ARABIA NUCLEAR II
¿Por qué el
presidente norteamericano Donald Trump estaría considerando proveer de
reactores nucleares a Arabia Saudita?
Por Charles H. Slim
El título no es un error. La intención de facilitarle el acceso a la energía nuclear al reino saudita no es algo nuevo y lo más interesante es quiénes lo harían. Durante la administración demócrata de Barack Obama, se puso en marcha un proyecto para que Arabia Saudita pudiera acceder a reactores nucleares no solo para el uso civil sino también, para enriquecer uranio y obtener plutonio para poder elaborar ojivas nucleares. Esto viene a cuento sobre una negociación que Donald Trump estaría impulsando para que aquello sea una realidad.
En aquel momento,
la decisión de Obama causó un revuelo en todo el arco de los neoconservadores
pero en especial en los influyentes sectores pro-israelies de Washington
quienes en algunos casos deseaban eliminar a Obama de la fas de la tierra.
Incluso estos últimos por intermedio de AIPAC, establecieron una agenda muy
apretada y de constante comunicación con Tel Aviv con la finalidad de boicotear
esa posibilidad. Pese a que la política exterior con la Secretaria de Estado Hillary
Clinton a la cabeza estaba ayudando a los intereses israelíes, la idea de que
un estado árabe (sin importar que fueran los insulsos sauditas) tuvieran acceso
a esa capacidad simplemente era y sigue siendo inaceptable.
Esa posición no ha
cambiado. Incluso el supuesto condicionamiento puesto por Trump de que Riad se
adhiera a ese pacto contra natura denominado “Abraham” si desea acceder a la
capacidad nuclear, no parece convencer al núcleo sionista dentro de su propia
administración. Pero quienes son más determinantes en la negativa son sus amos
en Tel Aviv quienes están decididos a cumplir con su plan mesiánico del “Eretz
Israel”. Y es que los sionistas revisionistas que sustentan al actual gobierno
de Netanyahu y tienden sus tentáculos sobre todo el hemisferio, no van a
permitir que ningún país árabe islámico logre su cometido. Con esto en vista,
alimentar la continuidad de la guerra que se está librando contra Irán (con
todas las consecuencias que ello conlleva) se vuelve muy conveniente para
Israel. Y es que el sueño de la destrucción mutua entre los árabes del golfo y
los persas podría hacerse real si profundizan la hostilidad.
Al parecer el
circulo inmediato que asesora a Trump y eso involucra entre otros a Pete
Hegseth, ya está demostrando la poca fiabilidad en lo que pudo haber evaluado
en los pro y los contra sobre tomar una determinación como la de nuclearizar la
península arábiga. No olvidemos que fue este mismo funcionario quien ya hace
meses aseguró que Irán había sido derrotado y que no contaba con ninguna capacidad
misilistica. Los hechos demostraron y siguen demostrando que la realidad es muy
diferente; tal vez la mejor prueba de ello sean los once aviones y helicópteros
estadounidenses en solo dos semanas.
Justamente y en
cuanto al secretario Hegseth tras su presencia el 21 de julio pasado ante el
senado, sus respuestas no solo reafirmaron su incompetencia sino también
demostró ante cada pregunta ser un acérrimo mentiroso como cualidad más
destacada.
No hay dudas que
la propuesta de Trump y su gente es una medida desesperada para tratar de balancear
el poder contra la república Islámica de Irán y al mismo tiempo, convertir al
reino saudita en un comodín de Tel Aviv y muy posiblemente, una plataforma
nuclear que amenazaría a todo el resto del mundo islámico en especial, contra
Pakistán.
Esto último
plantea (en apariencias) una contradicción ya que, recordemos, Riad e Islamabad
habían estado en tratativas para una cooperación en ese campo. Si la condición
para acceder al desarrollo nuclear es reconocer a Israel y hacer la vista gorda
a todos sus crímenes en Palestina, no hay dudas que eso no concuerda con la
política del gobierno pakistaní. Además, la inteligencia pakistaní (ISI)
estrechamente vinculada a la CIA ha, estado siempre atenta a los intentos del
Mossad por tratar de colarse dentro de su programa de armas nucleares contando
para ello con la cooperación de la India de Narendra Modi muy cercana a los
sionistas.
El 17 de
septiembre de 2025 Arabia Saudita y Pakistán habían llegado a un acuerdo de
cooperación denominado Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua para establecer
puentes en cooperación militar tras las primeras agresiones israelíes contra
Irán que se conocen como la “guerra del Ramadán”. Sin dudas que si Mohamed Bin
Salman (MBS), su Mukhabarat Al Aamajt y su estado mayor aceptan la
propuesta de Trump y Cía estaría poniendo en riesgo la vigencia del acuerdo con
Islamabad que para como están actualmente las cosas, no sería una medida
inteligente.
Por otra parte, el
gobierno saudita debería ponderar varios puntos en lo que hace a su relación
con EEUU y que el actual conflicto ha puesto al descubierto: El primero de
ellos, el fracaso en la prometida defensa que la presencia estadounidense
aparentemente garantizaba. Segundo, la evidente falta de consideración para que
Riad pudiera dar sus puntos de vista antes de que Washington y sus socios
israelíes comenzaran con esta guerra. Estos puntos les caben a todos los
regímenes del golfo quienes han pagado con su infraestructura crítica y la
integridad de sus ciudadanos por la decidida de un presidente estadounidense
claramente desbocado.
Es posible que los
emires y jeques hayan caído en el desconsuelo al ver que quienes decían iban a
protegerles hoy ven como arden sus bases y muchos de sus aviones y equipos en
medio de los escombros y los hierros retorcidos. Claramente las cosas han
cambiado mucho desde 1990 cuando les abrieron las puertas a los marines para
proteger los campos petroleros de una posible incursión de las fuerzas de
Saddam Hussein. Sin dudas “Allah” no les
guiñara el ojo para salvarles el culo. Muy diferente con la población, los
ciudadanos de a pie y los beduinos nómadas que siguen viviendo en el desierto,
quienes muchos de ellos cuando vieron venir los misiles iraníes se mostraron
entusiasmados por lo que les esperaba a los infieles estadounidenses.
En conclusión, la
posibilidad de que Trump permita la construcción de reactores estadounidenses
en las arenas sauditas se ve poco factible, mucho más como va escalando la
situación en el golfo. En alguna medida podría tratarse tan solo de otro de los
cuentos de Trump buscando un efecto mediático o alguna especie advertencia para
Teherán. Como sea, a nadie le importa ya que carece de toda credibilidad.

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