domingo, 16 de agosto de 2026

 

QUE PAREZCA UN ATENTADO

¿Cuál puede ser la táctica sucia que Netanyahu podría desplegar contra EEUU si no logra una guerra total contra la república Islámica de Irán?

 

 

Por Charles H. Slim 

Si tomamos en cuenta que algunos creen que tienen una supremacía por el resto de los mortales, todo es posible sin que les remuerda la consciencia. Si a ello le agregamos enseñanzas medulares como “por la vía del engaño harás la guerra” y que “la vida de los gentiles no vale nada” con lo cual pueden disponer de ellos cuando se les plazca ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de semejante mentalidad? 

Por estos días ha comenzado a correr un rumor sobre el verdadero peligro para el presidente estadounidense. Pero lo más torcido de esta preocupación (o quizá no lo sea tanto) es desde dónde proviene aquel. El presidente Donald Trump corre peligro de sufrir un atentado y no precisamente de parte de sus enemigos, y los círculos que lo protegen parecen haber tomado muy enserio el tema.  

En los últimos viajes que ha realizado Donald Trump y sus movimientos dentro de los EEUU, la precaución se ha extremado a niveles extremos y en algunos casos ridículos pero, hay razones de peso para eso.  

Para ciertos intereses Donald Trump vale más muerto que vivo y esto va quedando muy claro a medida que las cosas salen mal en el asunto de Irán. Estos intereses son los de Bibi Netanyahu y del establecimiento de Israel quienes si bien no concuerdan en el fondo (por la naturaleza final de cada uno) si van a la par de la utilidad que les vale Trump para cada uno de sus planes.

Ciertamente Trump ha demostrado ser un obediente y muy útil “goy” pero como tal (y según así lo entienden los Talmúdicos) es descartable.

Los precedentes de estas intenciones no son nuevas. Allá por julio del 2011 el rabino Yitzak Shapira durante una emisión de la Radio Kol Jai en la Jerusalén ocupada, fue enfático al afirmar “Cuando lees la ley judía en muchos lugares, puedes entender que los gentiles pueden ser asesinados libremente sin ningún problema” y ello se entiende a cualquiera que no sea judío. Esta observación la hacía en momentos que Barack Obama estaba fastidiando a los intereses israelíes con su acercamiento al mundo islámico y los preparativos para negociaciones con Irán.

Unos meses después, en enero de 2012 un Andrew Adler, editor de un pequeño semanario llamado Atlanta Jewish Times insinuó que si el presidente Obama no evitaba que Irán lograra tener su bomba nuclear, el Mossad podría utilizar sus células en EEUU para asesinarlo por considerarle “hostil” a Israel.

Aquello obligo a regañadientes a que los principales grupos de presión sionista en EEUU como ADL, AIPAC y AJC salieran a orquestar una operación de control de daños ante los medios para tratar de moderar el escándalo.

Muchos no darían crédito a esto, pero es seguro que la mayoría de quienes así piensen -descartando a quienes se hagan los distraídos-, no conozcan nada de historia. Incluso no dudaríamos que Trump esta muy bien informado de estos episodios en los cuales ni la vida de un presidente como JFK valía nada ante los intereses del estado de Israel.

Durante décadas mientras los medios y el sector del entretenimiento distrajo al público con nombres como Lee Harvey Oswald, la mafia cubana en Miami y otras hipotesis de los posibles involucrados, los verdaderos autores intelectuales estaban dentro de la propia agencia, es decir la CIA, filtrada por el Mossad operando como una rama paralela que respondía directamente a Tel Aviv, un asunto que desato un escandalo colosal del cual la comunidad de inteligencia esta muy bien al tanto y que el público puede informarse en libros como La verdad tácita sobre Kennedy de Laurent Guyenot.

Trump ha sorteado al menos cuatro atentados con lo cual la tendencia en su contra no es nada esperanzadora.

El contexto actual se presta mucho para que nuevamente la inteligencia israelí vuelva a fabricar un incidente similar. Quizá sea por ello que el servicio secreto de La Casa Blanca este tomando con mucha minuciosa precaución, cómo se debe mover el presidente y por dónde lo hará. No es una novedad que el Mossad haya estado monitoreando los movimientos y escuchando las conversaciones de La Casa Blanca. Así lo hizo montando una red de escucha en los principales edificios gubernamentales -incluida La Casa Blanca- durante la primera administración de Trump. Obviamente que esto es mucho más agitado puertas adentro ya que solo mencionar esto ya ha levantado las quejas y los pedidos de explicación de los representantes israelíes en Washington y ni hablemos de sus monigotes en el Congreso.

Los medios jugando su acostumbrado papel, se están encargando de mantener en sus editoriales el tema de la amenaza iraní, para establecer al responsable por un posible ataque contra el mandatario. Igualmente, no debemos dejar de lado, que los iraníes estarían muy bien legitimados a devolver el golpe ya que, ellos fueron atacados arteramente asesinando a sus más altos mandos militares, a importantes funcionarios políticos como Alí Lariyani y peor aún, al líder espiritual de la república Islámica como era Alí Khameni.   

Podríamos resumir el asunto diciendo que la vida del presidente Trump esta en peligro, pero no por las amenazas de los iraníes, sino por quien duerme dentro de la propia casa. No hay duda que el Mossad está explotando el actual conflicto para magnificar mediáticamente el peligro iraní (por medios como Wall Street Journal) y esa tarea es una especialidad que siempre ha sabido aprovechar para establecer culpables de actos posteriores. Al mismo tiempo, las agencias de inteligencia federales y militares estadounidenses están muy conscientes de este peligro.

Habrá que estar atentos a la dinámica que se vaya dando en el estrecho de Ormuz ya que ese es el punto de interés para activar un posible magnicidio contra EEUU.  

 

 

 

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