viernes, 20 de marzo de 2026

 

GOLPE A LA INTELIGENCIA

¿Por qué los argumentos de Donald Trump para atacar a la república Islámica de Irán no se condicen con los informes de inteligencia?

 

Por Dany Smith

Mientras los misiles van y vienen causando estragos, otra guerra mucho más sigilosa y sucia se está desandando en las sombras que demuestra un intento por globalizar el conflicto bélico en torno a Irán. El arresto de una red de espías y saboteadores ucranianos en la India y la confirmación sobre la presencia de unos 200 asesores enviados por el régimen neonazi -liderado por el jázaro Zelensky- de Kiev (apoyado por la CIA y el MI6) al golfo para apoyar los esfuerzos contra la república Islámica de Irán, revela quién es quién en esta conflagración y sus probables expectativas.   

Pero mientras estos acontecimientos demuestran una intención por extender el conflicto más allá de Asia Central y aún más allá (mediante atentados de falsa bandera), otros ocurren dentro del propio seno del poder estadounidense.

La sorpresiva renuncia del jefe de contraterrorismo estadounidense Joe Kent, fue quizá para la administración Trump tan potente y destructiva como el golpe certero de un misil iraní. La estupefacción y el silencio incomodo fueron las primeras reacciones en La Casa Blanca. Esto viene a visibilizar y profundizar la división ya existente dentro del propio circulo de MAGA y que se traduce en una división dentro del pueblo estadounidense cada vez más consciente y furioso ante las inconsecuencias de un gobierno que trabaja para los intereses de otros que no son estadounidenses. 

Al parecer Kent no estaba dispuesto a formar parte de la charada que Donald Trump pretendía seguir manteniendo para sostener los planes estratégicos del régimen israelí que no perdamos de vista, fue el iniciador de este conflicto. Fuentes confiables han confirmado que Netanyahu engaño a La Casa Blanca y en particular al propio Donald Trump afirmando que Irán representaba un peligro de seguridad para EEUU. Incluso fuentes israelíes ratifican esto exponiendo la manipulación a la cual Kent se rehusó a prestarse. Este es el caso de Eran Etzion ex subdirector del Consejo de Seguridad Nacional y un crítico de la agresión contra Irán quien señalo que la renuncia de Kent se debió al engaño plantado por Netanyahu que arrastró a los EEUU a esta guerra. Un día después de la entrevista en el senado a la enigmática directora de la inteligencia nacional Tulsi Gabbard, tras prestarse a los interrogatorios ante el comité del senado sus explicaciones lejos estuvieron de despejar las incógnitas sobre lo ocurrido y dejo muchos puntos oscuros para su interpretación a conveniencia de los medios.

Durante los interrogatorios la directora que responde directamente al presidente, es decir a Donald Trump, no puedo explicar con datos e información fidedigna sobre cuales eran los fundamentos que justificarían la acción bélica iniciada el 28 de febrero pasado y que se relacionaría con el supuesto avance en el desarrollo del programa de armas nucleares iraníes.

Quienes conocen a Tulsi Gabbard saben que es una mujer de personalidad fuerte, determinada y muy difícil de conmover, pero en la sala de audiencias se la podía ver anímicamente baja tratando de no perder el control de su ánimo, aunque fiel a su carácter, no lo expresaba a la vista. No era para menos, Gabbard estaba tratando de arreglar y de ser posible encubrir las inconsistencias del presidente Trump que se veían reforzadas con cada día que pasaba y potenciadas por sus desafortunadas (y hasta estúpidas) declaraciones a la prensa.

Uno de los pasajes más incisivos de aquella audiencia fue cuando el senador por Virginia Jon Ossoff le inquirió a Gabbard precisiones por sí o no sobre si era inminente dicho desarrollo nuclear obteniendo de la directora rodeos y una respuesta no concluyente. Incluso Gabbard con dificultad trató de justificar su falta de claridad diciendo que ese asunto no depende directamente de su área y que ello era más una decisión política pero, según la información que disponía el comité del senado y que el senador Ossoff le recordó con énfasis, el presidente Trump para justificar el acompañamiento al ataque israelí invocó un informe de la comunidad de inteligencia del 1º de marzo que sugería el peligro inminente de un desarrollo nuclear iraní con fines militares.

Justamente en este pasaje es donde los argumentos del segundo de Gabbard, el renunciado Kent, flotaron por toda la sala reforzando los argumentos de su renuncia y dejando a su vez en evidencia la falta de sustentabilidad en la información que La Casa Blanca arguyo para meter a los EEUU en una guerra contra la república Islámica de Irán. Era inevitable no volver en el tiempo veinticuatro años hacia atrás y recordar las argumentaciones falsas que públicamente dio George W. Bush y su vice. Dick Cheney y que el entonces Secretario de Estado Collin Powell expuso ante Naciones Unidas para justificar la invasión a Iraq en 2003 y que también surgieron de informes de inteligencia falsos.

Por aquel entonces la instigación israelí y de sus partidarios dentro del propio gobierno federal era una percepción que incomodaba. Hoy a la vista de todo lo que viene sucediendo desde el 2023 ya no hay dudas del papel del estado de Israel, de Benjamín Netanyahu y de sus adláteres del AIPAC en la creación de toda conflagración. Ahora bien. En cuanto a esta nueva exageración y mentira sobre un peligro nuclear que no aparece justificado en ningún lado ¿Fue idea de Tulsi Gabbard adulterar los informes o fue una orden ejecutiva de Donald Trump?   Si nos ponemos a considerar todos los factores que se ven aquí influidos no hay duda para saber cual es la respuesta correcta.

Es una gran ironía del destino saber que Tulsi Gabbard, una ex demócrata y firme opositora a las intervenciones en política exterior terminará sirviendo como fusible político de una administración para una de las más graves que ha cometido su país

Lo cierto es que el pueblo norteamericano que ya no confiaba en sus representantes, hoy puede confirmar su desconfianza hacia su gobierno federal que dijo venir para evitar guerras y termina creándolas. Al mismo tiempo los lleva a corroborar una vez más que Donald Trump y su administración además de servir a los propósitos de intereses de un estado extranjero como Israel, es tan embustera y falta de escrúpulos como lo ha sido la elite bipartidista que supo criticar.   

 

 

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