miércoles, 6 de marzo de 2024

 

MURO DE FUEGO

¿Cuáles serían las consecuencias para EEUU y la OTAN si entran oficialmente en la guerra en Ucrania?


Por Charles H. Slim

En algún lugar del frente en Advidka un suboficial ucraniano que llamaremos “Serguei” confiesa lejos de la vista de los comisarios políticos de Kiev (entre los cuales hay británicos y estadounidenses) “ya no es posible hacer nada y la fatiga nos ha quitado hasta las ganas de correr”, en momentos que la artillería rusa barría las últimas posiciones que ocupaban a las afueras de la ciudad. Este solo es un testimonio de miles de otros combatientes que hartos de una guerra perdida solo buscan sobrevivir.

Quienes han podido huir lo han hecho incluso a costa de morir en el intento. Otros se han rendido sin disparar. Según estas fuentes, el avance ruso es imparable y para el 1º de marzo la localidad de Krinki en la orilla este del río Dnieper al oeste de Advidka ya estaba prácticamente limpia de fuerzas ucranianas.

Ante esta situación no hay nada que Zelensky y su gente puedan hacer sino, seguir contando cuentos de hadas como el de haber tenido solo 31000 bajas ¿Enserio esperaban que alguien se iba a tragar semejante relato?  

La OTAN es consciente de todo esto y es por eso que han estado infiltrando personal profesional de varios países (especialmente de Europa) en los cuadros regulares de las FFAA ucranianas. Que la OTAN esta involucrada en Ucrania es un secreto a voces y muy viejo. Lo peor ya esta sucediendo, aunque en realidad, solo es una pequeña muestra de lo que podría venir si Bruselas cruza la última línea roja.

Tanto el Pentágono como la OTAN sospechan que Rusia posee armamento altamente sofisticado mucho más preciso y destructivo que las armas nucleares montadas en misiles hipersónicos con lo cual, los ucranianos y a los mercenarios extranjeros han sido usados como carnada para medir esas capacidades.

Obviamente que esto con la autorización y seguimiento de Washington que ha estado argumentando falsamente que Rusia amenaza a Europa e incluso a todo el mundo. Si bien Biden no ha autorizado el ingreso de tropas de combate regulares estadounidenses, si ha estado permitiendo que efectivos polacos, franceses y británicos colaboren en las operaciones de la primera línea.

El ministerio de defensa ruso estaba muy al tanto que desde el comienzo de la Operación Especial efectivos atlantistas iban ingresando a Ucrania para reforzar a las unidades locales en especial las de la capital, Kiev. Incluso desde antes, había asesores occidentales operando para Zelensky, avocados en las tareas y preparativos de la ofensiva que Kiev tenía planeada lanzar sobre todo el Donbass en marzo del 2022 y que la decisión del presidente Vladimir Putin evito que eso sucediera.

A partir de allí, el occidente colectivo bajo la dirección de Washington, cruzo todas las líneas rojas habidas y por haber llegando incluso a usar el terrorismo dentro de territorio ruso -como la voladura del puente de Kerch y los gasoductos Nord Stream entre otros- como táctica para intentar desestabilizar a la Federación.

La inevitable caída del régimen de Kiev ha revelado desesperados movimientos de la OTAN dentro de Ucrania. Las declaraciones Macron sugiriendo el envío de tropas, que ante la amenaza que ello representa para la seguridad de la Federación de Rusia, ha llevado a Moscú a lanzar una advertencia que no debería pasarse inadvertida. La declaración del presidente Putin asegurando que sus fuerzas armadas se hallan en estado de alerta nuclear total significa que de persistir occidente en sus acciones serán considerados enemigos.

Para algunos son solo bravuconadas de un Macron devaluado, apabullado por los problemas domésticos y que trata de ganar algo de relevancia política en momentos que su país se hunde en protestas de los agricultores.

