martes, 1 de septiembre de 2026

  

CONFUNDIENDO LA CONFUSIÓN

¿Cuáles fueron los motivos del papelón de la visita del presidente Milei en el colegio ORT?

 

Por Javier B. Dal 

La visita y disertación del presidente Javier Milei en un reconocido colegio judío de la capital ha servido para que los argentinos vayan poniéndose los pantalones largos y empiecen a ver las cosas tal como son y no como se las narran los sectores con intereses creados en rededor de este gobierno. El problema no es que un presidente visite un colegio y exprese sus ideas ante los alumnos, sino que haga proselitismo seudo-religioso con un claro sesgo tendencioso que se enmarca en una orientación geopolítica muy clara y para peor, de un estado criminal.

Característico de una personalidad arrebatada con un notable problema de exaltación nerviosa que lo vuelve descontroladamente verborrágico, era previsible que (como se dice en Argentina) se le soltara la cadena y mezclara los colores para terminar con una pintarrajeada que salpico a muchos. Los primeros en buscar despegarse de esta situación fueron algunos miembros académicos y algunos padres de la colectividad judía quienes vieron como inapropiado el tenor y contenido de su discurso, más parecido al adoctrinamiento ligado a sus convicciones personales que a un mensaje integrador.

No hay dudas que toda la perorata sobre el “marxismo” y su vinculación con el “satanismo” y la figura del “demonio”, son tan anacrónicas como extrañas a la teología judía que pretende representar desde su autoproclamado sitial de ser “el más sionista del mundo”.  Y es aquí que algunos académicos (por no decir, uno solo) fue quien y con muchísima prudencia hizo énfasis públicamente en la desubicada ponencia y la motivación de su presentación bajo el título “Ética como política de estado”.

Siguiendo con ello, como bien dijo este académico, si bien el colegio recibe con mucho entusiasmo la presencia de un presidente y en el presente caso fue invitado por sus autoridades, la visita de Milei no fue una idea exclusiva de ellos. Al parecer habían sido obligados a desarrollar este evento y sus insistentes promotores provenían de la dirección de nada menos que la DAIA.

No es de extrañar esto ya que este organismo además de ser la representación política de la comunidad judía en la Argentina, ha quedado en evidencia su adhesión a la geopolítica del estado de Israel y su activa promoción de la misma en el actual gobierno, algo que cambia las cosas de una manera radical.  Y eso es algo que no muchos comparten dentro de esta misma comunidad y tienen muchos argumentos para ello, en especial si miramos al pasado con dirigencias corruptas muy ligadas a los negociados con sectores de la política local como se vio en la época del menemismo con Rubén Beraja y los nada claros (y aún no esclarecidos) atentados en Buenos Aires.

Pero en las actuales circunstancias y en las somos testigos de las horrendas violaciones a los derechos humanos que las FDI cometen en Gaza, Cizjordania, el Líbano y ahora en Siria, no hacen más que disgustar a muchos judíos que se sienten utilizados por el estado de Israel para sus finalidades geopolíticas.

En esto es donde la comunidad tiene una interna que se extiende alrededor de todas las comunidades alrededor del mundo y que se refiere a usar la identidad confesional y religiosa de todos los judíos como parte inescindible del sionismo y por ello, su incondicional defensa del estado de Israel y de todas sus políticas. Son estas últimas especialmente en los últimos años y mucho más en la actual situación del genocidio que se comete contra la población palestina en Gaza, los pogromos contra los palestinos de toda Cizjordania y Jerusalén y el expansionismo que las FDI están llevando a cabo sobre los territorios árabes vecinos, las discusiones y las disidencias dentro de esta comunidad se han vuelto cada vez más profundas y difíciles de armonizar en un discurso pretendidamente monolítico.   

Causalmente y ante la disparatada presentación de Milei, las voces críticas de algunos padres de alumnos pertenecientes a la comunidad, con mucha prudencia a la que acostumbran comunicarse (para no decir miedo) y tras largos rodeos dialecticos cargados de ambigüedades y evasivas, terminaron soltando la verdadera causa por la que el señor presidente fue al colegio. Según algunos testimonios, fue el presidente de la DAIA Mauro Berenstein quien impuso a los directivos del colegio la presencia del presidente Milei obviamente sin esperar que terminara envuelta en el escándalo que ha trascendido.

Obviamente que Berenstein no esperaba que su presidente favorito (el más sionista del mundo) embarrara la situación como lo hizo y lo pusiera en evidencia ante su propia comunidad. Una vez más Milei pone en evidencia un serio problema en el manejo de sus formas pero también, en la articulación de las ideas. Las referencias utilizadas en el discurso de Milei sumadas a sus arengas contra los periodistas no hicieron más que horrorizar a las autoridades del colegio y a un sector de su alumnado quienes ya tienen bastante de cara a la opinión pública con las barrabasadas que comete el estado de Israel en la Palestina ocupada.

Es allí donde una vez más, Milei, un discípulo de la secta judía Jabad Lubavitch que intenta mezclar sus convicciones religiosas personales con la política nacional y la geopolítica del estado de Israel y que no es una infantilidad, sino una táctica discursiva muy peligrosa, buscaba crear un nexo de simpatía con esos jóvenes. Tratando de presentarse como el presidente argentino y sionista, confundiendo la identidad judía con una ideología (sionismo), pretendía mostrarse luchando contra un ideario gaseoso e inexistente como el Comunismo y el Marxismo cuando en realidad los verdaderos enemigos de la humanidad brillan por su notoriedad. Justamente y en muestra de su inconsecuencia él es un servil a estos últimos estableciendo con ellos, nexos que supuestamente van a beneficiar al país.

Su orgullo ignorante parece confundir el ser un estudioso de la Torá con ser admirador de Bibi Netanyahu y de las políticas que implemente su estado.  Incluso seguramente trato de mostrarse como un pequeño Netanyahu ante una audiencia que si bien en sur mayoría pueden ser judíos no significa que compartan las obras y las fechorías de este criminal buscado por la justicia internacional.

No hay dudas de que Milei es un perverso, aunque muy torpe. Los jóvenes que le escucharon, judíos o no, son mucho más inteligentes de lo que él cree. En última instancia, esos estudiantes judíos son tan argentinos como el cristiano que camina por Santa Fe y Callao, el musulmán que reza en la mezquita de Flores o el descendiente de chinos que pese a mantener cada uno de ellos sus convicciones religiosas y vivir en sus fueros íntimos la libertad de consciencia, estudian, trabajan y toman mate como cualquier paisano de los extensos campos de la geografía argentina

No hay comentarios.:

Publicar un comentario