GEOESTRATEGIA
DEMOGRAFICA
¿Cuáles son las verdaderas
causas y las intenciones detrás de la creciente migración de israelíes a Sudamérica
y en especial a la Argentina?
Por Charles H. Slim
Es bien sabido que
en la guerra, moverse para las personas significa seguir con vida, eso se
aplica también a los entes políticos y muy especialmente a Israel. Hoy como
nunca este estado artificial creado a costa de la usurpación de territorios
palestinos por los nacionalistas judíos europeos (sionistas), se ha vuelto más
inviable que nunca y así lo saben muy bien los propios israelíes quienes se
hallan rodeados por un cinturón de fuego de naciones árabes y no árabes quienes
con mucha razón les repudian.
A pesar de que por
estos momentos en Oriente Medio la guerra sigue sin pausa (incluyendo el
genocidio sobre los palestinos) y en la cual la administración de los
extremistas judíos liderados por Netanyahu están apostando por la eliminación
física no ya de los grupos de la resistencia islámica y sus líderes sino de
todos los habitantes árabes-islámicos de la región, mientras argumentan que
será en beneficio del “Gran Israel” y de las profecías escatológicas (que tanto
fascinan a los evangélicos sionistas), al mismo tiempo está drenando sin
esperarlo al estado de sus ciudadanos.
Así es. Las
salidas de israelíes por el aeropuerto Ben Gurión son cada vez más continuas,
pero no estarían signadas por meras cuestiones de temor a las continuas
hostilidades. Se especula que Netanyahu y sus asesores tienen que ver con esto
en previsión a desplegar una planificación ante lo peor. Hoy se habla de
“guerra asimétrica” y “guerra híbrida” en las cuales el factor humano es
central y no para ayudar a la humanidad. Precisamente, Israel ha sido el
precursor en esta estrategia de operaciones encubiertas para manipular a
individuos y a masas enteras. Desde hace más de 70 años las agencias de
inteligencia sionistas (internas y sus colaboradores externos), en especial el
Mossad, han estado elaborando, coordinando y ejecutando operaciones de
movimientos humanos con diferentes finalidades tanto para crear un caos
controlado contra un gobierno (como vimos en Ceuta y Melilla), o como así también, organizar traslados de
miles de palestinos para radicarlos en lugares tan lejanos y exóticos como en
la Triple Frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina. También y mediante
organismos como ALIA, han repatriado judíos rusos, de Europa oriental y etíopes
con una sola finalidad: Engrosar las filas para la carrera demográfica contra
los árabes-palestinos.
En las actuales
circunstancias, esta ingeniería demográfica se ha invertido y aunque sus agencias
siguen importando matones y mercenarios de baja calaña provenientes de varios
puntos del globo para arrebatar y colonizar los territorios que roban a los
palestinos y a los libaneses (para ocupar asentamientos ilegales), aquellos
ciudadanos que aportan un valor agregado al estado (comerciantes, médicos,
abogados etcetc) han optado por comenzar una nueva vida, lejos de los peligros
de los misiles iraníes y yemeníes y para ello abandonan Israel para reubicarse
en tierras lejanas.
Así como lo
hicieron las primeras células sionistas que llegaron a Palestina a comienzos
del siglo XX y trabajando como saben hacerlo, bajo el engaño y a hurtadillas,
desde hace tiempo han estado prospectando territorios en todo el continente
americano y sin dudas que Argentina y su Patagonia reúnen inmejorables
condiciones para una retirada apresurada ante el colapso del estado de Israel. Estos
lugares, además de estar gobernado por políticos influenciables, presenta
ventajas inigualables. Una ventaja es la caída de la natalidad en parte por la
importación de ideas “progresistas” (que incluyen el aborto) lo que al espacio
geográfico, redundará en una colonización ideológica.
Esta colonización
tiene finalidades políticas y aunque usen la religión como gancho, no implica
una asociación entre judaísmo y sionismo.
Actualmente y por la
influencia que ostenta Israel, sus intrincados nexos político-financieros y de
propaganda en los medios del occidente que ha sabido tejer durante décadas, la
tarea se ha facilitado en grado sumo, pero con el paso del tiempo (y especialmente
desde el 7 de octubre 2023) esa influencia ha ido decreciendo. Los últimos tres
años han sido fatales para la credibilidad de Israel y su internacional
sionista ya que ante las evidencias de sus brutales crímenes de lesa humanidad
y la impunidad demostrada para violentar la ley internacional ha fortalecido como
nunca el derecho de defensa de los palestinos, de quienes los apoyan y de la
UMMA en general.
Los israelíes ya
no se sienten seguros. Incluso desde el primer ataque iraní de junio del año pasado
a muchos se les borro aquella sonrisa con la que se burlaban de los cohetes
“Qssam” de Hamas y pasaron rápidamente a un estado de pánico. Esta inseguridad pronto
se transformo en pavor cuando comprobaron que su “Cúpula de Hierro” no podían
interceptar a los misiles hipersónicos iraníes.
Ha quedado
comprobado que las FDI no son lo que la propaganda ha pintado. Si bien ha
demolido a toda la infraestructura urbana de la Franja de Gaza masacrando a más
600.000 seres humanos, no logro derrotar a la resistencia encabezada por Hamas.
También ha sido exitoso en demoler las aldeas, caseríos, granjas y localidades
del sur del Líbano, pero tampoco ha podido con Hesbolá.
Pero ahí no
termina todo. La presión sobre los judíos israelíes se incrementó tras la nueva
agresión del 28 de febrero. Netanyahu y sus colegas sionistas en Washington, quienes
desataron la actual crisis, han empantanado a los EEUU en una guerra impopular
que ya esta cobrando sus efectos sobre todo occidente. Esos son puntos de
inflexión para la impunidad israelí y así lo advierten muchos de los israelíes
que están huyendo a Sudamérica en especial a la Argentina.
No por casualidad
Tel Aviv ha tendido fuertes lazos con la extrema derecha en todo el continente
americano particularmente con gobiernos “liberales” y “libertarios” justamente
para abrir puertas al ingreso masivo de israelíes que huyen de un escenario
cada día más insoportable. En esta tarea participan sus redes de colaboradores
que operan desde sus embajadas, asociaciones y delegaciones que enmascaran las
actividades del Mossad, haciendo una intensiva campaña de relaciones públicas tanto
para reubicar israelíes en el continente como para tratar de acallar lo que sucede.
Netanyahu y su círculo
de asesores están muy conscientes de esta realidad y allí radica la urgente necesidad
de agilizar estos planes. No hay dudas que el sionismo ya esta dentro de las
estructuras gubernamentales de gobiernos como el argentino. El fin último y el
desafío es, volver al sionismo popular a fin de reformatear su sociedad para
que esa ideología se vuelva parte de su idiosincrasia.










