lunes, 25 de febrero de 2019


EN DEBATE




EL GEOESTRATEGICO CONTROL DE LA INFORMACIÓN”

El fracaso del intento de golpe de estado del 23 de febrero predice el agravamiento de la situación en la región o resquebrajamiento de las pretensiones de Guaidó y su gente


Por Charles H. Slim
El conocimiento es poder, dicen algunos y sin dudas que no se equivocan. Es por ello que los gobiernos con ansias de ganar el control amplias zonas del globo invierten amplios recursos de sus economías para fortalecer una relativa nueva arma de sus fuerzas armada como es la “Ciberguerra”. Y no es una casualidad que ello sea así ya que el internet se ha convertido en la ruta por la cual trafican con pasmosa velocidad, las noticias más inconvenientes para los intereses de los gobiernos que clandestinamente se ven implicados en operaciones y asuntos que, puestos a la luz del día, pueden llegar a mancillar su imagen ante la opinión  pública. En fin, es una cuestión estrictamente política que viola todas las libertades y principios que a lo largo de dos siglos se habían venido reconociendo a costa de mucho sufrimiento.

Desde ridiculizar a una publicación o a su autor pasando por cerrar un periódico con medidas legales o el uso de la fuerza hasta llegar a eliminar físicamente a periodistas por su labor, ha venido siendo la práctica para silenciar esas verdades que son tan molestas para los moralistas de la política que viven del sermón y las lecciones para los demás. Desde hace un tiempo hasta esta parte, asesinar o desaparecer a un molesto periodista se ha vuelto muy riesgoso y prueba de ello es el caso Khashoggi. Es por ello que han puesto más énfasis en tratar de persuadir con discursos que otra cosa. 
Pero sus monsergas no podrían prosperar sin el aparato que amplifique sus narrativas y ese mismo no es otro que la mega estructura corporativa de medios que se encarga de difundir por todos los canales abiertos, día y noche la versión que se ajusta al lineamiento buscado por el poder.

Falsear hechos y acontecimientos no es  nada nuevo. Incluso la historia de la humanidad está escrita sobre la base de una montaña de falsedades y exageraciones que solo buscan ensalzar las acciones de los vencedores con la  intensión de perpetuar un ideario dentro del colectivo de una comunidad determinada y aplastar al oponente para que jamás se reponga. Se hace sobreabundante mencionarlos ya que hoy ya no quedan dudas de quienes son los principales estafadores sobre esto.

La historia contemporánea también nos dan muestra de grandes embustes mediáticos que iban a la par de operaciones político-militares como forma de cubrir o enmascarar las verdaderas situaciones que se estaban desarrollando en el terreno. Irreverencias tales como justificar masacres de civiles captadas involuntariamente en vivo por los camarógrafos de cadenas de TV, intentando justificarlas con falsas alegorías o justificaciones, han quedado plasmadas en la psique colectiva de toda una generación en el comienzo del nuevo milenio. Ejemplo de ello se vio en la llamada “liberación de Mosul” en 2017.

En momentos que las fuerzas regulares del régimen colaboracionista de Bagdad avanzaban en torno a la urbe de Mosul, los grupos de operaciones especiales estadounidenses con cobertura aérea, se abrían paso a fuego limpio sin consideraciones de ninguna especie. Nada nuevo para los iraquíes que soportaron el mismo escarnio durante trece años de sanciones y luego otros ocho años de brutal ocupación por parte de estos mismos liberadores. Igualmente, el relato norteamericano de mostrarse como “libertadores” –pese a las cruentas pruebas de lo contrario- debía sostenerse hasta el final, aún si las imágenes mostraban todo lo contrario. Un ejemplo de ello se vio en un reporte en vivo de una enviada de la CNN a cubrir las operaciones junto a un grupo de tareas iraquí cuando en un momento determinado, los soldados llamaban por los altavoces que los ocupantes de una casa salieran con las manos en alto y se rindieran.

De repente comenzó una balacera desde varias direcciones y el pánico invadió a la reportera obligándola a refugiarse detrás de un vehículo blindado mientras el camarógrafo seguía cubriendo lo que sucedía alrededor. Fue en ese momento que tras cesar el fuego, un hombre de avanzada edad con un pañuelo blanco en la mano y sin armas a la vista, sale de una casa mientras un soldado iraquí sin justificación lo acribilla sin darse cuenta que había sido captado en vivo por la cámara de la CNN ¿Acaso alguien se acuerda o, ha reclamado por el asesinato de aquel pobre desgraciado? Y ese solo fue un caso más de todos los miles que se sucedieron en aquellas circunstancias.

