domingo, 27 de septiembre de 2026

 

MANIOBRAS DE INSTIGACION

Al mismo tiempo que se hablaba de buena voluntad y esperanzas de paz ante el foro de Naciones Unidas, muchos nos preguntamos, ¿Quiénes han sido y están siendo responsables de la inoperancia de este organismo internacional?

 

Por Charles H. Slim 

Mientras tanto la parodia de la 81º asamblea de Naciones Unidas sigue su curso, en el Mar Báltico los empleados atlantistas de la Europa oriental en cumplimiento de un plan diseñado y dirigido por los cerebros en Bruselas y Londres, preparan lo que será una operación de interceptación, abordaje y captura de los buques rusos que transiten por dicho espacio marítimo con lo cual desde Moscú ya se están tomando las contramedidas al respecto.

Antes que nada y no sería necesario remarcarlo, estas actividades ilegales (piratería) además de condenables se prevén en el Capítulo VII de la Carta Orgánica.

Los principales participantes en estos ejercicios son efectivos polacos y de Lituania quienes están coordinando procedimientos y vías de acción para el caso de que existiera una agresión de la Federación de Rusia sobre los países Bálticos. Según las fuentes en Varsovia y Vilna la finalidad de estos ejercicios es prevenir la posible agresión de ciberataques, operaciones de desinformación y la incursión de unidades de sabotaje provenientes de la Federación de Rusia que pudieran crear entre otras contingencias la necesidad de una evacuación masiva de ciudadanos.

Uno de los puntos de mayor atención es el corredor Suwalki (franja de tierra de unos 100 kilómetros entre Polonia y Lituania) estratégico para acceder a Kaliningrado y Bielorrusia en donde funcionarios polacos han estado observando y levantando informes sobre las necesidades y la logística a emplear en el caso de producirse (según ellos) una situación como la planteada.

Según fuentes confiables, estas maniobras no son nuevas en la región de Kaliningrado e incluso han venido siendo parte de un proceder intimidatorio por parte de los socios de la OTAN desde antes de la guerra en Ucrania. Obviamente desde el inicio de la Operación Militar Especial en 2022, estos operativos se han incrementado y magnificado con acciones de piratería contra buques mercantes rusos. Así vuelos de reconocimiento, patrullaje aeronaval y continuas demostraciones de fuerza de estos actores en esta región han tratado de presionar a los rusos para tratar de frustrar sus rutas comerciales y condicionar de ese modo la libertad de los mares. Los últimos ejercicios de la OTAN en mayo pasado sin dudas apuntan a eso.

Todo este despliegue forma parte de una ya extendida campaña de guerra psicológica que la OTAN apunta a influenciar tanto a los ciudadanos europeos como a los rusos de una inminente conflagración. En cuanto a los europeos, la amenaza de supuestos planes rusos de lanzar ataques con drones desde buques mercantes a 200 kilómetros de las costas del mediterráneo sobre Francia, España e Italia forman parte de informes de la CIA que, casualmente, se filtraron a la prensa.

Obviamente que ni se filtraron estos informes ni ha sido casual esto, ya que si bien Trump había prometido (tanto en campaña como en la cumbre de Alaska) mediar en el asunto de Ucrania lo cierto es que (y más allá de la poca credibilidad de su palabra), el Establecimiento estadounidense notablemente rusofobo, es la fuente desde donde surgen las decisiones estratégicas y que por ello ha tenido y sigue teniendo entre sus planes conspirar contra la integridad y la seguridad estratégica de la Federación de Rusia.

No nos estamos enterando de nada nuevo. Cuando vimos a Donald Trump hablar como un sheriff del lejano oeste ante Naciones Unidas, sabíamos que se trataba de una de sus tantas grandilocuentes actuaciones más dignas de una parodia de comedia ligera que las declaraciones de un presidente. Los hechos son más que elocuentes y demostrativos de esta situación. Los ataques masivos del 19 al 20 de septiembre con más de 1600 drones lanzados sobre varios colegios electorales y las viviendas de los presidentes de las comisiones sobre Moscú en momentos que se desarrollaban las elecciones en la Duma, pusieron en claro el régimen neonazi lejos está de poder entablar conversación alguna.

La precisión de los ataques y la guía para dichos drones informan de la utilización de información de calidad que solo pudo ser provista por inteligencia estratégica que solamente EEUU puede proveer.

Por supuesto que estos ataques no habrían sido posibles de ejecutar sin la asistencia del MI6 británico y de la DGSE francesa (entre otras agencias subordinadas) dos de los directores y coordinadores principales de las operaciones de las FAU quienes todos al mismo tiempo se hallan controlados…por la CIA.

Incluso y como respuesta a este atentado terrorista de magnitud, el presidente Putin ordeno una represalia aplastante sobre Kiev que prácticamente desmantelo la infraestructura administrativa y de gestión de recursos de las FAU y de su inteligencia con un gran daño por cierto, sobre las instalaciones de servicios públicos en especial, la electricidad.

Entre los ataques de represalia rusos se usaron los drones Geranios 2 y Geranios 3 los cuales no pueden ser interceptados por los sistemas ucranianos y eso significa, los provistos por el occidente colectivo. Así a los ucranianos de a pie no les quedo más que meterse en sus sótanos mientras que algunos más arriesgados podían ver como los drones caían sin que pudieran ser alcanzados por las baterías de las FAU.

Por su parte las voces autorizadas desde Moscú, tanto del propio Vladimir Putin, el canciller Serguei Lavrov como del portavoz del Kremlin Dimitri Peskov, han sido terminantes en remarcar que las acciones del occidente colectivo han ido muy lejos y está claro que lo que buscan es la instigación para que Rusia cometa un error y por lo que estamos viendo, son los representantes políticos de ese bloque quienes van camino a cometer uno y muy grande.