martes, 22 de septiembre de 2026

 

UNIVERSO DE SION

¿Por qué las elecciones en el estado de Israel no cambiarían en nada la situación de ocupación de Palestina?

 

Por Yossi Tevi

El misterio disfrazado de predilección divina por el estado de Israel ya ha dejado de serlo, por el simple hecho de que ni es un misterio ni hay tal predilección. No hay nada divino en el robo, las torturas y el asesinato contra los verdaderos dueños de Palestina; el propio Ben Gurión así lo reconoció entre sus pares. Debieron pasar más de siete décadas para poner en evidencia la farsa criminal que se esconde tras el cuento de la propaganda sobre la “única democracia de Oriente Medio” que no es otra cosa que un estado militarizado, compuesto por una mayoría de judíos europeos gobernado por la paranoia, el espionaje total y el sadismo con el indudable consentimiento de los llamados ciudadanos israelíes. 

Dentro de este paradigma sionista en el cual también se cuentan sus partidarios no judíos en occidente quienes gestionan introducir esa ideología en el país donde se hallen, simular normalidad ante la inhumanidad es parte de un imaginario colectivo que solo acepta la tragedia cuando les afecta a ellos mismos. En una sola idea, una sociedad egoísta y ombliguista.

Próximamente habrá elecciones, uno de los elementos de la parodia con el cual este estado policial al igual que su patrocinador (EEUU) se dice democrático y tal como sucede con semejante existencia endogámica, los derechos e incluso los más esenciales como la vida y la libre circulación, solo están reconocidos para ellos mismos. Quien no sea judío, su vida no vale y ejemplo gráfico de ello hay a granel. En este estado de cosas, situaciones similares que escandalizarían a los charlatanes de los medios del occidente colectivo como a su vez, a sus empleados de baja estofa en Buenos Aires, son una constante pese a ser tan aberrantes como políticamente contradictorias.

Sacando que este es un estado impuesto a sangre y fuego por europeos askenazis (con todo el apoyo político y militar de Occidente) por sobre la población árabe-palestina semítica, la mar de las contradicciones y las inconsecuencias vuelve a agitarse con estas nuevas elecciones previstas para el 27 de octubre próximo. A simple vista y considerando el pensamiento del israelí promedio y del sionista no judío en occidente, la oferta electoral en danza no cambiará para su agrado, el Status Quo preexistente.

En una sociedad donde el muerto no podría asustarse del degollado, las pretensiones de Bibi Netanyahu por perpetrarse en el trono no conmueven en nada y no despertaría preocupación alguna si tenemos en cuenta quienes son sus oponentes. Tanto para aquel como para la oposición, la guerra y la muerte de los demás (es decir, no judíos) es parte de su democracia endogámica. Así es como se debe entender la vida política de este ente, como la de un cosmos sionista en donde no existe otra alternativa ideológica que se atreva a cuestionar el origen y métodos para sostener su entidad política. Bajo estas premisas, usar el terrorismo excusado como políticas de seguridad preventiva para proteger a los judíos del mundo y el asesinato de mandatarios sin el menor prurito pone en contexto la dimensión amoral de este cosmos.

A pesar de que es un estado teológico disfrazado de laico, la religiosidad se ha vuelto parte del discurso político con la intensión de cohesionar a los judíos por sobre lo que el propio Netanyahu (inspirado por sus rabinos ultraortodoxos) denomina como “Amalek”. Bajo esta inspiración talmúdica no hay mucha diferencia con los extremistas islámicos Wahabi y Takfir quienes bregan por la supremacía de su versión (bastante torcida) del Islam. Salvo por la modernidad ligada a su occidentalidad y la tecnología que lo asiste, Israel muy bien podría pasar a llamarse el “Estado Judaico”, gobernado por un extremismo tan brutal y despiadado como era la farsa del “Estado Islámico” que junto a los estadounidenses y monarcas del golfo crearon en 2013 para destruir a Iraq y Siria.

Como se ven las cosas y de las internas políticas entre todos los candidatos a controlar a este estado, se puede ver la misma propuesta destinada a consolidar esa identidad sustancialmente extremista. Así los partidos israelíes como el Likud actualmente liderado por Bibi Netanyahu, Yisrael Beitenu de la ultraderecha sionista, Amcha Yisrael de la derecha con llegada a sectores militares, Yashar del centrista Gadi Eisenkot cuyas propuestas para la situación de los palestinos te hacen vomitar, el otro centrista Yesh Atid de Yair Lapid y Naftali Bennet dos tipos que también no han dudado en demostrar su odio hacia los árabes-palestinos, la farsa de Hadash-Ta'al Ra'am hasta el Partido Religioso Sionista del carnicero Smotrich y colegas afines como Orik Strock y muy cercanos a la ideología antisemita del matón Itamar Ben Gvir, todos ellos aunque con matices, mantienen el ideario expansionista del estado a costa de los palestinos y de sus vecinos árabes con lo cual, nada cambia.

Desde la derecha más recalcitrante y xenófoba capitaneada por Netanyahu (estrechamente ligada a AIPAC en EEUU) pasando por el centro supuestamente conciliador de un Yair Lapid para una paz con los palestinos hasta la izquierda sionista wokista pro-LGTBQ ligada al partido demócrata de los Clinton y Obama todos en alguna medida, apoyan el plan para la eliminación sistemática y progresiva de los árabes-palestinos con el fin último de apropiarse de sus territorios.

Dicho plan que no es un secreto y que organizaciones de derechos humanos han denunciado públicamente, usa todas las vías para erradicar a los palestinos sea por la vía de la asfixia económica, el terror impuesto mediante fuerzas regulares del estado que irrumpen de noche en las casas para secuestrar a sus ocupantes, el hostigamiento en la vía pública por las temibles Shin Bet  y sus matones denominados colonos quienes atacan casas y sembradíos hasta lo que hoy somos testigos en la Franja de Gaza y Cizjordania como es la limpieza étnica y el genocidio.

Todo esto no empezó el 7 de octubre del 2023 como lo presentan los propagandistas pro-israelíes del hemisferio. Desde esa fecha lo que Israel ha hecho es agudizar la brutalidad a niveles de inhumanidad que no se veían desde la segunda guerra e incluso prometen peores métodos.

Este es el universo de los sionistas, donde la muerte, el oscurantismo irónico y el sigilo para engañar son la regla del orden en el que se mueven.