miércoles, 27 de marzo de 2024

 

GEOPOLITICA RELIGIOSA

¿Hay un plan en el gobierno de Milei para profundizar los lazos geopolíticos con el estado de Israel?, ¿Es su conversión al judaísmo suficiente argumento para una medida gubernamental?


Por Charles H. Slim

El anuncio de una invitación del régimen de Tel Aviv al presidente argentino Milei y su hermana Karina Milei para mediados del mes de abril para otorgarle un “premio” por su lealtad al estado sionista es una señal muy clara de a dónde y para qué su gobierno está conduciendo el país.

Nunca como por estos días se ha comprobado quiénes son los que controlaran la geopolítica de la Argentina y sus potenciales consecuencias.

El aspirante a judío que supo vomitar toda clase de insultos contra el Papa Francisco, haber demostrado ser un obsecuente partidario de las políticas atlantistas (y por ende rusofobo) y con una total y notoria sumisión a los intereses geopolíticos del estado de Israel no ha tenido empacho en mostrarse abiertamente a favor de las bestialidades (con ya más de 30.000 civiles palestinos asesinados) que el régimen supremacista de Benjamín Netanyahu e Itamar Gvir viene llevando a cabo contra la población palestina de la Franja de Gaza.

En una síntesis Milei está alineando a la Argentina con las políticas de un estado racista que está llevando a cabo un genocidio con la clara determinación de exterminar a la población semita palestina y apropiarse de toda la Franja de Gaza y con ello, de toda la Palestina histórica.

No es una casualidad que Milei tenga el apoyo de la poderosa secta ortodoxa judía neoyorkina del rabino Axel Wahnish cuyo poder no se asienta precisamente en lo espiritual sino más bien, en lo económico-financiero. La piedad, la misericordia y la buena fe es lo que poco importa a esta corriente, mucho menos practicarla con los gentiles es decir con los “Goyin”. Esa es la línea religiosa a la cual el presidente argentino adhiere, sectaria y políticamente afín a los planes sionistas que están conduciendo una de las tragedias humanas más descarnadas y deleznables de lo que va del siglo.

No hay moralidad alguna en asesinar mujeres, niños y ancianos. Tampoco en inventar situaciones (mediante mentiras y falsedades) para tratar de justificar esas atrocidades como las que han sido pillados los efectivos de las FDI. No solo bombardean edificios habitados y campamentos de refugiados desde aviones y con sus tanques. Han sido puestos en evidencia como equipos de zapadores enmascarados y vestidos de negro dinamitan casas, edificios y mezquitas que en algunos casos había personas dentro de ellas.

Milei y su gobierno admiran este régimen que abochorna al judaísmo y que solo representa a un sector recalcitrante de racistas que tienen ciudadanía israelí. Recordemos que hay alrededor del mundo muchas comunidades judías que no aceptan el actual estado de Israel y mucho menos los crímenes que comete en nombre de su identidad. Es con este estado que Milei intentará reconfigurar la situación económico-financiera-institucional de la Argentina y ello tendrá consecuencias para el país.

Por supuesto que esta alianza no va a traer nada bueno al país y las conexiones que se están profundizando con este Israel apuntan a reformar y reforzar en especial, sectores estratégicos como son la seguridad y las FFAA con los cual los argentinos debieran preguntarse ¿Cuáles son las intenciones de estos preparativos? Si están en esos planes el adoctrinamiento y el asesoramiento en los ámbitos de la seguridad y la defensa ¿Cuántos de esos criminales de las FDI y de la inteligencia que tienen las manos teñidas de sangre palestina van a instruir a los efectivos argentinos?

No es algo nuevo que la clase política argentina tenga buenas migas con Tel Aviv. Su avidez por el dinero siempre estará antes que cualquier idea de compromiso con la justicia o incluso, con su propio país. Durante la presidencia de Mauricio Macri esta clase de acercamiento se estrechó mucho pero no tanto como se lo está viendo hoy. Pero en las actuales circunstancias y lo que el mundo esta siendo testigo no puede mirarse para otro lado. Buenos Aires y su gobierno acepta de forma arbitraria y sin contrastes ser cómplice de un estado que ya ha causado en lo que muchos dentro de EEUU denominan como el genocidio del siglo.[1]

En teoría la Argentina es un país soberano con lo cual, en cuanto a lo que está sucediendo en la Franja de Gaza el gobierno debería escuchar ambas campanas (israelí y palestina) salvo que como pareciera la actual administración, apruebe los abominables y variados crímenes contra la población palestina.

Para peor, del otro lado de lo que se llama oposición (llámense radicales, peronistas, izquierdistas etc) no hay nadie que tenga las manos suficientemente limpias y mucho menos el coraje político como para empardar semejante posición. Esa quietud tiene una evidente respuesta. En un país donde el nacionalismo (en el sentido de pertenencia a una nación común) no existe y el dinero es lo que manda y la corrupción es una norma surgida de la costumbre, no se puede esperar nada que no caiga dentro de la misma lógica.

Para coronar este romance del gobierno de Milei con el sionismo, la concurrencia al acto por la conmemoración del ataque contra la embajada de Israel el 18 de marzo de 1992 ahonda el compromiso del estado argentino por seguir el relato que esconde intereses geopolíticos y a su vez, tapa las verdaderas causas de ese ataque y a sus autores intelectuales.

Milei y su gobierno se están parando en un sitial que no solo desconoce sino que se sustenta por pura ideología y encima, no cualquiera.



[1] Vtforeignpolicy.com. The Genocide of the Century. https://www.vtforeignpolicy.com/2024/03/the-genocide-of-the-century/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario