sábado, 17 de octubre de 2026

 

SUPPORTING

VOLODOMYR

Why has the leader of the Ukrainian neo-Nazi regime become a liability that is impossible to continue supporting?

 

By Sidney Hey 

The course of events in Ukraine would seem to indicate that Donald Trump’s administration has withdrawn its support from the little ‘Führer’ in Kyiv. This can be inferred from various signs some obvious, others less so which suggest that Washington is seeking a change of leadership in the Eurasian country. It would appear that for American politicians, even within the globalist worldview, supporting Volodymyr Zelensky has now become a thankless task.

And this is not because of any dislike for his disastrous ideology, nor, far from it, because he is a Zionist very close to his leader Netanyahu; rather, it is due to the economic impact that ordinary citizens have had to endure as a result of the ideological whims of each successive White House administration (particularly the Clintons and Biden), an impact that Donald Trump has exacerbated to an unimaginable degree.

It is, as Bill Clinton once said in other circumstances: “It’s the economy, stupid!”. This time, it is the American people and even the Republicans who supported Trump who are quoting him on this. For them, the war has lost the purpose it may initially have served (particularly for the globalist-neoconservatives), which was to extend US influence to the very gates of the Russian Federation by using Ukraine as a platform for NATO.

But things have not turned out as expected and, even beyond Trump’s bluster and lies, many in Washington and especially within the Pentagon – are still asking: ‘What is this war all about?’ Whilst they wonder what purpose the Anchorage summit served, many have already realised that it was merely a theatrical performance to satisfy Trump’s ego.

To make matters worse, the US president’s stupidity – epitomised by the 28 February attack on the Islamic Republic of Iran, carried out solely to curry favour with his Israeli friend Bibi Netanyahu has led to an unforeseen shortage of his strategic fuel reserves, forcing him to call Moscow and ask (beg) Vladimir Putin to fulfil his request for diesel.

As Ukraine has virtually no operational refineries left, Donald Trump had no choice but to turn to Russia, which – although it has been under constant drone attacks (directed and funded by the West) maintains its diesel reserves at an acceptable level.

This not only infuriated Zelensky, leading him to claim that he had been “betrayed”, but also sparked panic amongst his aides, who are well aware that without strategic support from the Americans, their days would be numbered. To this end, he quickly travelled to London to seek assistance and, if possible, an increase in support, both in terms of communications provision via Starlink and Storm Shadow missiles (of which there are not many available).

As Elon Mosk’s network is under the total control of the Americans and he is now on good terms with Trump, replacing it with an alternative European system is proving to be a conundrum. Without internet coverage, there is no way to direct drone strikes, no way to conduct electronic intelligence operations, and certainly no way to manage an air defence system (now that it no longer has Patriots) that is even minimally effective against the new, faster Russian GERAN models.

There is a major clash of interests here. Whilst Donald Trump, under pressure from an election looming in November, needs to put the brakes on a war that no longer makes sense, the Europeans led by the British simply want to step on the accelerator so that hostilities escalate even further.

For either option, the decisive factor is Zelensky himself. If Donald Trump were to get rid of the neo-Nazi leader by whatever means best suits him, it could improve his standing with his electorate; however, let us say that he does not have the time to do so. On the other hand, if the British manage to protect Zelensky and keep him in power, the arms industry’s business – fuelled by the colossal loans from the collective West and the financial networks involving senior officials such as Ms Ursula von der Leyen and Ms Kaja Kalas – will be able to continue.

Beyond all this speculation and the domestic political pressures facing Trump, there is one very important issue he cannot afford to neglect, and that is China. Despite the symbolic agreement reached at the last summit, those in Washington who are actually thinking clearly know that all they have achieved is to delay the inevitable namely, China’s rise to become the dominant power in the Indo-Pacific. If the US continues to squander its resources on futile and extremely costly wars, such as those in Iran and Ukraine, there will be no way to maintain a policy of containment regarding China’s aspirations over the island of Taiwan whilst simultaneously sustaining its stranglehold on the American continent.

 

 

 

miércoles, 14 de octubre de 2026

 

DESPUES DE TRUMP…¿LA PAZ?

Ante las evidencias de la catastrófica política exterior de MAGA que serán cargadas a la cuenta de Trump, su más que previsible salida ¿Dará lugar al fin de las hostilidades?


Por Charles H. Slim

Aunque no oigamos nada en los medios del hemisferio (salvo raros casos), la guerra en torno al estrecho de Ormuz y el control del estrecho Bab Al Mandeb por parte de Yemen, los mercados si lo sienten alto y claro trasladando esa situación a las economías de cada uno de los países de la región. No olvidemos que detrás de estas especulaciones económico-financieras hay destrucción y el derramamiento de sangre inocente, hechos luctuosos de una situación iniciada e impulsada por agresiones ilegales y criminales ejecutadas por Riad y ordenadas por Donald Trump en apoyo a su amigo, Bibi Netanyahu.

Hasta el momento los planes por tratar de hacer con Irán lo mismo que en Venezuela no prospera y las razones son muy claras: Las CGRI no se dejan y responden de forma letal a los intentos estadounidenses. Precisamente y ante tal evento, la administración de Trump ha diversificado sus activos para emplearlos contra los iranies.

La novedad en estos activos parecen ser Turquía y Pakistán, quienes tras firmar un acuerdo de cooperación militar con Arabia Saudita, al parecer terminaran peleando por los estadounidenses e israelíes contra Ansar Allah para recapturar los territorios liberados y así reestablecer una ruta marítima segura tanto para los sauditas como para los israelíes. De esta manera, una alianza islámica que supuestamente era para proteger a los musulmanes contra las agresiones anglosionistas terminará trabajando para sus intereses.

