miércoles, 26 de agosto de 2026

 

GEOESTRATEGIA NAVAL RUSA

¿Por qué es importante para la Federación de Rusia fortalecer y consolidar una geoestrategia en los mares?

 

Por Charles H. Slim

La visita que realizo el presidente ruso Vladimir Putin a Iturup, una de las islas bajo la jurisdicción del Oblast de Sajalin en el extremo oriente ruso, no fue un evento protocolar o una gira meramente política. Al mejor estilo del mandatario ruso, tras llegar a la base naval de la flota del pacífico en Ojotsk se puso el uniforme de la marina y a bordo de uno de los destructores fue directamente a realizar una inspección ocular en las aguas jurisdiccionales que rodean a las cuatro islas Kuriles, perdidas por el Japón con la firma del acuerdo de Yalta tras el final de la segunda guerra en 1945.

A diferencia de la variedad de payasos que ocupan los gobiernos en occidente, Putin no solo sabe de que se trata cuando reviste una unidad militar de sus Fuerzas Armadas (sin importar su arma), sino que conoce muy bien a su personal y los trabajos que desempeñan. En Argentina una maniobra política semejante en torno a las islas Malvinas (mucho más con el actual gobierno) suena irreal tanto en lo político como en lo estratégico ya que, hace mucho que los políticos han entregado la causa a Londres.

Pero más allá de estas comparaciones incomparables, la visita de Putin a las Kuriles representa un mensaje mucho más efectivo y directo que diez reuniones diplomáticas. Las señales japonesas que se extienden incluso sobre el Mar Meridional por la cuestión e Taiwán son la reverberación de instigadores occidentales. Como buen político sabe aprovechar el momento y sin importar la dimensión del problema, le saca un provecho para enviar un mensaje político tanto a su gente, como los enemigos.

El mar se esta convirtiendo en un campo de batalla, aunque silencioso, muy activo entre la OTAN y la Federación de Rusia. Justamente, ha sido las constantes operaciones de interdicción y captura de buques petroleros e incluso mercantes rusos (de la flota en la sombra) a manos de operativos de países serviles a la OTAN que han obligado a Moscú a tomar medidas para proteger sus rutas comerciales de lo que acertadamente Putin ha descripto como “actos de piratería”.

Pese a que estas acciones son abiertamente ilegales y contrarias a las convenciones de la CONVEMAR de 1982, la impunidad sigue siendo una nota constante y muy preocupante cuando los perpetradores son EEUU o algunos de sus aliados (Como Israel operando en aguas griegas). Considerando esta realidad, muy poco o nada debemos esperar de Naciones Unidas que ya va quedando muy evidente su mero carácter decorativo en el derecho internacional. Igualmente, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dimitri Medvédev ya advirtió al occidente colectivo sobre las consecuencias para sus navíos mercantes. De ahora en más habrá reciprocidad.

En este marco y con el aumento en el tono de la retórica japonesa por las islas Kuriles, Vladimir Putin se apersonó en la zona para que no queden dudas de la soberanía política y territorial de estas islas algo que desató la furia en Tokio. Pero la visita no buscaba desatar los ánimos nipones. Los antecedentes de la cooperación japonesa con Kiev que se han estado viendo desde el inicio de la OEM en Ucrania y el aumento en el tono de las reclamaciones sobre las islas Kuriles y las aguas circundantes obligan a Moscú a no descuidar la puerta trasera de la Federación. No hay dudas que detrás de las ínfulas de la primer ministro Sanae Takaichi están los avales atlantistas y más precisamente de Gran Bretaña.

Sobre esta indudable influencia británica y en la cual sin dudas hay otros aliados afines como Australia quienes con mucha reserva y sin levantar la perdiz están tratando de facilitar el rearme de Japón para utilizarla como una pieza estratégica indispensable para contrapesar a Rusia y al mismo tiempo, a la China continental. En esto Washington no puede estar fuera con lo cual, una vez más, el doble rasero y las artimañas de los americanos se vuelven a comprobar con su ya conocido “dejar hacer y dejar pasar”.

Para darle mayor expectación a la visita de Putin los medios japoneses se preguntaban ¿Por qué realizaba esta visita ahora? A lo cual los propios rusos debieron responderles ¿Por qué no lo haría si es parte del territorio de la Federación de Rusia? Para ello la presencia de la base de Vladivostok que alberga a la flota del pacifico, es de un alto valor para proteger el extremo oriente de la patria.

Al mismo tiempo, la efectiva defensa de esta región y de las islas bajo disputa representan un interés estratégico irrenunciable para Rusia tanto para su seguridad territorial como para el comercio y las rutas marítimas que las interconectan, en especial con el Ártico, un espacio geográfico de la Federación que presenta grandes oportunidades en recursos naturales bajo un cada vez más amplio mar a causa del deshielo.

Esa potencialidad de recursos ha llamado la atención de los intereses atlantistas en Bruselas, Londres y de EEUU quienes mediante una constante siembra de sospechas y miedo a base de desinformación y mentiras, respaldadas por la ya conocida táctica de la extorsión, tratan de influir sobre los gobiernos de los países nórdicos para que se vuelvan peones útiles en sus planes contra Rusia. Al mismo tiempo y por efecto de esto, Rusia viene

Precisamente la zona donde se hallan las islas Kuriles es un tramo de la ruta marítima que conecta el Mar de Ojotsk con el Mar de Bering hacia el norte y el Mar Chukokta como puerta de entrada al Mar Siberiano del este y de allí a las aguas árticas.

Pero los intereses estratégicos de Rusia no terminan con la seguridad de esta ruta para propósitos exclusivamente nacionales. El desarrollo de esta ruta proporcionará una nueva y más extensa ruta comercial internacional que salga por el Mar de Groenlandia como ruta de entrada al atlántico norte o por el Canal de La Mancha. 

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