QUE PAREZCA UN
ATENTADO
¿Cuál puede ser la
táctica sucia que Netanyahu podría desplegar contra EEUU si no logra una guerra
total contra la república Islámica de Irán?
Por Charles H. Slim
Si tomamos en cuenta que algunos creen que tienen una supremacía por el resto de los mortales, todo es posible sin que les remuerda la consciencia. Si a ello le agregamos enseñanzas medulares como “por la vía del engaño harás la guerra” y que “la vida de los gentiles no vale nada” con lo cual pueden disponer de ellos cuando se les plazca ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de semejante mentalidad?
Por estos días ha
comenzado a correr un rumor sobre el verdadero peligro para el presidente
estadounidense. Pero lo más torcido de esta preocupación (o quizá no lo sea tanto)
es desde dónde proviene aquel. El presidente Donald Trump corre peligro de
sufrir un atentado y no precisamente de parte de sus enemigos, y los círculos que
lo protegen parecen haber tomado muy enserio el tema.
En los últimos
viajes que ha realizado Donald Trump y sus movimientos dentro de los EEUU, la
precaución se ha extremado a niveles extremos y en algunos casos ridículos
pero, hay razones de peso para eso.
Para ciertos
intereses Donald Trump vale más muerto que vivo y esto va quedando muy claro a
medida que las cosas salen mal en el asunto de Irán. Estos intereses son los de
Bibi Netanyahu y del establecimiento de Israel quienes si bien no concuerdan en
el fondo (por la naturaleza final de cada uno) si van a la par de la utilidad
que les vale Trump para cada uno de sus planes.
Ciertamente Trump
ha demostrado ser un obediente y muy útil “goy” pero como tal (y según así lo
entienden los Talmúdicos) es descartable.
Los precedentes de
estas intenciones no son nuevas. Allá por julio del 2011 el rabino Yitzak
Shapira durante una emisión de la Radio Kol Jai en la Jerusalén ocupada, fue
enfático al afirmar “Cuando lees la ley judía en muchos lugares, puedes
entender que los gentiles pueden ser asesinados libremente sin ningún problema”
y ello se entiende a cualquiera que no sea judío. Esta observación la hacía en
momentos que Barack Obama estaba fastidiando a los intereses israelíes con su
acercamiento al mundo islámico y los preparativos para negociaciones con Irán.
Unos meses después,
en enero de 2012 un Andrew Adler, editor de un pequeño semanario llamado Atlanta
Jewish Times insinuó que si el presidente Obama no evitaba que Irán lograra
tener su bomba nuclear, el Mossad podría utilizar sus células en EEUU para
asesinarlo por considerarle “hostil” a Israel.
Aquello obligo a
regañadientes a que los principales grupos de presión sionista en EEUU como
ADL, AIPAC y AJC salieran a orquestar una operación de control de daños ante
los medios para tratar de moderar el escándalo.
Muchos no darían crédito
a esto, pero es seguro que la mayoría de quienes así piensen -descartando a
quienes se hagan los distraídos-, no conozcan nada de historia. Incluso no dudaríamos
que Trump esta muy bien informado de estos episodios en los cuales ni la vida
de un presidente como JFK valía nada ante los intereses del estado de Israel.
Durante décadas
mientras los medios y el sector del entretenimiento distrajo al público con
nombres como Lee Harvey Oswald, la mafia cubana en Miami y otras hipotesis de
los posibles involucrados, los verdaderos autores intelectuales estaban dentro
de la propia agencia, es decir la CIA, filtrada por el Mossad operando como una
rama paralela que respondía directamente a Tel Aviv, un asunto que desato un
escandalo colosal del cual la comunidad de inteligencia esta muy bien al tanto
y que el público puede informarse en libros como La verdad tácita sobre
Kennedy de Laurent Guyenot.
Trump ha sorteado
al menos cuatro atentados con lo cual la tendencia en su contra no es nada
esperanzadora.
El contexto actual
se presta mucho para que nuevamente la inteligencia israelí vuelva a fabricar
un incidente similar. Quizá sea por ello que el servicio secreto de La Casa
Blanca este tomando con mucha minuciosa precaución, cómo se debe mover el
presidente y por dónde lo hará. No es una novedad que el Mossad haya estado
monitoreando los movimientos y escuchando las conversaciones de La Casa Blanca.
Así lo hizo montando una red de escucha en los principales edificios
gubernamentales -incluida La Casa Blanca- durante la primera
administración de Trump. Obviamente que esto es mucho más agitado puertas
adentro ya que solo mencionar esto ya ha levantado las quejas y los pedidos de explicación
de los representantes israelíes en Washington y ni hablemos de sus monigotes en
el Congreso.
Los medios jugando
su acostumbrado papel, se están encargando de mantener en sus editoriales el
tema de la amenaza iraní, para establecer al responsable por un posible ataque
contra el mandatario. Igualmente, no debemos dejar de lado, que los iraníes
estarían muy bien legitimados a devolver el golpe ya que, ellos fueron atacados
arteramente asesinando a sus más altos mandos militares, a importantes
funcionarios políticos como Alí Lariyani y peor aún, al líder espiritual de la
república Islámica como era Alí Khameni.
Podríamos resumir
el asunto diciendo que la vida del presidente Trump esta en peligro, pero no
por las amenazas de los iraníes, sino por quien duerme dentro de la propia
casa. No hay duda que el Mossad está explotando el actual conflicto para
magnificar mediáticamente el peligro iraní (por medios como Wall Street
Journal) y esa tarea es una especialidad que siempre ha sabido aprovechar para
establecer culpables de actos posteriores. Al mismo tiempo, las agencias de
inteligencia federales y militares estadounidenses están muy conscientes de
este peligro.
Habrá que estar
atentos a la dinámica que se vaya dando en el estrecho de Ormuz ya que ese es
el punto de interés para activar un posible magnicidio contra EEUU.
