lunes, 23 de marzo de 2026

 

ESCALADA AL INFIERNO

¿Cuáles son ya y cuáles devendrán a medio término las consecuencias por haber atacado a la república Islámica de Irán?, ¿Es el final de la “Pax Americana” y el inicio de una guerra sin término?

 

Por Javier B. Dal 

Lejos de las jactanciosas declaraciones de Donald Trump y de las amenazas del jefe del Pentágono Pete Hegseth, la planificada operación relámpago “Furia Épica” contra la república Islámica de Irán ya entra en más de veinte días de haberse iniciado y con cada día que pasa las cosas están empeorando. En Iraq las tropas que se hallan acantonadas en el detestable “Campo Victoria” en Bagdad, mientras esperan su evacuación total, están siendo objeto de intenso fuego por parte de los grupos de la resistencia iraquí. Referente a esto, la situación de no distenderse volverá a Iraq en un actor preponderante en el desarrollo del conflicto mientras las monarquías del golfo ruegan por un pronto final. Al tiempo y en el medio, la ya conocida inercia y hasta la inutilidad de Naciones Unidas retumba por su silencio ante la demostración más que palpable de la violación del derecho internacional. Hoy más que nunca debiera implementarse un mecanismo legal para frenar la escalada antes que empeore pero siendo realistas, eso es casi imposible.

Ante todo, recordemos algo: Irán se está defendiendo de una agresión artera y vil, con lo cual tenemos el marco de referencia para analizar la evolución de los acontecimientos. Fue Israel y secundado por EEUU quienes apelando a un acto pérfido de agresión (uno más de tantos) buscaron destruir a la nación persa asesinando a su alto liderazgo político-espiritual. El efecto esperado no se logró y ahora están atrapados en una espiral que esta escalando muy peligrosamente.

Por lo pronto, las consecuencias económico-financieras de esta aventura criminal ya son un hecho y aunque hoy mismo cesaran las hostilidades, el daño a la economía global tardará meses sino tal vez un año completo para nivelarse y eso, si hay un consenso para mantener el alto al fuego. En este contexto cabe la pregunta ¿Pagarán Washington y Tel Aviv todo el daño causado por el inicio de esta guerra? Esta es una cuestión para otro artículo, ahora urge algo mucho más preocupante y que se relaciona con la propia supervivencia.

Como decía, las cosas no han salido como esperaban los agresores y en su desesperación han estado tratando de causar un daño medular que paralice a Irán. La semana pasada aviones israelíes bombardearon deliberadamente un depósito de combustible en Teherán causando la emanación de una gran nube química altamente tóxica que afectó las vías respiratorias de los ciudadanos. Sin dudas el objetivo fue causar daño de manera indiscriminada ante los golpes certeros de los misiles en pleno Tel Aviv. Pese a ello las autoridades iraníes lograron controlar los daños y aminorar las emanaciones.

Pese a ello, Irán redoblo con éxito sus ataques contra infraestructura israelí critica que demostró seguir determinado a defenderse. Como respuesta, el 18 de marzo los aviones israelíes atacaron el gasoducto South Pars operado de forma conjunta entre Qatar e Irán, el más grande e importante del mundo causando además de grandes incendios, una merma en el flujo de gas en el mercado global que suma más inestabilidad al mercado de la energía global. La respuesta no se hizo esperar y en una acción coordinada entre Hesbolá desde el sur del Líbano y Teherán, atacaron y dañaron las refinerías de petróleo en Haifa y su central de energía eléctrica.

Con respecto a Hesbolá, de la noche a la mañana se volvió un problema muy difícil de manejar para las avanzadas de las FDI que se habían adentrado en el sur del Líbano y que para el 21 de marzo estaban siendo golpeadas por continuos ataques de cohetes anti tanque, drones y emboscadas ¿La respuesta sionista? La misma estrategia de siempre: Bombardear todo el sur del Líbano.

Una vez más la frustración en el gabinete israelí y de sus colegas en La Casa Blanca fue la sensación más advertida. Cada ataque y daños causados en la población -en especial contra mujeres y niños- han potenciado aún más la cohesión y han reforzado la legitimidad en las autoridades políticas iraníes que tanto buscan manchar desde los medios occidentales. Sin dudas la impotencia y la rabia es lo que inunda a los personeros de esta trágica alianza, algo nada recomendable.

Precisamente la impotencia israelí por buscar un quiebre en la voluntad de lucha iraní, realizaron junto a los estadounidenses un bombardeo sobre las instalaciones de desarrollo nuclear y enriquecimiento de uranio en las plantas nucleares en Busheir y Natanz, poniendo en un riesgo cierto de fugas de radiación y hasta una posible detonación nuclear. Una vez más, se trató de una acción ilegal, violatoria de todas las reglas de la guerra y del derecho internacional que sin lugar a dudas trató de generar de manera deliberada un daño masivo sin importar la vida de los civiles.

Como respuesta el mismo sábado 21 de marzo las CGRI lanzaron un ataque muy preciso sobre las inmediaciones del reactor nuclear de Dimona ubicado en el desierto del Negev que estuvo muy cerca, demasiado para lo que Tel Aviv puede soportar. Como viene sucediendo desde la segunda semana de la guerra, el sistema defensivo multicapa que cubre el espacio aéreo de Israel y al cual EEUU aportaban sus sistemas desde el Mediterráneo y sus bases en Iraq y Jordania, ya no garantizan la invulnerabilidad de sus ciudades e instalaciones estratégicas. Quizá sea esta situación la que ha forzado a buscar una pausa.

Horas después de la demostración iraní sobre Dimona, el presidente estadounidense Donald Trump declaraba falsamente que habían llamado desde Teherán para iniciar conversaciones, hecho que el gobierno iraní desmintió inmediatamente ¿Acaso Washington busca poner fin a las hostilidades? Para nada. Solo busca ganar tiempo mientras prepara sus tropas para una incursión terrestre y darle a Israel un plazo para reorganizar sus fuerzas.

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