Si vemos con detenimiento todo lo que ha hecho occidente para provocar a Rusia, la advertencia de Vladimir Putin no es una sorpresa. No solo se comprobó la provisión de armas y financiamiento (para reclutar mercenarios) de occidente. Desde el año pasado se sabe que hay en Ucrania un grupo de fuerzas especiales de la OTAN luchando con los ucranianos ¿Hay entonces dudas del involucramiento de la OTAN? Esto ya viene desde hace mucho. Desde la caída de la URSS en 1991 y especialmente desde 1996 con la administración Clinton, Ucrania ha sido uno de los objetivos del Departamento de Estado y de sus socios atlantistas buscando cooptar a sectores políticos anti rusos de la sociedad ucraniana.

No por casualidad en noviembre de 2004 se produjeron disturbios y protestas callejeras en Kiev bajo la llamada “revolución naranja” -una forma de Golpe Suave- que al poco tiempo se revelo que había sido organizada por activos de la CIA y agencias aliadas como el MI6 británico, pero como era de esperar todas estas circunstancias no trascenderían en los medios de occidente. Moscú estaba al tanto de estas injerencias, pero aún no poseía el peso político y militar suficiente como para plantarse contra occidente. Aquí se puede ver el olfato y el tacto político que Vladimir Putin tuvo para aguantar las provocaciones y esperar el momento oportuno.

Ucrania con un sistema político altamente corrupto, una sociedad que acompaña dicho estado de cosas y en ese marco, sus instituciones fueron progresivamente cooptadas por la doctrina y propaganda occidental que venía instalándose mediante iniciativas disfrazadas de organismos humanitarios sin fines de lucro como USAID y la NED (National Endowment for Democracy) que no son otra cosa que máscaras operativas de las agencias de inteligencia estadounidenses.

Un punto a destacar de estos caballos de Troya es el lenguaje infantil que utilizan para argumentar su activismo político, hablando de “buenos y malos”, de “autócratas y demócratas” siempre mirando hacia afuera cuando hay mucho de eso dentro de los mismos EEUU y en sus aliados. Son más tragicómicos cuando acusando a Rusia hablando de la “seguridad alimentaria, la inestabilidad y los conflictos” en momentos que Washington y la UE son los principales cómplices de la situación humanitaria en Gaza en donde (entre otras cosas) se usa el hambre como arma de guerra. 

Justamente, estas ONG (financiadas por insondables fondos financieros) se encargaron en Ucrania de ir creando de manera subrepticia y paulatina la división interétnica entre ucranianos puros y los ruso parlantes, quienes habían vivió en paz hasta la llegada de estos instigadores.  Esto ha sido una estrategia largamente utilizada por los anglosajones para dividir a las sociedades que buscan cooptar.

Como se puede ver, occidente hace tiempo que ha ido muy lejos en su accionar subversivo contra Rusia y el golpe de estado de febrero de 2014 sin dudas fue la gota que rebalso el vaso. Putin en ese momento y como reacción inmediata, logró cortar la principal aspiración estratégica de la OTAN: Hacerse de Crimea. La instauración de un régimen títere pro occidental en Kiev basado sobre elementos ultranacionalistas y filonazis, descaradamente apoyado desde occidente trajo las consecuencias que vemos hoy.

A dos años del inicio de la Operación Especial “Z”, las cartas están echadas y a pesar de todos los intentos de Moscú para que se retomaran y respetaran los acuerdos de Minsk y buscar una paz duradera, los jerarcas de Kiev con Volodymyr Zelensky patrocinados e instigados desde Washington, Londres y Bruselas creyeron que podían arrasar impunemente a la población ruso parlante del Dombass y dejarla bajo el control de la OTAN desde donde instalarían una base de misiles a solo cinco minutos de Moscú. La difícil pero inevitable decisión política de Putin logro abortar eso y tras una guerra de dos largos años que ha desgastado a Ucrania, occidente una vez más trata de provocar a Rusia sin advertir que pone en riesgo no solo la integridad de Europa sino, la paz global.

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