viernes, 21 de agosto de 2026

EL PROXIMO ¿ULTIMO INVIERNO?

¿Por qué los actuales indicios en el campo de batalla de Ucrania evidencian un inminente colapso para el invierno entrante?

 

Por Charles H. Slim

El juego de la gallina en el cual bajo instigación británica el régimen de Kiev busco provocar a Rusia, ha terminado por quebrar sus propias resistencias creando un caos interno que ya se advierte en el frente. Los ataques con drones contra centros de almacenamiento de correspondencia, mercaderías y centrales eléctricas como una táctica para crear angustia entre los ciudadanos rusos, recibió una contundente y destructiva respuesta que ha profundizado la crisis del régimen que afecta directamente a sus esfuerzos del frente.  A un año de la cumbre en Anchorage, Trump no ha hecho honor a nada de lo prometido y eso se traduce en la actual situación confirmando la falta de credibilidad del mandatario norteamericano y la determinación de Putin por completar los objetivos de la Operación Especial Militar.

Según fuentes confiables, hace ya unos días que las unidades más leales al régimen están evacuando la localidad de Kramatorsk pero no a los ciudadanos.

La gobernanza y el plantel político de la ciudad que responde a Zelensky son parte de esta apresurada mudanza escoltada por unidades militares leales al ideario “banderista”. El tiempo apremia y los neonazis son los primeros en notarlo. Los estampidos de la artillería rusa y los ataques con Drones Geranios se acercan cada día más demostrando que la ciudad es imposible de defender. Para tratar de retasar el inevitable desenlace han volado los puentes y minado las carreteras de acceso, pero saben que es inútil.

La inminente caída de Kramatorsk es la crónica de un final cada vez más próximo.

Esta situación esta demostrando las carencias de material defensivo, en especial los interceptores de misiles y antiaéreos como los sistemas Patriot para poder frenar los cada vez más profundos y precisos ataques rusos contra su infraestructura energética, portuaria y de redes ferroviarias que ha causado el desabastecimiento de productos para los almacenes de alimentos y productos de uso cotidiano, sin contar, los cargamentos estrictamente de carácter bélico.  

Pese a que Trump le corto una buena parte de los suministros que le había prometido (entre ellos el Know How de los Patriot), Zelensky está tratando de compensar esos faltantes con la inestimable ayuda de los británicos, alemanes y franceses (también la burocrática Bruselas) pero también, una cada vez más comprometida Italia de Meloni quien ya se sabe y bajo la excusa de ayuda a la reconstrucción de Ucrania, coopera con la inversión de fondos y equipamiento en el área de guerra cibernética para utilizarlos contra Rusia y sus aliados.

Estos faltantes también están impactando en las ya casi inexistentes redes ferroviarias ucranianas que según informes de inteligencia, han sido inutilizadas por completo para abastecer los nodos del frente y los accesos a los puertos. Igualmente y según otras fuentes, la destrucción de la mayor parte del parque de locomotoras hace indiferente la existencia de vías operativas.

Justamente y relacionado con la retirada de Kramatorsk, no son los civiles quienes están siendo evacuados de la inminente llegada de las unidades rusas. Tampoco son los enfermos de los hospitales, los orfanatos y mucho menos los asilos de ancianos, no nada de eso. Los batallones ucranianos y los equipos del SBU están concentrados en sacar todos los soportes informáticos, archivos en papel, videos y grabaciones que puedan comprometer los trapos sucios de la administración neonazi tal como sucedió con la captura de Mariupol y otras localidades sensibles.

Limpiar la ciudad de todo rastro que pueda informar a Moscú de datos sensibles para la seguridad política es tan importante como, la de evitar que el mundo sea informado de otras cuestiones que sigan comprometiendo a Zelensky y a su régimen autocrático con su autóctono toque neonazi.  

Mientras los leales al pequeño Führer jázaro de Kiev desinstalan todos los servidores, se hacen de todas las memorias informáticas y CPU que puedan comprometerles subiéndolas a camiones para su traslado y destruyen toda información en papel que sea conveniente eliminar en el lugar, los patrocinadores europeos (en especial los británicos) continúan con sus operaciones encubiertas tratando de crear incidentes con el lanzamiento de falsos drones rusos sobre los cielos de países lindantes con Ucrania, como ser Polonia, Rumania y también sobre los del Báltico intentando extender el teatro de operaciones.

A estas alturas no hay dudas que Ucrania y citando al hoy embajador en Londres Valerii Fédorovych Zaluzhnyi “nunca entrara en la OTAN” y no porque ello sea imposible sino más bien, porque ya está adentro desde hace tiempo y eso queda muy claro con el accionar de los recursos atlantistas que se han estado volcando en el terreno desde el financiero hasta el de los más rasos de sus soldados.

Para los británicos y sus colegas en Bruselas, la última esperanza para mantener a Zelensky en el poder y sostener una guerra perpetua es, introducir a toda Europa en el conflicto y para ello, ya vienen trabajando sin pausa. Mediante la campaña de actos terroristas y el hostigamiento de la identidad rusa mediante constantes campañas mediáticas rusofobas. Todo esto ha arrastrado a Europa a una situación económica calamitosa y con estas maniobras los cerebros británicos la llevaran al caos completo.

Por último y muy importante a considerar, es la actual situación del faltante de combustible por la crisis en Ormuz que al corte de las rutas marítimas y férreas de abastecimiento de mercancías, agrega otro factor de inestabilidad para las economías europeas pero mucho más para la ucraniana. Con este panorama a la vista, el invierno que se acerca y que por los extremos cambios climáticos será muy crudo, podría ser el último para concretar los planes atlantistas y más aún, para las expectativas de sobrevivencia del régimen neonazi en Kiev.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario