GEOESTRATEGIA
NAVAL RUSA
¿Por qué es
importante para la Federación de Rusia fortalecer y consolidar una
geoestrategia en los mares?
Por Charles H. Slim
La visita que realizo el presidente ruso Vladimir Putin a Iturup, una de las islas bajo la jurisdicción del Oblast de Sajalin en el extremo oriente ruso, no fue un evento protocolar o una gira meramente política. Al mejor estilo del mandatario ruso, tras llegar a la base naval de la flota del pacífico en Ojotsk se puso el uniforme de la marina y a bordo de uno de los destructores fue directamente a realizar una inspección ocular en las aguas jurisdiccionales que rodean a las cuatro islas Kuriles, perdidas por el Japón con la firma del acuerdo de Yalta tras el final de la segunda guerra en 1945.
A diferencia de la
variedad de payasos que ocupan los gobiernos en occidente, Putin no solo sabe
de que se trata cuando reviste una unidad militar de sus Fuerzas Armadas (sin
importar su arma), sino que conoce muy bien a su personal y los trabajos que desempeñan.
En Argentina una maniobra política semejante en torno a las islas Malvinas
(mucho más con el actual gobierno) suena irreal tanto en lo político como en lo
estratégico ya que, hace mucho que los políticos han entregado la causa a
Londres.
Pero más allá de
estas comparaciones incomparables, la visita de Putin a las Kuriles representa
un mensaje mucho más efectivo y directo que diez reuniones diplomáticas. Las
señales japonesas que se extienden incluso sobre el Mar Meridional por la
cuestión e Taiwán son la reverberación de instigadores occidentales. Como buen
político sabe aprovechar el momento y sin importar la dimensión del problema,
le saca un provecho para enviar un mensaje político tanto a su gente, como los
enemigos.
El mar se esta
convirtiendo en un campo de batalla, aunque silencioso, muy activo entre la
OTAN y la Federación de Rusia. Justamente, ha sido las constantes operaciones
de interdicción y captura de buques petroleros e incluso mercantes rusos (de la
flota en la sombra) a manos de operativos de países serviles a la OTAN que han
obligado a Moscú a tomar medidas para proteger sus rutas comerciales de lo que
acertadamente Putin ha descripto como “actos de piratería”.
Pese a que estas
acciones son abiertamente ilegales y contrarias a las convenciones de la
CONVEMAR de 1982, la impunidad sigue siendo una nota constante y muy
preocupante cuando los perpetradores son EEUU o algunos de sus aliados (Como
Israel operando en aguas griegas). Considerando esta realidad, muy poco o nada
debemos esperar de Naciones Unidas que ya va quedando muy evidente su mero
carácter decorativo en el derecho internacional. Igualmente, el vicepresidente
del Consejo de Seguridad de Rusia, Dimitri Medvédev ya advirtió al occidente
colectivo sobre las consecuencias para sus navíos mercantes. De ahora en más
habrá reciprocidad.
En este marco y con el aumento en el tono de la retórica japonesa por las islas Kuriles, Vladimir Putin se apersonó en la zona para que no queden dudas de la soberanía política y territorial de estas islas algo que desató la furia en Tokio. Pero la visita no buscaba desatar los ánimos nipones. Los antecedentes de la cooperación japonesa con Kiev que se han estado viendo desde el inicio de la OEM en Ucrania y el aumento en el tono de las reclamaciones sobre las islas Kuriles y las aguas circundantes obligan a Moscú a no descuidar la puerta trasera de la Federación. No hay dudas que detrás de las ínfulas de la primer ministro Sanae Takaichi están los avales atlantistas y más precisamente de Gran Bretaña.
Sobre esta
indudable influencia británica y en la cual sin dudas hay otros aliados afines
como Australia quienes con mucha reserva y sin levantar la perdiz están
tratando de facilitar el rearme de Japón para utilizarla como una pieza estratégica
indispensable para contrapesar a Rusia y al mismo tiempo, a la China
continental. En esto Washington no puede estar fuera con lo cual, una vez más,
el doble rasero y las artimañas de los americanos se vuelven a comprobar con su
ya conocido “dejar hacer y dejar pasar”.
Para darle mayor
expectación a la visita de Putin los medios japoneses se preguntaban ¿Por qué
realizaba esta visita ahora? A lo cual los propios rusos debieron responderles
¿Por qué no lo haría si es parte del territorio de la Federación de Rusia? Para
ello la presencia de la base de Vladivostok que alberga a la flota del
pacifico, es de un alto valor para proteger el extremo oriente de la patria.
Al mismo tiempo,
la efectiva defensa de esta región y de las islas bajo disputa representan un
interés estratégico irrenunciable para Rusia tanto para su seguridad territorial
como para el comercio y las rutas marítimas que las interconectan, en especial
con el Ártico, un espacio geográfico de la Federación que presenta grandes
oportunidades en recursos naturales bajo un cada vez más amplio mar a causa del
deshielo.
Esa potencialidad
de recursos ha llamado la atención de los intereses atlantistas en Bruselas,
Londres y de EEUU quienes mediante una constante siembra de sospechas y miedo a
base de desinformación y mentiras, respaldadas por la ya conocida táctica de la
extorsión, tratan de influir sobre los gobiernos de los países nórdicos para
que se vuelvan peones útiles en sus planes contra Rusia. Al mismo tiempo y por
efecto de esto, Rusia viene
Precisamente la
zona donde se hallan las islas Kuriles es un tramo de la ruta marítima que
conecta el Mar de Ojotsk con el Mar de Bering hacia el norte y el Mar Chukokta
como puerta de entrada al Mar Siberiano del este y de allí a las aguas árticas.
Pero los intereses
estratégicos de Rusia no terminan con la seguridad de esta ruta para propósitos
exclusivamente nacionales. El desarrollo de esta ruta proporcionará una nueva y
más extensa ruta comercial internacional que salga por el Mar de Groenlandia
como ruta de entrada al atlántico norte o por el Canal de La Mancha.


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