viernes, 1 de mayo de 2026

 

UN EMBUSTE EN EL SUR

¿Por qué los supuestos desencuentros entre Donald Trump y Keir Starmer que involucra a las islas Malvinas podrían ser una estratagema para engañar a los cándidos gobernantes argentinos en Buenos Aires?

 

Por Charles H. Slim 

Nunca como en este periodo de la historia política argentina, la causa Malvinas se ha visto tan opacada. Con un gobierno ultra anglófilo y sionista, decididamente sumido a la geopolítica de Washington a tal punto de involucrarse en una guerra que no toca en nada los intereses nacionales, a 44 años de la recuperación de las islas y de todas las aguas circundantes en el atlántico sur, la nueva “filtración” de un supuesto plan para que EEUU interceda en una hipotética entrega de las islas al control argentino huele muy raro.

Aún no sabría decir con precisión que es, pero no dudaría en apostar que esto esconde una gran trampa.

Antes que nada, dejemos bien en claro que la causa Malvinas es sin dudas (y como ninguna otra) una bisagra política en el ideario nacional que aglutina emocional e indistintamente a todo el arco político y social del país y eso lo saben muy bien los británicos. Si bien es cierto que la emoción no alcanza para trazar una geopolítica y estrategias de liberación, es un factor importante que puede canalizarse mediante un gobierno coherente, con una planificación previa, comprometido en su continuidad y alineado a los intereses estratégicos propios. Esta ausencia producto de una casta política entreguista y abyecta, es la que los Kelpers consideran como un mero ruido que ignoran.

Pero esto es Argentina, una país periférico y débil con habitantes adictos a la queja que como dijo alguien el problema es que “esta habitada por argentinos”. Para ser más justos digamos, es un país gobernado desde una ciudad de mentalidad paneuropeista por políticos opacos y corrompibles que nunca han tomado enserio la geopolítica por un simple motivo: Hay muchas complicaciones y poca remuneración.

Es cierto que Argentina no llega ni ahí a ser una potencia emergente para despertar, aunque más no fuese, una mínima inquietud en el Foreign Office británico. Si el problema de esta opacidad argenta fuera la corrupción, crean que ese no es un tema exclusivo de ellos con lo cual no vale como excusa. Sobre ello, en Londres por estos días el escándalo de los nexos de la banda de Epstein con el alto círculo político de Keir Starmer y más precisamente con su embajador en Washington Lord Peter Mandelson empequeñece a las minucias que sacuden al gobierno de Milei. Incluso a tal grado llega la corrupción en el establecimiento británico que muchos otros criminales (como Alistair Campbell) que secundaron a Tony Blair en la invasión a Iraq en 2003 siguen gozando de prestigio en los círculos políticos londinenses.

En lo estrictamente práctico al tema Malvinas, la “filtración” no sería tal y va más allá de la intensión de castigar a Gran Bretaña por no cooperar en la aventura contra Irán, también está dándole una bofetada a la OTAN. Por donde se vea, no cierra para nada. Según las fuentes, la propuesta surgió del congresista Marc Zell, un sionista (notablemente islamófobo) de MAGA que para joder a Londres ha sugerido esta posible entrega de las islas del atlántico sur a los argentinos bajo la condición de establecer una base militar estadounidense para unificar el comando hemisférico (norte-sur) que se sumaría a la base naval de Tierra del Fuego, conformando así los pilares de una verdadera puerta a la Antártida bajo el control exclusivo de EEUU.

La idea cayó a los “Kelpers” como un balde de agua helada y una patada en la entrepierna para el gabinete británico en Londres que ya tiene bastantes problemas para sumarle uno más.   

Para los Milei es música para sus oídos e incluso no molesta en nada a los intereses israelíes que -entre otras- se hayan involucrados en la explotación petrolera. Pero, para el interés nacional argentino esto suena como el truco de la caja con doble fondo que aquí sería triple y con cuchillas filosas.   

Algunos cómicos han referido a la aplicación de la doctrina Monroe olvidando que para la mentalidad estadounidense eso se aplica exclusivamente al territorio de la Unión. Igualmente, sacando estas especulaciones y las acostumbradas y delirantes maniobras discursivas de Donald Trump, la ejecución de esta recuperación de soberanía argentina sobre el archipiélago de las islas no solo es muy posible sino muy conveniente para la geoestrategia de Washington.

Pero esta propuesta de redención estadounidense a la soberanía argentina sobre las islas Malvinas podría tener otros motivos ocultos que se suman al desagrado granjeado por Londres. No perdamos de vista que el gobierno de los hermanitos Milei ha ido más allá del pragmatismo de las relaciones carnales del menemismo de la década de los noventas. En ese plan y a cambio de los desinteresados “beneficios financieros” proveídos por el jefe de la Reserva del Tesoro Scott Bessent (asentidos por Trump) entre otras cuestiones, ha comprometido al estado argentino sumándose a la guerra de EEUU e Israel contra la república Islámica de Irán creyendo que estamos aún en 1991. Aquí surge el gran contrasentido que evidencia la mediocridad de Milei: Puede sacrificar a su gente en una guerra ajena (en favor de los enemigos de Argentina) pero ¿no por la recuperación de las islas Malvinas?

Así mismo estos compromisos no son gratuitos ni menos aún (más allá del mesianismo de Javier Milei) han sido ofrecidos por mera simpatía ideológica. Si bien la fachada del gobierno luce asquerosamente obsecuente y arrastrada, detrás están quienes realmente consideran y toman las decisiones acordes a sus intereses que no son precisamente nacionales.

Supongamos que esto se concretara antes de que hubiera un recambio en La Casa Blanca y la Argentina recuperase en los papeles su soberanía ¿Qué sucedería si Trump es eyectado en un próximo período y cambia radicalmente la línea política en Washington?, ¿Será honrado por la nueva administración la concreción de dicho acuerdo o, reconociendo la estupidez de su predecesor se normalicen las relaciones con Downing Street?

Al final, lo que los hermanitos Milei se tragaron como la gran jugada maestra que compraría al público del campo nacionalista podría terminar en un problema mucho peor ¿Cuál? Con una ocupación británica reforzada con una base estadounidense y la amarga resignación para los argentinos al darse cuenta que fueron doblemente estafados.

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