sábado, 19 de septiembre de 2026

 

OPERACIÓN TRUCO VIEJO Y SUCIO

La desesperación de la monarquía corrupta le está haciendo cometer errores que ayudan a las nuevas generaciones entender por qué, quiénes y cómo logran llevar adelante ciertas acciones detestables  

 

 

Por Ali Al Najafi

El día miércoles el gobierno saudita denunció que un dron fue lanzado por los “Houtis” sobre la ciudad santa de la Meca, algo que, según el punto de vista saudita, fue interpretado como una agresión cobarde y terrorista contra todos los musulmanes. Lamentablemente nunca oímos quejas ni levantar la voz por las violaciones de los lugares santos en Nayab -en los ataques sobre la peregrinación Arbain-, Kerbalah, Samarrah o Falluyah y no vemos tampoco hoy que los sauditas consideren de la misma manera y fervor la sistemática destrucción de las casi mil mezquitas de los hermanos palestinos en toda la franja de Gaza y las incontables profanaciones que han realizado los sionistas contra el templo de Al Aqsa.

Esta maldad no solo se ha dirigido a los musulmanes; hoy esta a la vista que no hay límites, etnias religiones en las que reparen estos servidores del mal. Sus obras son muy gráficas y al mismo tiempo siniestras para entender su naturaleza inhumana. Como tales embriagados de soberbia, son dignos cultores Iblis y como tales no tienen el menor respeto por la obra y creación de Allah. El engaño es su camino y de él han hecho un culto, pero la retribución no tarda en llegar.

Posiblemente haya existido ese dron, quizá haya estado cargado de explosivos y destinado a causar cuanto daño fuere posible, pero ¿De dónde saca Riad la seguridad de la autoría yemenita? A partir de esta pregunta las respuestas se volverán ciertamente nebulosas e inconsistentes tal como es la ligera (pero muy conveniente) acusación sobre los musulmanes yemeníes. Una vez más y para no caer en engaños, hay que revisar en la historia contemporánea para ponderar quienes podrían ser los verdaderos ejecutores.

Por principio de cuentas vamos a decir las cosas tal como son. Hablar de “Houtis” es una forma de degradar o deslegitimizar a los combatientes de la resistencia islámica que se hallan enrolados en la agrupación Ansar Allah. Ellos no son una milicia paga al servicio de un clan como tratan de presentarla, es una fuerza política-militar con amplio sustento popular que está más allá de intereses particulares. Se trata de una táctica sucia que utilizan los medios en occidente y de algunos árabes que colaboran con Washington y Tel Aviv. Segundo, los yemeníes y entre ellos los de Ansar Allah son férreos musulmanes entre los musulmanes y jamás llevarían adelante una acción tan vil como la que Riad denuncia. No hay duda que sus socios Pakistán y Turquía no creen en esto y la monarquía se siente resentida.

A lo lejos y con décadas de experiencias de situaciones muy similares, esto apesta a una operación fabricada por el Mossad y/o la CIA con o sin la asistencia de las Mukhabarat saudita. Si solo tomas la versión saudita que ha sido replicada por los medios del occidente colectivo, la acusación toma una dimensión casi de prueba absoluta sobre la autoría de los yemeníes. Pero desde el 11/S en 2001 todos, musulmanes o no musulmanes sabemos que el montaje y ejecución de grandes masacres para endilgársela a quien convenga en ese momento no solo es posible sino, advertible con el paso del tiempo de quienes fueron a la larga sus beneficiarios. En este caso, una vez más sería Israel quien gana mucho con el caos regional.

Ataques similares ya hemos visto en la guerra de Ucrania, donde células de las SBU y las cuales están bajo la dirección de agencias atlantistas (las cuales trabajan con las israelíes) mediante estas elucubraciones han tratado de involucrar a la Federación de Rusia en una agresión contra algunos de los miembros de la OTAN o directamente contra toda la UE. Apenas unos días atrás lo vimos en Polonia donde un dron desconocido pero que la prensa de occidente no dudo en señalar como ruso, atacó el tren donde estaban importantes personajes de la inteligencia estadounidense y europea. Curiosamente uno de ellos es el ex general estadounidense David Petraeus, quien estuvo a cargo de la inteligencia militar y del programa de contrainsurgencia “Amanecer” durante la ocupación de Iraq donde mediante la farsa de “Al Qaeda” creada por sus pares civiles de la CIA y la cooperación de Arabia Saudita, crearon con células de impostores que imitaban a los combatientes de la resistencia, cientos de episodios similares -como fue en 2007 la voladura de la cúpula dorada de la mezquita de Samarrah- al intentado en la Meca. 

La advertencia de que esto es una de esas falsas banderas ya están comenzando a radiarse desde varios analistas y ex asesores de inteligencia estadounidenses quienes con acceso a ciertas fuentes cerradas de la comunidad de inteligencia, tienen elementos para poder ser certeros en el origen de estos ataques.

En este caso el problema no solo es Israel y sus trucos sucios (los cuales ya son bien conocidos); lo peor es que la monarquía saudita se presta una vez más a darle rienda suelta a una estrategia que por estas maniobras sucias, ha causado millones de musulmanes muertos tras cooperar en los engaños maquinados por los pensadores sionistas en Washington que terminaron en las invasiones angloestadounidenses a los países de la región.

Ansar Allah no necesita de estas tácticas sucias y mucho menos sacrificando a otros musulmanes como si lo hacen los sionistas y sus socios angloestadounidenses. El golpe que más le duele a la monarquía corrupta ha sido la destrucción de las refinerías y del oleoducto que salía al Mar Rojo, con lo cual, lejos estaría Ansar Allah de acudir a semejante táctica. La demostración de su pericia militar se volvió a renovar tras la barrida a las fuerzas sauditas y del ingenioso engaño fabricando por IA de una orden de un comandante saudita que obligo a una retirada liberando tan solo en 36 horas, miles de kilómetros cuadrados de territorio. 

El intento de crear una nueva controversia entre los creyentes en la Meca no solo es una táctica bien reconocida en su origen y autoría, es la confirmación de lo que muchos eruditos islámicos y en especial su eminencia Alí Al Sistani en sus extensas fatwas y jurisprudencia interpretada desde hace mucho tiempo nos advierte a todos los musulmanes de no caer en los engaños de los partidarios de Shaitán.

 

 

 

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