Por estas horas el embuste y la manipulación informativa se haya en pleno desarrollo en torno a Venezuela. Durante una semana se había venido llevando a cabo un bombardeo informativo sobre las supuestas intenciones populares por sacar al gobierno de Nicolás Maduro, los medios regionales alineados con la Casa Blanca usando un lenguaje cuidadosamente artificioso a base de términos clave como ser “régimen”, “dictador”, “represión” entre otros, promovieron todo tipo de trascendidos y eventos con una sola intensión y ella era, derrocar al legitimo gobierno de Caracas.  Pero como en el pasado estos sectores cometieron errores que –afortunadamente en este caso-  fueron inmediatamente capitalizados por el gobierno de Caracas y tras darse a conocimiento masivo de tales, dejaron en el ridículo al mismo Juan Guaidó y su gente desatando un estado de incertidumbre que diezmó las tan promocionadas coberturas de una “ayuda humanitaria” organizada por la USAID, un mascara más de la CIA.

Cuando se hizo correr el rumor de que por la frontera brasilera se había logrado pasar con el convoy de ayuda, muchas versiones comenzaron a surgir desmintiéndolo. Incluso, se llegó a decir que había habido enfrentamientos armados entre la GNB y los activistas que conducían el convoy. También se dijo que habían “fisuras en los cuadros militares chavistas”, sugiriendo que se estaban produciendo deserciones en masa en los puestos fronterizos con Colombia. Una vieja táctica de la guerra psicológica que al final no funcionó. En realidad hubo un solo episodio con los tres oficiales que tras robarse unos carros blindados cruzaron al lado colombiano atropellando a varios periodistas y guardias policiales.

Como no se estaba produciendo el efecto buscado por Washington –y sin dudas a instancias de sus operadores-, los conspiradores que observaban todo por televisión desde un bunker en territorio colombiano, orquestaron la última intentona por crear la provocación que diera pie a una declaración oficial de la Casa Blanca o del asesor de seguridad nacional John Bolton, claramente junto al senador Marco Rubio, instigadores centrales de lo ocurrido. Fue allí donde los medios regionales y particular los argentinos mostraban imágenes de camiones ardiendo argumentando aparatosamente que habían sido incendiados por “los chavistas” o por las fuerzas “del régimen de Maduro”. Para su desgracia, unas horas más tarde, salen a la luz nuevas tomas de esas imágenes revelando que quienes habían incendiado esa caravana con cargamento supuestamente inofensivo  eran los “guarimberos”, pandilleros venezolanos quienes seguramente fueron alquilados por la CIA y la inteligencia colombiana. En esas fotos se comprueba que los camiones nunca pasaron al territorio venezolano y fueron incinerados en el mismo puente antes de llegar incluso a la valla de seguridad venezolana.  Ante las evidencias devino el bochorno y con él, la caída de la moral de los golpistas que –como se pudo ver con el presidente chileno Piñera-  ya no podían esconder su desilusión ante el fracaso. De este modo y ante la clara victoria de la posición de Caracas Costa Rica expulsó inmediatamente a la embajadora del pretendido gobierno paralelo de Guaidó y al mismo tiempo se hacía efectiva la expulsión de los diplomáticos colombianos de los departamentos fronterizos. El gobierno colombiano sin acusar el bochorno, alego que la salida de sus diplomáticos ha sido por una cuestión de mantener la integridad de sus funcionarios.

Otra señal de que todo este montaje había fracasado es el despliegue del ejército brasilero en la frontera de la región de Pacaraima, para distender la situación y despejar a los grupos de agitadores que desde su territorio habían estado atacando a las fuerzas del GNB de Venezuela.  Por supuesto que estos hechos no fueron publicados por los medios argentinos los cuales –en sintonía con el gobierno nacional- siguen una clara línea editorial obsecuente con las intenciones políticas de Washington y del grupo de Lima.

Sin dudas que alguien en el Departamento de Estado ha menospreciado al gobierno de Maduro y a sus recursos para contra restar la embestida mediática. Esto ya causado unas cuantas corridas y llamados telefónicos entre Washington y Bogotá.

El día 23 de febrero sería para este sector para estadounidense el “fin del régimen” –vaticinaban- , el comienzo de una nueva era con un gobierno títere y genuflexo a Washington,  pero ello no ocurrió y al parecer el operativo “intervención humanitaria” diseñado por el Departamento de Estado norteamericano fracaso rotundamente y es posible que de ahora en más veamos el despliegue de nuevas artimañas sucias como podrían ser, el comienzo de escaramuzas armadas con grupos proxis, compuestos por elementos latinos y asesores impostando ser tales,  tal como se hizo en el Medio Oriente.   

No hay comentarios.:

Publicar un comentario