viernes, 22 de marzo de 2024

 

REFRENDANDO LA NUEVA ERA

¿Qué significará para el occidente atlantista la reelección del presidente ruso Vladimir Putin y cuáles son las causas de este triunfo?

 

Por Javier B. Dal

Era de esperar que las elecciones en Rusia pasaran muy por el costado en los medios occidentales y en particular en los de países con administraciones díscolas y pendulares como en Argentina hoy muy alineada (por esas cosas de sus cambiantes ánimos) a las directivas del norte con un gobierno anglófilo en La Casa Rosada.

Tal como se acostumbra por estos lados, los medios capitalinos adeptos atemporales a la línea política de Washington no guardaron su desagrado para dar cuenta del aplastante triunfo del presidente Vladimir Putin quien para su disgusto, seguirá en el cargo hasta el 2030.

Es cierto que no son todos los medios argentinos los que se hallan apadrinados por la embajada de EEUU en Buenos Aires. Los principales medios como AMERICA, TN y CLARIN y sus respectivos empresarios fueron la caja amplificadora de la rabia del círculo anglófilo nacional, costumbristamente rusófobo y por supuesto, subalterno de su muy respetado gobierno estadounidense.

Pero el mayor desconsuelo es para Washington y Bruselas quienes tras intentar boicotear las elecciones apoyando las acciones terroristas ucranianas sobre las regiones fronterizas de Belogorod, Jersón, Zaporozhye y los frustrados intentos de infiltrarse en Kursk y Bryanst, no lograron sus propósitos.

No era para menos. Tener que informar que tras una gran concurrencia de la ciudadanía Putin fue reelegido por nada menos que casi el 88 % por ciento de su electorado (compuesto por unos 112 millones de personas) es algo que ni siquiera se ve en la representación política de los EEUU y de la Argentina, que dicho sea de paso, no pueden alardear de transparencia en todos los órdenes de la vida político-económica. 

El triunfo de Putin ha representado un duro golpe para los planes atlantistas y claro por supuesto, para sus liderazgos político-militares en Washington y Bruselas. El occidente anglosajón no puede tragar la demostración de civismo que ha dado la ciudadanía de la Federación de Rusia al refrendar la legitimidad de su presidente con tamaño caudal de votos. La campaña de infundios sobre “fraude” provenientes de los medios con comentarios maliciosos sobre el resultado de estos comicios se ha difuminado como el humo por el simple motivo de que carecen de fundamentos. Si el fastidio y el supuesto mal humor de la población rusa (difundidos por informes de la CIA) hubieran sido reales no habría habido el 77,44% de participación del electorado y que por el resultado de las votaciones muestra que lo ha reelegido una gran parte de esa concurrencia ¿Cómo es posible semejante resultado electoral para un malvado y tétrico mandatario que pretende apoderarse del mundo?

Claramente esta pregunta tiene una respuesta, pero no la que le agradaría escuchar al Establecimiento angloestadounidense y a sus súbditos argentinos. Va de suyo que dicha pregunta tiene un componente de sarcasmo basado en las maliciosas exageraciones de la propaganda que los medios atlantistas venden a diario.

Pero en cuanto a lo que cuestiona, ella se responde por el simple hecho de que un presidente que desde marzo del 2000 (tras ser elegido por el 53% del electorado)  ha levantado de forma progresiva a Rusia tras la calamitosa gestión del títere Boris Yeltsin, desarmando el sistema corrupto en cabeza de oligarcas conectados con los banqueros de Wall Street saneando con ello la economía, que le devolvió el orgullo a sus Fuerzas Armadas (que estadounidenses y británicos querían ver disueltas) y que ya más cerca en el tiempo, tras el golpe de estado en Kiev de 2014 que terminó con la necesidad de intervenir en 2022 defendido la vida de los habitantes ruso parlantes de la “Novorossiya” y la integridad de la propia Federación de la inocultable intensión expansionista de la OTAN a costa de llevar sobre sí, una pesadísima carga política, no podía tener otra compensación que el reconocimiento de su pueblo.

Vladimir Putin lo sabe y quienes lo rodean están convencidos de ese reconocimiento a su honestidad, su carácter y sacrificio. Los mismos norteamericanos saben muy bien incluso, que las políticas sociales y económicas de los últimos diez años han beneficiado a los trabajadores y en especial a los jóvenes que buscan establecerse y formar una familia.

Por el contrario, esos valores han desaparecido en el occidente anglosajón e incluso más, lo que más se promueve desde sus capitales para el resto de los países del hemisferio es la desintegración de la familia y la caída de la natalidad todo ello disfrazado bajo la apariencia de un liberalismo naif (que en realidad disfraza un liberalismo económico-financiero de pocos) matizado con ideologías de género y transgénero LGTBQJKSN.

En este último sentido, esta ingeniería social con finalidad geopolítica está siendo usada de forma deliberada e insidiosa como agente pervertidor y disgregador de las costumbres y modos de vida de las sociedades en Oriente algo a lo cual, Putin se ha opuesto de forma frontal y pública.

Ha sido Vladimir Putin el arquitecto de esta nueva Rusia y el Departamento de Estado norteamericano sabe muy bien que ello le ha valido la popularidad de la cual hoy goza.

Incluso más. Su popularidad trasciende a Rusia y aunque los medios de occidente no lo muestren, saben que Vladimir Putin es una personalidad conocida y admirada tanto en África, Asia como en Latino américa. Él lo sabe y también está al tanto de la esperable mala fe del occidente anglosajón y de la ignorancia que muestran algunos gobiernos del hemisferio que aún le siguen brindando pleitesía a Washington (como el argentino).

Este triunfo también tiene una importante influencia en los acontecimientos que se viven en Ucrania. Mientras el régimen de Kiev y el mismo Volodymyr Zelensky hace rechinar sus dientes por esta victoria electoral, la crisis que sufren sus tropas en el campo de batalla, se verán mucho más expuestas ante un crecimiento de la moral de las fuerzas rusas que a pesar de la persistencia de algunos problemas en la logística de algunos frentes, están determinadas a concretar la misión que se les ha encomendado.

Es por eso que revive con más fuerza la esperanza de una nueva geopolítica en la que el sur global tendrá el lugar y la voz para terminar con las iniquidades y las arbitrariedades de las cuales todos somos testigos.

 

 

 

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