DEMOCRACIAS
EN PAPEL CREPE
¿Por
qué las autoproclamadas democracias del occidente colectivo son una estafa
histórica?
Por Charles H Slim
¿Qué
es lo que distingue a las “democracias” del totalitarismo? Esta es una pregunta
que hoy día es muy complicada de responder a la vista de la extensa acumulación
de precedentes en la geopolítica contemporánea que no parecen distinguirles.
Como la representación de la portada, la democracia ha sido magullada, mojada,
pisoteada y utilizada como un simple papel de baño para cubrir los intereses
más oscuros y sucios que una verdadera democracia no toleraría.
El caso central y más
claro de esto son los EEUU, un país que supo jactarse de ser “el faro de la
libertad” y hoy en medio de toda clase de contradicciones que apagan esa
pretensión, ve en su presidente Donald Trump su punto cúlmine en lo que ya este
país ha dejado de ser.
Tanto en lo interno como
en sus políticas externas, EEUU se ha ido hundiendo en un mar de confusión y
despertando en muchos la pregunta ¿Es una democracia como sigue pretendiendo? No
hay dudas que con las políticas segregacionistas y persecutorias contra la
inmigración puertas adentro (mediante ICE) hasta los crímenes contra ciudadanos
centroamericanos, intrusiones y secuestros de mandatarios (bajo argumentos
policiales nada creíbles) y los magnicidios cometidos en febrero de este año
contra el pueblo iraní, la administración de Trump obra más como un
imperialismo totalitario que como una muy dudosa democracia.
Y es que se supone que la
democracia significa el gobierno del pueblo para el pueblo y no, como se ve con
la elite política en Washington, un gobierno de y para un grupo de oligarcas
financieros -ligados con Israel- amigos del presidente.
Donald Trump había
sostenido en su campaña que terminaría con las guerras interminables y todos
los errores de sus predecesores en especial con el cometido por Joe Biden y los
demócratas al impulsar una agenda globalista en la cual y mediante la OTAN, instigando
a Ucrania a unirse a la UE pretendería extender el dominio de los afiebrados
neoconservadores partidarios de la guerra a las puertas de la Federación de
Rusia.
Pero Trump mintió. Nadie
que lo conoce se asombraría de su calidad de mentiroso solo que le mintió al
pueblo estadounidense y las consecuencias de sus maniobras ya las viene
sufriendo sin que halla mostrado alguna señal de rectificar el camino. Trump a
veces parece torpe y sus contradicciones son tan groseras que muchos sospechan
que estarían siendo actuadas con premeditación ¿Para qué? Quizá como una
maniobra psicológica dirigida a confundir a las masas, quizá para confundir a
sus adversarios aunque es seguro que no lo ha hecho con el individuo.
En cuanto a la política
externa la misma dinámica de mentiras, engaños y trucos gastados siguen siendo
parte de la agenda de Trump y cía. Si dejamos por un momento la agresión que
lanzo junto a Israel contra la república Islámica de Irán veremos que esas
mismas maniobras mafiosas se siguen desplegando para atender otras situaciones.
Contra toda la
legislación internacional y ni hablemos de la insípida ONU, Trump es en parte
responsable del genocidio en Gaza que las fuerzas israelíes cometen -con la
anuencia de la mayoría de los israelíes- sin pausa contra la población
árabe-palestina y que se ha extendido a cada punto del territorio de la
Palestina ocupada. Justamente, Israel catalogada como la “única democracia de
Oriente medio”, hoy se halla en medio de una crisis existencial precisamente
por el peso de sus criminalidades y a las cuales Trump apoya con gusto. Al
mismo tiempo y como parte del respaldo -incalculable y casi ilimitado- que
ofrece al régimen del supremacista Benjamín Netanyahu y sus extremistas
sionistas religiosos, ha estado apoyando la invasión israelí al Líbano que ha
causado miles de muertos, heridos y la erradicación de pueblos enteros por una
sistemática campaña de bombardeos.
Un último ejemplo de esta
parodia política democrática estadounidense la vemos en Iraq, de donde
supuestamente el mes pasado salieron las últimas tropas. Pero todos sabemos que
aunque las botas de los marines se hallan retirado, Washington durante casi 23
años de ocupación (y mediante empleados locales) ha estado limpiando
(torturando, asesinando y desapareciendo) a cuantos iraquíes pudieran oponerse
a su presencia y a sus esbirros colocados a dedo.
Por estas horas y
hablando de democracias de papel arrugado, pese a que se anunció la salida de
las últimas tropas estadounidenses de Iraq, fuentes confiables ya están
denunciando que pese a ello, Washington sigue tirando de los hilos de sus
marionetas en Bagdad, llámese primer ministro Alí Al Zaidi o cualquiera de sus
funcionarios tan subordinados como él.
Según informan, desde
Washington y en particular desde La Casa Blanca se ha estado presionando a
estos muñecos alquilados para que limiten las conexiones con Teherán, en
particular las peregrinaciones a Nayab ordenando el corte de los vuelos que
conectan a ambos países ¿Cuáles son lo puntos de presión de la democracia
americana? El manejo de los fondos y activos iraquíes que (no olvidemos) fueron
robados aún antes de invadir el país en 2003. Pero siendo más precisos, las
presiones van más en la dirección del control sobre los ingresos del petróleo
que logró tras invadir el país.
En conclusión, la
violación de los derechos civiles, humanos, los crímenes contra otros estados y
aquellos más atroces para humanidad como son el genocidio, la limpieza étnica y
los crímenes de guerra no concuerdan con la democracia.







