ABORTANDO FALSAS BANDERAS
¿Quiénes y cómo estarían
buscando extender el conflicto de Asia occidental a Europa?
Por Charles H. Slim
El lunes temprano en la mañana una noticia que sacudió a los británicos, pronto corrió como un reguero por todo el mundo presentando una presunta acción terrorista contra la base aérea Fairford en Gloucestershire donde los estadounidenses mantienen una de sus alas de bombarderos estratégicos. La crónica hablaba de un comando de cinco hombres quienes ya tenían preparados supuestos toneles con explosivos caseros escondidos en tres furgonetas aparcadas en las cercanías que nadie identifico. Para la tarde de ese mismo día la policía informo no haber encontrado ningún explosivo.
Desde los
claustros conservadores y de los amigos de Israel no tardaron en salir a
señalar a Irán como el seguro autor de este tentado acto. Salvando las
distancias y las circunstancias eso me hizo recordar a las afirmaciones que
inmediatamente desde los círculos sionistas en Argentina lanzaron contra los
árabes-palestinos por el atentado de la embajada en 1992 y luego ya acomodando
la retórica a los intereses geopolíticos, tras el bombazo de 1994 contra la
mutual AMIA han tratado de acusar a Irán.
En ambos casos se
trató de especulaciones malintencionadas que (amplificadas desde los medios) buscaban
crear una situación propicia para un fin político que ya estaba planificado:
Atacar a Irán. Pero el circo mediático avivado por las acusaciones sin sentido
ni pruebas tanto del primer ministro Andy Burnham como de políticos como el “libertario”
farsante Nigel Farage, ha tratado de darle algo de veracidad a lo que ya se
vislumbra como un fraude denominado como operación de Falsa Bandera.
Las señales de que
lo sucedido en los alrededores Fairford fue un montaje son casi de manual y en
particular, uno de los especialistas en el tema, los israelíes, pero ¿Para qué?
El abanico de
posibilidades es amplio, pero hay un tema que le interesa por sobre todos:
Irán. Y es que dos días después de la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump en
donde se suponía que se había arreglado el asunto del estrecho de Ormuz (para
desagrado de Netanyahu y Cía), Trump pateó el tablero diciendo entre otras
sandeces que bautizaría dicho paso marítimo como el “estrecho Trump”. Es
indudable que esto significa la profundización de la guerra contra Irán, la
expectativa de más inestabilidad para Asia occidental y un desaire a los
chinos. Todo esto bajo el acompañamiento sigiloso y bajo el radar de Israel
quien no hay dudas, ha sido el cerebro detrás de esta tentativa de ataque
terrorista que los medios británicos intentaron infructuosamente de rumbear
contra Teherán.
Para Pekín y en especial
para Xi esto además de ser intolerable significa una carta de apoyo explícito
para Irán y con ello, las garantías de asegurarse la provisión de petróleo.
En cuanto a otra
de las señales de esta farsa se vio con la liberación inmediata de los cinco
hombres presuntamente de origen británico quienes, según las ramas especiales
de inteligencia policial y el MI5 informaron que no se hallaban bajo ningún
tipo de vigilancia por el simpe motivo de que no estaban involucrados en nada
contradiciendo las tonterías que el mismo Donald Trump dijo sobre que “hacía
tiempo estaban tras ellos”.
Como se puede ver
la noticia del hecho es confusa. Esa confusión se origina sin dudas por un
intento en silenciar el evento o quitarle la relevancia que podría haber tomado
si este “equipo” cumplía con su misión. Las similitudes con aquellos jóvenes
bailando en un piso de New Jersey en la mañana del 11/S, festejando el evento,
no puedo dejarlo pasar. Igual que en este caso de Fairford, aquellos alegres
ciudadanos israelíes que fueron detenidos por la policía local, fueron presurosamente
puestos en libertad tras un llamado telefónico del entonces jefe de la policía
metropolitana y quien previamente tras viajar a Israel, fue remunerado con una
suma de dinero de la cual jamás dio explicaciones.
Aquellos
simpáticos muchachos no eran simples estudiantes de intercambio ni turistas de
ocasión, eran agentes del Mossad que fueron rápidamente subidos a un avión y
manteniendo la mayor de las discreciones -y complicidad del gobierno federal-
se fugaron a Israel. De ese modo jamás se les pudo hacer declarar cuál era el
objetivo de su presencia en ese edificio que daba justo al frente de las torres
del otro lado del río Hudson.
Como se ven las
cosas, al parecer los ejecutores de estas tácticas engañosas tienen la
intensión de multiplicarlas en diversos puntos del globo. Esto a cuento del
extraño incidente del vuelo de “FlyDubai” del miércoles en el cual y en
circunstancias que no han quedado nada claras (en especial por los protocolos
de seguridad en cabina), uno de los pilotos apuñalo al otro quien habría
intentado estrellar el avión con pasaje de cien israelíes pero que no logro su
propósito por haber abordo (muy convenientemente) un grupo de israelíes entre
los cuales uno de ellos era piloto.
Para Tel Aviv fue
un ataque terrorista y como era de esperar trata de endilgárselo a Irán y
usarlo como excusa para instigar a Washington a una escalada.
Como vimos, en
ambos casos algo salió mal y no se pudo mantener la cubierta para que lo
planeado se concretara y así tener acusaciones tangibles contra los musulmanes
chiitas. Es sin dudas el inicio de una escalada de este tipo de operaciones
ante una desesperada situación para Israel pero mucho más, para el ambicioso
criminal Bibi Netanyahu quien busca su reelección (a cualquier precio) en menos
de treinta días. No es para nada extraño que las Mutkhabarat de las
petro monarquías hayan cooperado con el Mossad; no sería la única vez que estas
relaciones sucias tienen lugar entre estos organismos. Como siempre, los
inocentes están en la línea de fuego de estos criminales, pero pese a ello hay
algo positivo: Los ciudadanos de a pie ya están al corriente de las mañas
sucias de estos tipos.

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