarquías corruptas son una
verdadera desgracia para el Islam y sin dudas, indignos de ser los custodios de
la Meca y Medina. Sin su cooperación la CIA y el Mossad no habrían podido
montar y usar a conveniencia las redes de falsos yihadistas (Al Qaeda, Daesh,
Al Nusra etcetc) para usarlos en sus operaciones contra otros hermanos en la
región. Seguramente y como obedientes
esclavos de las decisiones en Washington ya deben estar movilizando a estas
bandas de criminales (actualmente muy ocupadas en África) para oponerlas a la
resistencia islámica.
Pero sobre esto
último, se puede decir que no les funcionara. Y es que desde la farsa del 9/11
y tras un largo camino desandado con extensas investigaciones sobre quiénes se
beneficiaron y cuáles fueron las consecuencias de aquello, hoy pocos se tragan
toda la escenografía montada en rededor de la llamada “guerra contra el terrorismo
global” representado por estos monigotes de las agencias de inteligencia que
dicho sea de paso, fue y sigue siendo un negocio fenomenal.
Hoy los papeles se
han invertido de forma dramática y los kuwaitíes tienen razones de más para
temer por su futuro. Si EEUU continua con su política de “peor es mejor”, es
muy posible que no ya los iraníes se molesten en cruzar la orilla para barrer
el emirato, sino que lo hagan sus aliados iraquíes de la resistencia islámica
como son las Fuerzas de Movilización Popular que recordémoslo una vez más, no
son el ejército de Saddam Hussein sino, una fuerza viva surgida tras años de
sufrimiento.
La posibilidad es
real y para ello no es necesario que el intrascendente títere Ali Al Zaidi en
Bagdad lo apruebe.








