RABINOS DEL TERCER
REICH
La difusión de
reveladores audios por un medio israelí pone en contexto de dónde se inspira la
política del revisionismo sionista
Por Yossi Tevi
A medida que avanza el tiempo y mientras el demencial régimen sionista de Netanyahu y Cía comete toda clase de crímenes de lesa humanidad contra la población árabe-palestina, van saliendo a la luz manifestaciones que ponen al descubierto la verdadera naturaleza de quienes durante siete décadas se han vendido como los únicos semitas cuando en la realidad, no lo son.
Según un informe
presentado al aire por el canal israelí 13 se ventilaron audios grabados dentro
de la Academia paramilitar Bnei David en uno de los asentamientos judíos
ilegales en Cizjordania en donde se oye como el rabino Eliezer Kashtiel (muy
apreciado y reconocido por el establecimiento sionista) enseña a sus alumnos que
ellos -los judíos- son superiores y que los árabes son (genéticamente) una
raza inferior agregando a su vez otro rabino de nombre Gira Redler que hace una
serie de apreciaciones alegando que “Hitler tenía razón”.
Estas
manifestaciones no hacen más que dar contexto a lo que ya todos han visto y
seguimos viendo particularmente en Gaza pero generalmente contra todos los
palestinos en toda Palestina. Este supremacismo racial que parece sacado de uno
de los discursos del propagandista Goebbels o del mismo Adolf, no es una
excepción a la regla de quienes hace 80 años intrusaron las tierras árabes y
luego a golpe de violencia, asesinatos y terrorismo erigieron el actual estado
criminal con el nombre de Israel. Es la manifestación de sus verdaderos genes
devenidos de la Europa oriental donde (o curiosamente) hoy revive el nazismo ucraniano
liderado por un askenazi como Volodymyr Zelensky. Este es un pensamiento
colectivo que tiene desde el más insignificante recluta de las FDI hasta
intelectuales como el periodista y miembro de la Knesset Moshe Feiglin quien no
tuvo empacho en reafirmar que cada niño y cada bebe en Gaza es un enemigo.
Esta muy claro que
los políticos como Feiglin, Lieberman, el propio Netanyahu, ni hablemos de sus
militares y de su comunidad de inteligencia tengan esta visión inhumana y
despreciable, pero ¿Maestros de la ley divina?
Tanto Kashtiel
como Redler no son más que el reflejo de una sociedad enferma y sumida en el
más profundo desasosiego donde la paranoia, el mesianismo revisionista y el
delirio de superioridad los mantiene ciegos.
Se trata más bien de una confesión inconsciente (digamos) de estos judíos europeos askenazi, quienes no son semitas y pese a ello han hecho de esa palabra como un estandarte propio para escapar a los señalamientos y mucho más, las investigaciones penales ante una interminable lista de crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio. No por casualidad y aprovechando la influencia que ostentan en los círculos del Establecimiento en Washington dc, que con la ayuda de la actual administración Trump tratan de desbaratar (por todos los medios sucios) la instancia judicial de la Corte Penal Internacional.
Incluso el propio
Donald Trump ha estado actuando con tanto fervor hacia estas intenciones que
desde que subió al poder ha puesto a rodar toda clase de medidas coercitivas y
extorsivas contra quienes se atrevan a mencionar o denunciar las bestialidades
del régimen de Benjamín Netanyahu y Cía, incluyendo a los jueces de esta
instancia internacional. Lo vimos contra los manifestantes, alumnos y
académicos de las universidades a quienes en algunos casos fueron atacados por
grupos filosionistas, se les formaron causas judiciales, se les expulso de sus
carreras y a otros se les despidió por haber osado haber participado en las
manifestaciones ondeando la bandera palestina.
Un caso de ello es
el del profesor de derecho Gabor Rona de la Facultad de Derecho Cardozo de
Nueva York quien por una asesoría a abogados de la CPI fue acusado por el Poder
ejecutivo de colaborar con potencias hostiles y sus cuentas bancarias congeladas.
Por donde se lo vea, una aberración total a la Constitución y el sistema
democrático. Tanto George Washington como Montesquieu se estarán revolcando en
sus tumbas y las enseñanzas del inglés Thomas Paine advirtiendo que este
gobierno de oligarcas no representa al pueblo.
Los propios
estadounidenses están azorados. Si bien ya venían en caída libre, ninguno puede
explicar cómo sus políticos y en especial la actual administración han hundido al
país en semejante oscurantismo político para satisfacer los intereses de un estado
policiaco y al mismo tiempo criminal. No hace falta que expongamos la lista de
casos de abusos y crímenes que ICE y su empleador Homeland Security (HSD) han
cometido bajo el lema “America first” y que a la vista parecen un calco de lo
que sus colegas israelíes cometen a diario en toda Palestina. Esta impunidad y
esta estigmatización contra extranjeros y musulmanes esta muy vinculada a la
“inspiración espiritual” que Trump recibe del círculo de evangélicos sionistas
quienes cultivan la misma venenosa teología de esos rabinos de los
asentamientos ilegales en Cizjordania.
Son estos mismos
rabinos los que han clamado que los palestinos sean exterminados y que aprueban
el infanticidio en base a una retorcida y aberrante interpretación de las
antiguas escrituras catalogándoles de “Amalek”.
Esta teología del
odio, que mastican estos rabinos rabiosos y que exportan a los cristianos
sionistas de occidente, es la que van filtrando en los ministerios y personajes
del evangelismo sionista estadounidense que veían en el desaparecido Lindsay
Graham un referente de cualquier cosa menos en la verdadera enseñanza del
evangelio de Jesús. Así y con estos exponentes, Israel recluta en Occidente
(mediante Aliá y otras fuentes de reclutamiento) a estos descerebrados
denominados “colonos” quienes sirven como grupos de choque barato para Tel
Aviv.














