martes, 5 de mayo de 2026

 

DAR POR TERMINADO NADA

Fracasados todos los intentos de Trump por ganar tiempo y dar un nuevo golpe artero ¿Estamos en vísperas de un reinicio de las hostilidades en el Golfo Pérsico?

 

Por Dany Smith

A
l día de hoy y pese a que Donald Trump haya anunciado que daba por terminadas las hostilidades con Irán y tras las escandalosas contradicciones del psicópata encargado de la defensa Pete Hegseth ante los interrogatorios en el Congreso, los continuos movimientos navales, el traslado de tropas y la concentración de aviones en bases cercanas especialmente en Israel nos pone en contexto de lo que realmente planean en Washington. Era esperable que los medios en occidente se mantuvieran silenciosos sobre estos preparativos y sobre la cruenta agresión que Tel Aviv sigue arremetiendo contra el Líbano.

Quienes más interesados en estar al pendiente de los engaños y gazapos de Trump y Cía son los iraníes y en ese plan no han bajado la guardia ni se han dormido en los laureles. Mientras el canciller Araghachi sigue impulsando contactos y negociaciones para darle un final de paz, la mala fe de la administración norteamericana es palpable. Pero incluso todo el arco de la resistencia árabe-islámica en toda la región se ha estado preparando para una potencial nueva agresión a gran escala que involucraría una intervención terrestre del enemigo. Desde el Yemen hasta Iraq y el Líbano los combatientes están en alerta. Lo deseable por el gobierno en Teherán sería que no hubiera ningún nuevo ataque, pero son conscientes (y las estadísticas así lo demuestra) de que EEUU suele borrar con el codo lo que ha escrito con la mano. Pero la razón más poderosa para no bajar la guardia es…Israel que continua con su agresión sobre el sur del Líbano que hasta el momento solo Hesbolá la está entorpeciendo con gran pericia mientras el gobierno libanés está siendo presionado desde Washington para volverse contra la resistencia.

No hay dudas que Tel Aviv se mueve de acuerdo a sus propios planes mientras que la intervención estadounidense operaría como un simple respaldo a los mismos aun cuando ni siquiera (los propios funcionarios norteamericanos) estén al tanto de las reales incumbencias de dichos planes. 

Por lo pronto la flota estadounidense que trata inútilmente de bloquear el tránsito y atajar a los buques que entran y salen del estrecho de Ormuz no solo ha demostrado tener problemas para concretar esa misión sino que a las varias fallas técnicas en algunas de sus unidades se suma la vulnerabilidad -pese al sistema AEGIS- a los misiles de las unidades navales del CGRI. Tomando en consideración esto que no son buenas señales para el público norteamericano, se hace muy urgente crear una narrativa hollywoodense tendiente a levantar la moral. Esto a cuento de las declaraciones publicadas el lunes 4 de mayo por el jefe del CENTCOM el almirante Brand Cooper afirmando que se había producido una batalla naval hundiendo varias lanchas iraníes, situación que fue desmentida desde Teherán.

Ciertamente ni el CENTCOM ni el propio Cooper aportaron pruebas de esa afirmación, algo que no importa para el conglomerado de medios que lo difunden como una certeza.

Ese mismo día las CGRI informaron que lanzaron dos misiles antibuque contra un destructor estadounidense que había querido atravesar la zona del estrecho. Según las fuentes iraníes el buque de guerra estadounidense hizo caso omiso a las continuas advertencias por radio y en una maniobra por intentar cruzar por la zona de prohibición, fue golpeado exitosamente por dos misiles que lo obligaron a cambiar su curso y abandonar el lugar con daños advertibles en la cubierta. Teherán cumplió con su palabra cuando advirtió que cualquier intento de atravesar el estrecho sin el permiso de las autoridades iraníes enfrentaría a una acción rápida y decisiva. Como era de esperar tanto el CENTCOM como Washington lo desmintieron.

Lo cierto y más allá de estas discusiones las señales parecen apuntar a una inminente acción estadounidense-israelí que podría implicar el uso de armamento nuclear táctico.

Esto último vuelve a poner en consideración la peligrosidad en las posibles decisiones del presidente Donald Trump en torno a cómo resolver el conflicto. Igualmente y más allá de sus continuos contrasentidos entre lo que dice y lo que ordena hacer, los actores más importantes de la región tienen su mirada puesta en la evolución de los eventos. Así China no solo es un fuerte actor geopolítico bregando por contactos diplomáticos, también es un potencial actor militar dispuesto a proteger sus intereses económicos en Irán.

Rusia también esta observando con mucha atención la situación e incluso (no lo olvidemos) hubo una charla telefónica entre Trump y Putin que podría haber sido el comienzo de tratativas paralelas y secretas para un truque geopolítico.

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