DESCUBRIENDO LA
GEOPOLITICA
A pesar de que el
presidente argentino Javier Milei ha dado como ningún otro la importancia que
requiere la geopolítica ¿Por qué parece entenderla a contra mano de los
intereses de su país?
Por Charles H. Slim
De la noche a la
mañana los políticos argentinos y en particular el gobierno argentino, han
descubierto la importancia de la geopolítica y si bien eso es algo positivo, el
problema es que ¿Al servicio de quiénes? Irónicamente ha debido ser Javier
Milei, un extraño a la familia del negocio político y abiertamente alineado con
un eje bien determinado del poder global, fue quien con el tema de Malvinas ha
puesto -mal o bien presentado- el asunto en la agenda de una política
exterior que los argentinos suelen ser muy renuentes y poco interesados de
atender.
La “desmalvinización”
ha sido la política oficial de cada gobierno desde 1983 y a partir de allí, la
ausencia de cualquier idea de geopolítica para conectar al país con el mundo.
Lo más osado que ha hecho la Argentina en todo ese periodo fue concretar y a
medias el Mercosur que para peor y participar en la guerra contra de Iraq en
1991 sin que esto haya redituado para el país.
Bajo la cobertura
de una devolución de gentilezas de Donald Trump a Londres por no apoyar
directamente en los esfuerzos para agredir a Irán, Milei ha creído que
Washington DC le ha dado una carta blanca para reclamar la soberanía de las
islas del atlántico sur y todas las aguas circundantes. Para ello anunció el
inicio de causas penales contra las empresas que exploran y buscan extraer
petróleo en la plataforma contigua a las islas como si ello fuera a correr a
los militares británicos de Port Stanley.
Lo más patético de
estas políticas es el hecho de apoyarse sobre una potencia (como EEUU) en
repliegue que se halla inmersa -directa e indirectamente- en varias
guerras, en abiertas y muy criticables violaciones al derecho internacional con
sus asesinatos preventivos ya no de ciudadanos (entre ellos niños) sino de
mandatarios de otros estados o el secuestro de otros como lo hicieron con el
presidente venezolano Nicolás Maduro y su señora esposa ¿Qué clase de ayuda
puede darte un socio así?
Saliendo de estas
observaciones, Milei y su gente no parecen advertir cuales son los pormenores
de la realpolitik británica y las relaciones pre existentes entre
Washington, Londres y Tel Aviv. Igualmente parece decidido a copiar su
organigrama geopolítico para que Argentina quede ligada a su agenda. Malvinas
ha sido el hueco por donde el poder anglosionista ingresa para establecer una
estructura de “seguridad” pero que no precisamente es para el común de los
argentinos. La funcionalidad perseguida está mucho más allá de potenciales
amenazas o de hipotesis de conflicto que durante décadas estos mismos políticos
dijeron inexistentes.
Para cumplir ese
propósito y bajo el rótulo “proyecto de defensa de la soberanía nacional”, Milei
mediante una reforma legislativa aplicara una supuesta batería de sanciones
contra las empresas que exploran las aguas del atlántico. Para ello, hay otras
patas en esta reforma que demostrarían otros objetivos. La instauración de
organismos como el Consejo de Seguridad Nacional, una copia del NSC
estadounidense que aglutina a las agencias de inteligencia y seguridad para
asesorar al presidente y que tiene facultades extraordinarias en una “crisis”,
es central en esta propuesta. Bajo la pomposa predica de la “protección de la
soberanía”, este organismo hasta hoy inexistente, vendría a administrar temas
que ya dejan de ser eminentemente nacionales y develan un interés foráneo.
Uno de los objetivos
centrales para esta creación es el terrorismo y para ello (con la ayuda del eje
al que responde Milei), se establecerán áreas de inteligencia informática por
las cuales -mediante el espionaje en línea- determinaran quienes son una
amenaza para la “seguridad” centrándose sin dudas sobre ciertos ideales y
posicionamientos.
Tal es así que
esta nueva estructura burocrática, parece que tendrá facultades
extra-constitucionales muy similares a las que Israel utiliza bajo la
denominación de “detenciones administrativas” -hoy imitadas por la Homeland
Security y ejecutadas por las ICE de Trump- para investigar, seguir y
arrestar sin órdenes judiciales a quienes consideren una amenaza. De ser así,
las críticas a la política exterior, planteos que hagan pensar sobre la
razonabilidad de sus políticas y sus alianzas podrían ser interpretadas como
atentados contra la “Seguridad nacional”.
Todo esto, bajo la
cortina de una causa nacional como lo es Malvinas con lo cual si una persona se
toma el tiempo y analiza bien de que va toda esta reforma, tanto el apoyo de
Trump como la actuada presión de Tel Aviv sobre NAVITAS y la supuesta
preocupación de los británicos por la posición de Milei simplemente es una gran
bola de humo y nada más.
Toda la
controversia en torno a la nada secreta cooperación de Brasil y Uruguay con
Port Stanley, los planes comerciales marítimos de Chile con las islas aprovechando
el paso de Magallanes o incluso esta repentina (y nada creíble) sensibilidad
nacionalista de Milei y Cía contra los negociados por el petróleo de británicos
e israelíes, solo es una distracción como se dice por aquí, “para la gilada”.
Bajo esta supuesta
y meteórica preocupación por la geopolítica, hay una agenda de control total
que estará dirigida desde Washington y administrada en la región por Israel. No
por casualidad es la “necesidad” de conformar un consejo de seguridad nacional
que una vez que Milei se vaya del gobierno, seguirá en funciones (sin importar
que regresen payasos como los kirchneristas) y como una criatura burocrática
bajo esta materia, mantendrá vida propia más allá del gobierno o el presidente
que ocupe el sillón de Rivadavia.
Incluso vamos a
exponer cual será una de las facultades de este CNS en caso de una amenaza al
gobierno o a algunas de sus políticas exteriores. Si hubiera una amenaza (o se
la inventara) contra el país, este Consejo bajo el cuento de proteger al
presidente, a sus funcionarios o a la “institucionalidad”, tomaría su lugar y
con ello, las medidas ejecutivas necesarias para continuar el gobierno.
Los argentinos
deben preguntarse ¿Realmente está orientado a defender los intereses nacionales
y entre ellos los del Atlántico sur o, este CNS será un apéndice de los
intereses de una geopolítica de caos y guerra perpetua que EEUU e Israel
administran como una geopolítica de supervivencia?

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