COERCION
ESTRATEGICA
Ante la inesperada
y desagradable sorpresa que Hesbolá les
ha dado a las FDI ¿Cuál es la estratagema que trata de articular Israel para
tratar de evitar un revés en el sur del Líbano?
Por Charles H. Slim
Todos los límites incluidos
los legales y los extremos de la razón se han cruzado en la actual guerra
iniciada por Israel el 28 de febrero contra Irán y secundada por EEUU. Si bien
el centro de interés se halla el remover al gobierno y destruir sus capacidades
de desarrollo científico iraníes, Israel también aprovecha la ocasión para tratar
de ampliar su expansión territorial a costa del Líbano teniendo como uno de sus
objetivos estratégicos el control de una de las fuentes de agua potable
proveniente del río Litani. Recordemos que apenas se firmó el cese al fuego con
Hesbolá en 2024 y la con imposición estadounidense de condiciones al gobierno
en Beirut, los israelíes lo violaron de forma continua y sistemática,
claramente por saberse protegidos por Washington.
En ese entonces
las fuerzas de Hesbolá se retiraron de toda la frontera mientras Netanyahu
exigía al gobierno de Joseph Aoun y Nawaf Salam que las desarmara. Pero ante
las continuas violaciones, la incursiones, usurpaciones y destrucción sistemática
de la infraestructura edilicia en todo el sur los libaneses vieron que las
pretensiones sionistas no eran conducentes y mucho menos convenientes. Ante
ello, los israelíes fueron persistentes en tirar el hilo hasta que unas semanas
atrás y en medio de la escalada de misiles iraníes, Hesbolá regresó a escena con
un masivo ataque de misiles contra Haifa (Jaffa), sus bases estratégicas y
otros objetivos israelíes enclavados en el sur y comenzó a golpearlos y empujarlos
hasta los asentamientos en la Palestina ocupada.
Hesbolá es mucho
más que un “proxi” de la república Islámica de Irán (como lo presentan los
medios en Buenos Aires), es un movimiento político nacido en 1982 que necesito
armarse por, o casualmente las continuas agresiones y enjuagues de Israel y
EEUU y la impotencia militar del estado libanés. Tampoco es un grupo terrorista
como la casta política y mediática argentina -cooptada por la agenda
sionista- les califica, una narrativa tendenciosa, sesgada y claramente
influenciada por los intereses geopolíticos de las embajadas de Israel y EEUU.
Desde entonces
Hesbolá fue un actor decisivo y firme contra las ambiciones israelíes que nunca
se han detenido pese a las consecuencias y hoy seguimos viendo en estas nuevas
circunstancias.
La situación se
volvió muy preocupante para Netanyahu, Katz y sus comandantes quienes ya estaban
hablando de un colapso en sus filas. Incluso esta situación ha empeorado ya que
Hesbolá demuestra tener un plan de operaciones defensivas bien elástico que
permite a los israelíes entrar y deambular por el sur para ser atacados y
desgastarlos impidiendo un avance total. Fue por ello que Tel Aviv dio inicio a
lo sabe hacer bien y que es, bombardear indiscriminadamente todo el Líbano para
causar el mayor daño en la población ¿Por qué o para qué? Para obligar al
gobierno libanés a oponerse a la resistencia chiita o al menos, obligarles a
aceptar un nuevo alto al fuego. Tel Aviv tiene la expectativa que mediante esta
táctica extorsiva logre o que el gobierno libanés se ponga en contra de Hesbolá
o que mediante una creciente presión en las comunidades sunitas y cristianas se
inicie una guerra civil. Así es como razonan los sionistas y la resistencia lo
sabe bien.
Es por este mutuo
conocimiento entre enemigos íntimos, que ambos conocen sus lógicas para tratar
de imponerse uno al otro en el campo político. Israel no estrena nada nuevo en
su proceder. Hace décadas que tanto con el Mossad como con AMAN (inteligencia
militar) opera dentro de la sociedad libanesa (con la complicidad de sectores
falangistas) no solo para espiar sino para crear odios y revanchas pero
precisamente la presencia de Hesbolá ha servido para contra restar y muchas
veces eliminar esos planes.
Incluso y los
libaneses sin importar de que comunidad provengan lo saben, si Hesbolá no
estuviera los israelíes ya se habrían apoderado de todo el sur sin la mínima
resistencia ya que el ejército nacional es simplemente impotente.
Así si bien Israel
tiene un poder militar muy superior a la resistencia chiita libanesa, sus
jerarcas saben que no es un factor decisivo para imponerse. Es por ello que apelando
a la misma estrategia de arrasar todo como la utilizada en la franja de Gaza y
que eufemísticamente para el Líbano denominan como pasar la “cortadora de
césped”, se busca crear la desesperación y consecuentemente la animosidad
contra los chiitas que fracture a la sociedad.










