UN PROBLEMA
LLAMADO KHEIBAR SHEIKAN
¿Por qué las
fuerzas estadounidenses no pueden hacer pie en el estrecho de Ormuz?
Por Dany Smith
Cuando menos ruido hay en los medios, más cosas están sucediendo que no conviene que se sepa ante la opinión pública. No olvidemos que los “Mass Media” históricamente cumplen una función estratégica para el control de la narrativa de los poderes establecidos. Afortunadamente eso ya está en caída y las personas están muy al corriente de lo que sucede en cualquier rincón del globo. Irán y la agresión a la que sigue siendo sometido por las fuerzas estadounidenses e israelíes forma parte de esta estrategia en la necesidad de tapar las malas noticias que llegan desde Asia occidental.
En la semana pasado
EEUU ataco la pequeña isla de Larak en la entrada del estrecho de Ormuz
causando la muerte de dos soldados iraníes quienes según el CENTCOM, se
alistaban a lanzar un ataque con misiles a buques petroleros que habían sido
autorizados para cruzar. Seguidamente, llevaron nuevos ataques sobre todo el
sur causando daños en sectores de la infraestructura y la muerte de varios
civiles entre los que se hallan un niño y una adolescente, que asistían a una
boda. Teherán respondió con la acostumbrada contundencia y de forma escalonada
sobre las instalaciones estadounidenses sobre sus instalaciones en especial las
de Jordania causando serios daños y bajas.
Así es, el 4 de
septiembre las unidades de las CGRI lanzaron una respuesta precisa y letal para
la cual, utilizó no sus mejores misiles hipersónicos sino, los más baratos y balísticos
para decirle a Washington: “Podemos golpear y dañar sus activos sin importar
desde donde disparemos”. No se trata de una bravuconada de los iraníes; las
pruebas de que cumplen con su palabra sobran.
Una de las cartas
para cumplir con esto son los misiles KHEIBAR SHEIKAN, que pese a ser de
mediano alcance y las ventajas que le presenta su propulsión con combustible
sólido, están demostrando ser un verdadero dolor de cabeza para las
instalaciones estadounidenses y de sus aliados en toda la región. Esto parece
ser una estrategia coordinada y bien pensada por los iraníes que busca volverle
a los estadounidenses muy costosa su aventura agresiva. Al mismo tiempo, es
sabido que estos misiles balísticos son una herramienta bastante barata y con
mucha precisión que a los sistemas de intercepción estadounidenses les cuesta
por cada misil que logren interceptar decena de millones de dólares de
diferencia.
Esta diferencia en
el gasto que le cuesta al tesoro norteamericano, se vuelve altamente gravitante
en momentos que La Casa Blanca ante la imposibilidad de un resultado militar
directo, ha puesto al frente del comando de las operaciones a la sanguijuela
del Tesoro Scott Bessent quien pretendería asfixiar a la economía iraní tal
como ya lo han hecho en el pasado con los iraquíes o como lo hace el régimen
sionista contra la población palestina de Gaza.
A diferencia de lo que pueden hacer con los palestinos o contra los yemeníes, tanto los estadounidenses como sus socios israelíes no la tienen fácil y mucho menos gratis. Sumado a los daños y la inestabilidad económico-comercial que se le ha causado a todos los estados del golfo, ya han puesto en muy mal ánimo a los residentes locales con sus supuestos protectores. Sin las bases en Jordania y Emiratos Árabes Unidos los estadounidenses no podrían llevar adelante sus raids sobre el sur de Irán y se les dificultaría en grado sumo operar sobre el estrecho de Ormuz.
Solo con el uso de
estos misiles los estadounidenses han visto condicionado su libertad de operar.
Irán se está
defendiendo y muy bien de una agresión que ya tuvo inicio allá en junio del
2025 cuando Israel, con la venia de Washington lanzó sus agresiones criminales
que causaron muchas víctimas civiles en un intento desesperado de reimpulsar a
los saboteadores que el Mossad y la CIA habían reclutado para generar el caos
en las calles.
Desde entonces,
las CGRI han estado cumpliendo con su sagrada misión de la defensa en forma
extraordinaria y eso, no es una exageración. Tanto la armada como la fuerza
aérea estadounidense han probado la capacidad de respuesta de los iraníes y no
por casualidad que vieron como sus bases en toda la península arábica hasta la
península de Aqaba, eran demolidas como así también, sus buques de guerra
puestos en fuga hacia mar adentro en el Indico tras duros golpes asestados por
novedosos misiles tierra-agua de industria nacional y china.
El mundo es
testigo de quienes han sido los agresores y los instigadores del caos. EEUU
durante décadas y bajo el amparo de la extorsión, la presión subrepticia en
todas las áreas y la complicidad del aparato mediático occidental, podía
fabricar sus guerras a medida esbozando excusas justificantes como vimos no
hace tanto con aquella “guerra contra el terrorismo” y que tanto daño ha
causado al mundo árabe-islámico.
Donald Trump no
cree en el derecho internacional y así lo ha demostrado. Tampoco la mayoría de
los políticos neoconservadores estadounidenses. Como sus predecesores (demócratas),
ha creado farsas para argumentar la ejecución de delitos como han sido la agresión
a Venezuela, el secuestro de su presidente y esposa y todo lo que ya cometió
contra Irán y su pueblo. Ha tratado de
jugar los mismos trucos de sus socios israelíes quienes, no hay que
enfatizarlo, son su inspiración en ese desprecio por la ley. Él y sus
seguidores de MAGA han optado por el juego sucio y la violencia y les ha salido
mal.
Con las últimas
respuestas iraníes a los ataques estadounidenses queda muy claro que las
bravuconadas de Trump son solo eso. En cuanto a los encargados del CENTCOM, no
hay dudas que las cosas no están nada fáciles. A pesar de estar bombardeando
todo el sur de Irán destruyendo la infraestructura civil y matando inocentes,
los misiles KHEIBAR SHEIRAN y otros más sofisticados siguen siendo disparados
desde el interior sin que la vigilancia estratégica pueda prevenirles y los
sistemas antimisiles puedan protegerles.


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