sábado, 2 de mayo de 2026


QUEBRANDO EL DERECHO INTERNACIONAL

La nueva interceptación y agresión israelí contra la flotilla Global humanitaria que iba rumbo a Gaza habla mucho de la “comunidad internacional” ¿Demuestra el definitivo quiebre en el respeto a la ley internacional?

 

Por Javier B. Dal

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urante la segunda parte del siglo XX y específicamente en las tres últimas décadas, en plena “guerra fría” el auge del terrorismo en el marco de una lucha clandestina entre las organizaciones palestinas (OLP y otras) y el Mossad israelí junto a sus socios occidentales, hicieron de Europa el teatro de operaciones central para la disputa. Desde entonces y como era costumbre, los medios resaltaban la violencia de unos y en alguna medida maquillaban a de los otros. En rasgos generales, el terrorismo y sus consecuencias era una cosa de los árabes y de nadie más.

Claramente hemos superado aquella estrecha y obtusa visión del término terrorismo muy viciada del terror rojo comunista de la época, pese a que por estos días los medios corporativos en occidente (especialmente en Buenos Aires) tratan de seguir argumentándola.

Desde que surgió el concepto de “terrorismo de estado”, no hay dudas que quienes se apoyan en esta táctica fueron maniobrando para escapar a las responsabilidades. Con el paso de las décadas la subcontratación de mano de obra para los trabajos sucios y el uso de “proxys” fue siendo la norma general para las operaciones de las agencias de inteligencia especialmente del Mossad. Antes aclaremos algo: Los actos de terror no se resumen solo a los atentados con explosivos por grupos de una filiación política, religiosa o étnica determinada. También abarcan a los que organizadamente se llevan adelante desde un estado determinado.

No hay dudas, bajo la cobertura del estado, los perpetradores cuentan con un grado de organización altamente ventajoso, un alcance ilimitado en recursos y una cobertura que una organización irregular no tiene. 

El caso del estado de Israel es paradigmático en esto. Pese a la claridad y las incontables pruebas que documentan el ejercicio del terrorismo de estado muy bien organizado usado tanto dentro (mediante detenciones arbitrarias, torturas y la impulsión de un genocidio contra la población palestina) como fuera de sus dominios (incluso más allá de Oriente Medio), es un tópico históricamente muy incómodo de abordar. En aquellos años, ocultar una operación de secuestro, asesinato, el derribo de un avión de pasajeros o voladura de un edificio (haciéndolo parecer obra de algún grupo irregular) era algo que los medios angloestadounidenses facilitaban a Tel Aviv. Incluso si agentes israelíes habían sido pillados con las manos en la masa a lo sumo y para los medios se esgrimía el lacónico “Sin comentarios”.

Pero desde aquel 26 de febrero de 1993 con el fallido (o controlado) intento por demoler las torres Gemelas y ya con su éxito en septiembre de 2001, las preguntas sobre muchas incoherencias e inconsistencias que el gobierno intentaba tapar con sus argumentos en una investigación llena de agujeros, el público comenzó a tomar dimensión de qué significaba el terrorismo y quiénes realmente lo gestionaban de acuerdo a sus intereses.  

Entre la noche del 29 al 30 de abril último, mientras la flotilla Global “Sumud” que se dirigía a tratar de romper el bloqueo israelí-estadounidense para entregar un cargamento de ayuda humanitaria a la asediada Gaza, fue inesperadamente atacada y abordada por fuerzas israelíes en aguas internacionales e incluso dentro de las jurisdiccionales griegas. No es el ataque en si lo que sorprende ya que lo han hecho anteriormente, sino el lugar donde lo hicieron. No dejemos pasar que incluso los propios 175 tripulantes de la flotilla (quienes fueron secuestrados y trasladados a punta de fusil) eran conscientes de estar infiltrados por agentes del Mossad encargados de informar la situación abordo.

Según los representantes de la misión humanitaria que se hallaban en los barcos, comenzaron a informar en línea que en la noche del 29 de abril, cuando se hallaban en proximidades de la isla de Creta tras la interferencia de sus radios con advertencias de dar la vuelta, habían comenzado a ser asediados por Drones operados por unidades israelíes muy próximas. A partir de allí las preguntas ¿Qué hacían fuerzas israelíes a más de 2000 kilómetros de sus bases?

No es algo nuevo que Israel por medio del Mossad y de sus proxys lleve adelante operaciones sucias en otros estados; la historia esta llena de ejemplos sobre eso. Durante la misión pasada, por el mes de septiembre del 2025 células israelíes operando en el Magreb usando drones llevaron adelante atentados contra los buques que se hallaban en Túnez. El tema en esta ocasión es que, aquí son fuerzas militares regulares del estado israelí operando en el extranjero con lo cual además de la abierta violación al derecho internacional humanitario se suma la intrusión ilegal y furtiva en aguas territoriales de un tercer estado como es el griego.

Una vez más, el actuar israelí para infringir terror contra los activistas humanitarios malogró la entrega de toneladas de ayuda para los hambrientos pobladores palestinos. Pero, en este caso son las FDI, un ejército regular) operando en aguas internacionales y jurisdiccionales de un estado soberano con lo cual: ¿Qué hay de la ley internacional?, ¿Qué hay de las directivas de la CONVEMAR, ¿Qué implicancias tuvo el gobierno griego en esto?

Parece trillado señalar estos gravísimos atropellos a la legalidad internacional y la ya nada sospechosa opacidad con la que son abordados por los organismos internacionales de aplicación. Pero si los ciudadanos del mundo no tomamos consciencia de esto cualquiera y en cualquier momento podría ser la próxima víctima del accionar impúdico de los agentes de un estado acostumbrado a justificarse en el ejercicio del terrorismo.

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