miércoles, 19 de agosto de 2026

 

A POR BRASIL!

¿Cómo y por qué Donald Trump buscará interferir en las elecciones brasileras de octubre próximo?

 

Por Dany Smith

Se viven momentos cruciales en la geopolítica y particularmente la norteamericana bajo el  liderazgo de Trump. La dinámica brutal que ha puesto a rodar apenas volvió a la Casa Blanca ya lo supera y ciertamente no necesita de su conducción personal. A estas alturas es posible que Trump se haya vuelto prescindible. Lo que Washington quiera en el hemisferio lo irá a buscar y lo tomará por la fuerza sin necesidad de narrativas como a las que durante las últimas décadas necesito de sus medios de desinformación.

En este marco, vemos como ha estado concentrando sus esfuerzos sobre la región del Caribe y con paulatinos avances hacia el sur para manipular elecciones, cambiar gobiernos y de ser necesario secuestrar a sus mandatarios como vimos en Venezuela y quizá muy pronto intenten algo similar con Cuba y Nicaragua.

El repliegue estratégico que ha efectuado sobre el continente americano aparte de ser consecuencia de los reveces en Asia Occidental y una costosa guerra en Ucrania, es sin dudas parte de una geopolítica destinada a uniformar ideológicamente a los gobiernos Latinoamericanos bajo los lineamientos de las próximas administraciones en Washington y Trump ha puesto la piedra fundacional. No hay dudas que el Establecimiento le ha encargado a Donald Trump poner en práctica esta estrategia para tratar de solucionar el problema de sobredimensionamiento de la política exterior que ha llegado a como reza el dicho popular “el que mucho abarca poco aprieta”.

Pero más allá del poder duro militar, esa “unificación” continental que es más bien una subalternidad hacia la política norteamericana, tiene finalidades geocomerciales dirigidas a controlar totalmente recursos altamente estratégicos y el mercado continental con proyección global. En este plan, un capítulo central es correr a los chinos del continente y apropiarse de sus inversiones que han estado haciendo en infraestructura portuaria, de vías navegables y energéticas entre otras.

El ejemplo más claro de esto justamente se ve en Venezuela, que tras la catástrofe sufrida (muy conveniente, por cierto) ha sido literalmente ocupada por fuerzas militares y de inteligencia de los más interesados en concretar estos planes.

Pero es Brasil el gran objetivo para que Donald Trump y el establecimiento al que sirve (y en el que Israel es parte), logren tomar el control total del continente desde el Alaska hasta Tierra del Fuego. Precisamente, con el actual gobierno de Lula Da Silva, las proyecciones que ya se imaginaban en La Casa Blanca se ven entorpecidas y es por ello que ya vienen trabajando para que la ultraderecha sionista que representa Flavio Bolsonaro logre llegar al poder.

Brasil es un nodo imprescindible para el control total del continente y es allí la urgencia de Trump por tratar de colocar un gobierno adicto y para ello tratará de manipular las elecciones.

Las elecciones se llevarán a cabo el 4 de octubre próximo, con lo cual y para Donald Trump y sus socios el tiempo apremia. La contienda se halla polarizada entre el Partido de los Trabajadores (PT) liderado por el actual presidente Da Silva y el líder el Partido Liberal (PL) Flavio Bolsonaro con lo cual las chances de victoria podrían ser cuestión de pequeñas diferencias. Para ello, las operaciones psicológicas por medio de las redes sociales y los influencer se vuelven las vías centrales por las cuales supuestas agencias de encuestas y medidores de tendencias (de ex agentes de inteligencia israelíes) están trabajando a todo vapor para generar tendencias Bolsonaristas.  

Lula Da Silva sigue siendo el referente de la izquierda moderada en la región mientras que Bolsonaro es la aspiración de una nueva derecha mutante en Brasil.

Da Silva viene acompañado de una parte de la izquierda local pero también de sectores del centro que han visto en los últimos discursos del mandatario, un hombre razonable y con sentido realista para el progreso realista de Brasil. Este giro ha sido muy criticado y en Washington lo ven con mucha preocupación. Por otra parte, Flavio Bolsonaro, hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro representa a un sector que se disfraza de liberalismo pero bajo cuya apariencia contiene un núcleo ideológico externo como es el sionismo irradiado desde Israel. Estas influencias potencian a la derecha tradicional transformándola en una ultraderecha mesiánica y dependiente de la geopolítica de Tel Aviv. Es por ello que recibe el apoyo incondicional de las grandes iglesias evangelistas brasileñas muy embebidas con la teología del extremismo sionista.

Trump está decidido a que Brasil caiga bajo la órbita de Washington DC pero también Netanyahu y sus partidarios están detrás del mismo propósito. En esta relación simbiótica entre Washington y Tel Aviv, los intereses norteamericanos e israelíes se entrelazan muy íntimamente pero, hay algunos en específico, que solamente atañen a Israel. Para que estos puedan penetrar, los apoyos de otros títeres regionales como Javier Milei en Argentina, Rodrigo Paz en Bolivia y Santiago Peña Palacios en Paraguay se vuelve importante aunque no definitivos para esos propósitos.

Incluso esta (si así podemos llamarlo) interrelación ideológica que combina este mal llamado liberalismo-libertario con el sionismo (nacionalismo judío) cuenta con un agente incondicional en la región como es Javier Milei quien públicamente se autoproclamo el “presidente más sionista del mundo”, aunque ello le importe muy poco a Netanyahu. Al mismo tiempo es muy considerado por Trump quien como él mismo dijo, “gano las elecciones gracias a él”.

En resumen de cuentas, hay una carrera por instaurar una nueva administración político-ideológica en Brasil pero no para el beneficio de los brasileros, tal como lo pueden comprobar con su vecino de las pampas del sur.

Los brasileros debieran tomar nota de esto y ver cuál es la actual situación social-económico-política de la Argentina con solo dos años de un gobierno bajo esta mutación altamente tóxica que Bolsonaro y sus partidarios representan y sin dudas van a tratar de instalar. Remarquemos que esta toxicidad política tendrá serias consecuencias para los intereses nacionales, la institucionalidad y la libertad. Milei literalmente le ha dado en bandeja de plata los últimos recursos estratégicos a ambos actores que no fueron entregados por sus predecesores. Veremos si en Brasil se repite la misma dinámica para luego Trump afirme “Bolsonaro ganó gracias a mi”. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario