jueves, 1 de octubre de 2026

 

ABORTANDO  FALSAS BANDERAS

¿Quiénes y cómo estarían buscando extender el conflicto de Asia occidental a Europa?

 

Por Charles H. Slim

El lunes temprano en la mañana una noticia que sacudió a los británicos, pronto corrió como un reguero por todo el mundo presentando una presunta acción terrorista contra la base aérea Fairford en Gloucestershire donde los estadounidenses mantienen una de sus alas de bombarderos estratégicos. La crónica hablaba de un comando de cinco hombres quienes ya tenían preparados supuestos toneles con explosivos caseros escondidos en tres furgonetas aparcadas en las cercanías que nadie identifico. Para la tarde de ese mismo día la policía informo no haber encontrado ningún explosivo.

Desde los claustros conservadores y de los amigos de Israel no tardaron en salir a señalar a Irán como el seguro autor de este tentado acto. Salvando las distancias y las circunstancias eso me hizo recordar a las afirmaciones que inmediatamente desde los círculos sionistas en Argentina lanzaron contra los árabes-palestinos por el atentado de la embajada en 1992 y luego ya acomodando la retórica a los intereses geopolíticos, tras el bombazo de 1994 contra la mutual AMIA han tratado de acusar a Irán.

En ambos casos se trató de especulaciones malintencionadas que (amplificadas desde los medios) buscaban crear una situación propicia para un fin político que ya estaba planificado: Atacar a Irán. Pero el circo mediático avivado por las acusaciones sin sentido ni pruebas tanto del primer ministro Andy Burnham como de políticos como el “libertario” farsante Nigel Farage, ha tratado de darle algo de veracidad a lo que ya se vislumbra como un fraude denominado como operación de Falsa Bandera.

Las señales de que lo sucedido en los alrededores Fairford fue un montaje son casi de manual y en particular, uno de los especialistas en el tema, los israelíes, pero ¿Para qué?

El abanico de posibilidades es amplio, pero hay un tema que le interesa por sobre todos: Irán. Y es que dos días después de la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump en donde se suponía que se había arreglado el asunto del estrecho de Ormuz (para desagrado de Netanyahu y Cía), Trump pateó el tablero diciendo entre otras sandeces que bautizaría dicho paso marítimo como el “estrecho Trump”. Es indudable que esto significa la profundización de la guerra contra Irán, la expectativa de más inestabilidad para Asia occidental y un desaire a los chinos. Todo esto bajo el acompañamiento sigiloso y bajo el radar de Israel quien no hay dudas, ha sido el cerebro detrás de esta tentativa de ataque terrorista que los medios británicos intentaron infructuosamente de rumbear contra Teherán.

Para Pekín y en especial para Xi esto además de ser intolerable significa una carta de apoyo explícito para Irán y con ello, las garantías de asegurarse la provisión de petróleo.

En cuanto a otra de las señales de esta farsa se vio con la liberación inmediata de los cinco hombres presuntamente de origen británico quienes, según las ramas especiales de inteligencia policial y el MI5 informaron que no se hallaban bajo ningún tipo de vigilancia por el simpe motivo de que no estaban involucrados en nada contradiciendo las tonterías que el mismo Donald Trump dijo sobre que “hacía tiempo estaban tras ellos”.

Como se puede ver la noticia del hecho es confusa. Esa confusión se origina sin dudas por un intento en silenciar el evento o quitarle la relevancia que podría haber tomado si este “equipo” cumplía con su misión. Las similitudes con aquellos jóvenes bailando en un piso de New Jersey en la mañana del 11/S, festejando el evento, no puedo dejarlo pasar. Igual que en este caso de Fairford, aquellos alegres ciudadanos israelíes que fueron detenidos por la policía local, fueron presurosamente puestos en libertad tras un llamado telefónico del entonces jefe de la policía metropolitana y quien previamente tras viajar a Israel, fue remunerado con una suma de dinero de la cual jamás dio explicaciones.

Aquellos simpáticos muchachos no eran simples estudiantes de intercambio ni turistas de ocasión, eran agentes del Mossad que fueron rápidamente subidos a un avión y manteniendo la mayor de las discreciones -y complicidad del gobierno federal- se fugaron a Israel. De ese modo jamás se les pudo hacer declarar cuál era el objetivo de su presencia en ese edificio que daba justo al frente de las torres del otro lado del río Hudson.

Como se ven las cosas, al parecer los ejecutores de estas tácticas engañosas tienen la intensión de multiplicarlas en diversos puntos del globo. Esto a cuento del extraño incidente del vuelo de “FlyDubai” del miércoles en el cual y en circunstancias que no han quedado nada claras (en especial por los protocolos de seguridad en cabina), uno de los pilotos apuñalo al otro quien habría intentado estrellar el avión con pasaje de cien israelíes pero que no logro su propósito por haber abordo (muy convenientemente) un grupo de israelíes entre los cuales uno de ellos era piloto.

Para Tel Aviv fue un ataque terrorista y como era de esperar trata de endilgárselo a Irán y usarlo como excusa para instigar a Washington a una escalada.

Como vimos, en ambos casos algo salió mal y no se pudo mantener la cubierta para que lo planeado se concretara y así tener acusaciones tangibles contra los musulmanes chiitas. Es sin dudas el inicio de una escalada de este tipo de operaciones ante una desesperada situación para Israel pero mucho más, para el ambicioso criminal Bibi Netanyahu quien busca su reelección (a cualquier precio) en menos de treinta días. No es para nada extraño que las Mutkhabarat de las petro monarquías hayan cooperado con el Mossad; no sería la única vez que estas relaciones sucias tienen lugar entre estos organismos. Como siempre, los inocentes están en la línea de fuego de estos criminales, pero pese a ello hay algo positivo: Los ciudadanos de a pie ya están al corriente de las mañas sucias de estos tipos.   

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