miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

DESCUBRIENDO LA GEOPOLITICA

A pesar de que el presidente argentino Javier Milei ha dado como ningún otro la importancia que requiere la geopolítica ¿Por qué parece entenderla a contra mano de los intereses de su país?

 

Por Charles H. Slim 

De la noche a la mañana los políticos argentinos y en particular el gobierno argentino, han descubierto la importancia de la geopolítica y si bien eso es algo positivo, el problema es que ¿Al servicio de quiénes? Irónicamente ha debido ser Javier Milei, un extraño a la familia del negocio político y abiertamente alineado con un eje bien determinado del poder global, fue quien con el tema de Malvinas ha puesto -mal o bien presentado- el asunto en la agenda de una política exterior que los argentinos suelen ser muy renuentes y poco interesados de atender.

La “desmalvinización” ha sido la política oficial de cada gobierno desde 1983 y a partir de allí, la ausencia de cualquier idea de geopolítica para conectar al país con el mundo. Lo más osado que ha hecho la Argentina en todo ese periodo fue concretar y a medias el Mercosur que para peor y participar en la guerra contra de Iraq en 1991 sin que esto haya redituado para el país.

Bajo la cobertura de una devolución de gentilezas de Donald Trump a Londres por no apoyar directamente en los esfuerzos para agredir a Irán, Milei ha creído que Washington DC le ha dado una carta blanca para reclamar la soberanía de las islas del atlántico sur y todas las aguas circundantes. Para ello anunció el inicio de causas penales contra las empresas que exploran y buscan extraer petróleo en la plataforma contigua a las islas como si ello fuera a correr a los militares británicos de Port Stanley.

Lo más patético de estas políticas es el hecho de apoyarse sobre una potencia (como EEUU) en repliegue que se halla inmersa -directa e indirectamente- en varias guerras, en abiertas y muy criticables violaciones al derecho internacional con sus asesinatos preventivos ya no de ciudadanos (entre ellos niños) sino de mandatarios de otros estados o el secuestro de otros como lo hicieron con el presidente venezolano Nicolás Maduro y su señora esposa ¿Qué clase de ayuda puede darte un socio así?

Saliendo de estas observaciones, Milei y su gente no parecen advertir cuales son los pormenores de la realpolitik británica y las relaciones pre existentes entre Washington, Londres y Tel Aviv. Igualmente parece decidido a copiar su organigrama geopolítico para que Argentina quede ligada a su agenda. Malvinas ha sido el hueco por donde el poder anglosionista ingresa para establecer una estructura de “seguridad” pero que no precisamente es para el común de los argentinos. La funcionalidad perseguida está mucho más allá de potenciales amenazas o de hipotesis de conflicto que durante décadas estos mismos políticos dijeron inexistentes.

Para cumplir ese propósito y bajo el rótulo “proyecto de defensa de la soberanía nacional”, Milei mediante una reforma legislativa aplicara una supuesta batería de sanciones contra las empresas que exploran las aguas del atlántico. Para ello, hay otras patas en esta reforma que demostrarían otros objetivos. La instauración de organismos como el Consejo de Seguridad Nacional, una copia del NSC estadounidense que aglutina a las agencias de inteligencia y seguridad para asesorar al presidente y que tiene facultades extraordinarias en una “crisis”, es central en esta propuesta. Bajo la pomposa predica de la “protección de la soberanía”, este organismo hasta hoy inexistente, vendría a administrar temas que ya dejan de ser eminentemente nacionales y develan un interés foráneo.

Uno de los objetivos centrales para esta creación es el terrorismo y para ello (con la ayuda del eje al que responde Milei), se establecerán áreas de inteligencia informática por las cuales -mediante el espionaje en línea- determinaran quienes son una amenaza para la “seguridad” centrándose sin dudas sobre ciertos ideales y posicionamientos.

Tal es así que esta nueva estructura burocrática, parece que tendrá facultades extra-constitucionales muy similares a las que Israel utiliza bajo la denominación de “detenciones administrativas” -hoy imitadas por la Homeland Security y ejecutadas por las ICE de Trump- para investigar, seguir y arrestar sin órdenes judiciales a quienes consideren una amenaza. De ser así, las críticas a la política exterior, planteos que hagan pensar sobre la razonabilidad de sus políticas y sus alianzas podrían ser interpretadas como atentados contra la “Seguridad nacional”.

Todo esto, bajo la cortina de una causa nacional como lo es Malvinas con lo cual si una persona se toma el tiempo y analiza bien de que va toda esta reforma, tanto el apoyo de Trump como la actuada presión de Tel Aviv sobre NAVITAS y la supuesta preocupación de los británicos por la posición de Milei simplemente es una gran bola de humo y nada más.  

Toda la controversia en torno a la nada secreta cooperación de Brasil y Uruguay con Port Stanley, los planes comerciales marítimos de Chile con las islas aprovechando el paso de Magallanes o incluso esta repentina (y nada creíble) sensibilidad nacionalista de Milei y Cía contra los negociados por el petróleo de británicos e israelíes, solo es una distracción como se dice por aquí, “para la gilada”.

Bajo esta supuesta y meteórica preocupación por la geopolítica, hay una agenda de control total que estará dirigida desde Washington y administrada en la región por Israel. No por casualidad es la “necesidad” de conformar un consejo de seguridad nacional que una vez que Milei se vaya del gobierno, seguirá en funciones (sin importar que regresen payasos como los kirchneristas) y como una criatura burocrática bajo esta materia, mantendrá vida propia más allá del gobierno o el presidente que ocupe el sillón de Rivadavia.

Incluso vamos a exponer cual será una de las facultades de este CNS en caso de una amenaza al gobierno o a algunas de sus políticas exteriores. Si hubiera una amenaza (o se la inventara) contra el país, este Consejo bajo el cuento de proteger al presidente, a sus funcionarios o a la “institucionalidad”, tomaría su lugar y con ello, las medidas ejecutivas necesarias para continuar el gobierno.

Los argentinos deben preguntarse ¿Realmente está orientado a defender los intereses nacionales y entre ellos los del Atlántico sur o, este CNS será un apéndice de los intereses de una geopolítica de caos y guerra perpetua que EEUU e Israel administran como una geopolítica de supervivencia?

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