ESTRANGULAMIENTO
ESTRATEGICO
¿Por qué La Casa
Blanca debería repensar su estrategia para Asia Occidental? Menospreciar a la
resistencia islámica ha sido un terrible error y el mercado petrolero ya lo
está demostrando
Por Javier B. Dal
La conquista lograda por la resistencia yemení el jueves pasado, marca un nuevo hito en la guerra de agresión lanzada en febrero por la alianza estadounidense-israelí. Yemen es uno de esos países controlado por un grupo de políticos corruptos que (como lo vemos en Sudamérica) trabajan para Washington y toleran los crímenes de Israel contra los palestinos con el aditamento agravante de ser árabes. Pero en Yemen a pesar de ese factor, hay una fuerza más poderosa que esta mafia que infecta naciones y ella la representa Ansar Allah que igual que Hesbolá en el Líbano obtiene su vitalidad y legitimidad del apoyo popular, algo que los políticos yemeníes serviles a Riad no pueden lograr.
La incursión de
las fuerzas de la resistencia sobre el puerto de Mokha en la costa del estrecho
de Bab Al Mandeb y la captura de la isla Al Mayum tenía un propósito
eminentemente estratégico que fue logrado en toda la regla. La captura de la
gobernación y el puerto permite a la resistencia islámica poner en jaque no
solo a la flota de tanqueros sauditas que necesitan pasar por el estrecho sino,
a los de sus socios estadounidenses e israelíes quienes de ahora en más deberán
buscar otras rutas mucho más extensas y costosas si quieren movilizar con
seguridad sus mercancías.
A pesar de la
amplia disponibilidad de armamento, vehículos acorazados, tropas emiratíes y
cientos de mercenarios colombianos pagados por Arabia Saudita, los combatientes
yemeníes volvieron a dar lecciones de arrojo, pericia y determinación al vencer
todas las posiciones muy bien armadas y equipadas (con sistemas israelíes) de
los colaboracionistas del gobierno. A estos avances sobre el terreno no debemos
olvidar los certeros y muy costosos ataques sobre las refinerías sauditas que
han causado un daño considerable a los ingresos económicos del reino cortando
el flujo de crudo por el Mar Rojo.
Creo que las credenciales de Ansar Allah y sus hombres están muy bien ganadas desde que en solidaridad con los palestinos lanzaron operaciones de interceptación y captura contra buques e instalaciones portuarias, obligo a los israelíes a cerrar el puerto de Eilat y corrió a la armada de los EEUU de las costas del Mar Rojo tras sus frustrados intentos por proteger la ruta marítima a los buques mercantes israelíes y de empresas occidentales que se vinculan con el estado sionista.
Más allá de las
apariencias (a las que en occidente -y ni digamos en Argentina- se le da
mucha importancia), las fuerzas de Ansar Allah demuestran una alta capacidad de
despliegue que se traduce en éxitos tácticos que le lleva (como en este caso) a
resultados de importancia estratégica. La recuperación de toda la costa del Mar
Rojo de las manos del gobierno colaboracionista y de los sauditas pone en una
perspectiva muy complicada al mercado petrolero mundial. A partir de ahora, los
combatientes yemeníes no necesitaran de misiles balísticos o sistemas más
complejos para alcanzar a buques que traten de pasar sin responder a las
autoridades de la resistencia.
Para Riad esto es
una catástrofe, muy en especial para MBS y así lo han revelado fuentes
confiables que rondan por el Palacio Al Yamamah. Según ellas, Mohamed Bin
Salman (MBS) tras reunirse con sus asesores y comandantes se lo vio claramente
tenso y furioso con muchos cuestionamientos hacía el papel de los
estadounidenses quienes -entre otros apoyos materiales- proporcionan la
inteligencia estratégica a sus fuerzas. La realidad en el terreno está
demostrando que sus fuerzas no han podido ni siquiera contraatacar demostrando
una desorganización táctica ante los embates de Ansar Allah.
No debemos perder
de vista que la reanudación de las hostilidades entre Riad y Saná se ha debido
a los ataques aéreos sauditas en el mes de julio pasado contra el aeropuerto de
Saná, respondiendo sin dudas a las presiones provenientes de Washington (y a su
vez de Tel Aviv) con el fin de ampliar el teatro de operaciones por la guerra
contra Irán.
Hay tras este
revés muchos argumentos para que los monarcas y en especial MBS se muestren
enfadados. Lo que el príncipe heredero no logra comprender es que los drones de
vigilancia M-Q9 son blancos de los yemeníes con lo cual aquella actividad de
inteligencia electrónica se ve bastante limitada. El derribo de cada uno de
estos drones representa miles de millones de dólares que se van por el retrete.
En los hechos luego
de la ofensiva de los últimos días todo el oeste de Yemen se halla bajo el
control de Ansar Allah. Con el despliegue establecido por los yemeníes en la
entrada del paso de Bab Al Mandab bloqueará el paso a los buques sauditas y a
los que intenten sacar el petróleo desde la Península arábiga obligándoles a sacarlo
-con todos los inconvenientes y gastos que conllevaría- por el Canal del
Suez.