¿Por qué no debería extrañarnos esto? Y bien digo esto ya que conociendo la conducta diletante del presidente turco Recep Erdogan y la díscola posición de su par pakistaní el primer ministro Shehbaz Sharif, no hay dudas que han llegado a un arreglo financiero que está (como siempre) por encima de las preocupaciones o el compromiso de proteger a los musulmanes. Sobre esto último la persecución contra los musulmanes que la administración Trump lleva a cabo a través de Homeland Security como vimos con el hostigamiento mafioso a la representante de Minnesota Ilhan Omar, seguramente no causará conmoción a Erdogan.  

En este sentido y viendo que EEUU no ha logrado doblegar a Irán, los productores de petróleo del golfo le estarían pagando a Teherán por el paso seguro de sus buques y de esa manera, todos ganan; ahora bien, la pregunta sería ¿Trump autorizó este trato entre las monarquías y los iraníes? Si lo vemos con los ojos de una lógica común, creo que no, ya que ello no responde a los propósitos geopolíticos de Washington que en último sentido son los de Netanyahu.

Pero Trump es un comerciante y un tipo muy pragmático y es por ello que sin dudas él les ha dado el visto bueno a sus empleados árabes y de ese modo aliviar la presión global por la falta de carburante. Recordemos que el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz no solo ha sido un éxito militar táctico para Teherán, ha conseguido crear una tensión económico-financiera indudable en los mercados que se le está achacando a Trump quien a su vez se le vienen las elecciones de medio término y esta buscando por todos los medios (aún con promesas de pagar 5000 USD por voto), conseguir votos. Incluso tal es la desesperación que debió llamar al presidente ruso Vladimir Putin para pedirle Diesel ante las consecuencias por escases en el mercado. Es en este último sentido en donde radica el pragmatismo de Trump aun cuando con ello traicione a Bibi y a los sectores sionistas dentro de Washington dc.

Precisamente, es Netanyahu quienes está desesperado por lograr aplazar las elecciones de finales de octubre y que mejor oportunidad que la de fomentar una escalada en la región ¿Creen que no sería así? Apenas unos días atrás desde su gabinete se anunció que las elecciones podrían suspenderse si la guerra contra Irán se reactiva ¿No sería el motivo esperado?

Tanto Trump como su colega de Tel Aviv, son los factores de creación del caos que vemos en Asia occidental y si bien a los dos les unen puntos en común, en las actuales circunstancias (claramente inesperadas, especialmente para Netanyahu), Donald buscará salvar su posición ante una muy complicada situación no ya con sus ciudadanos sino, con sus pares republicanos y un MAGA que se deshacer con cada día que pasa. Esto también hace muy posible que, como lo han señalado fuentes en la región y ex analistas de la CIA, ordene una invasión terrestre sobre Irán para tratar de dar un golpe de timón a su segura derrota en noviembre.

Si ordenará semejante acción, además de ratificar su desprecio por la vigencia de la Carta orgánica de Naciones Unidas, significaría la rotura definitiva del orden jurídico internacional que retrotraerá a la relación entre las naciones como -en alguna medida- supo ser hasta la primera mitad del siglo pasado.

Considerando todos estos factores y sin especular las consecuencias que acarrearán para EEUU y el mundo una nueva agresión sobre Irán, queda claro que Donald Trump tiene una administración con fecha de caducidad aún, cuando se jacte de que ha logrado cosas de las cuales solo están en su mente. Si su salida traerá paz, eso quedará a consideración de los propios estadounidenses.

  

 

domingo, 11 de octubre de 2026

 

CICLO KARMATICO

¿Por qué la actual crisis socio-económica en Europa no es culpa de la inmigración árabe-islámica?

 

Por Javier B. Dal

Las protestas en Francia y España[1] no surgieron de meras cuestiones políticas o sindicales y no serán las únicas en Europa. Italia, Bélgica y posiblemente en Alemania comenzaran a movilizarse por la misma dinámica surgida en parte, de los enjuagues y decisiones políticas de sus gobiernos. Ciertamente en España la problemática estalló en torno a la crisis de la vivienda (Decreto Maricarmen), en Francia[2] por los ajustes fiscales y los recortes presupuestarios en educación y en Bélgica[3] se replican estos motivos, pero pese a estas aparentes diferencias en cada uno de estos países, hay un factor central y común que unen a las protestas: La inmigración.

Para entender de dónde surge la cuestión no debemos perder de vista por qué y quiénes fueron los generadores en la historia contemporánea de las masivas corrientes migratorias del mundo árabe-islámico, que alimenta en gran parte las manifestaciones y que son visualizadas como principal foco de conflicto argumentado desde las derechas europeas[4] y sus medios de desinformación.

También digamos claramente, que como hemos visto en julio pasado en Ceuta y Melilla, las masas desesperadas pueden ser utilizadas por ciertas agencias de inteligencia como un agente desestabilizador de gobiernos.

Hay en una buena parte de este cataclismo social una culpa de EEUU y su protegido Israel por desatar la crisis bélica contra Irán que está causando fuertes interferencias en el mercado del petróleo que termina impactando en las economías productivas de los países, incluidos los europeos que dependen de este combustible.

Pero no es la primera vez que Washington tiene una responsabilidad gravitante en los problemas domésticos de la UE y que obviamente las administraciones europeas han consentido con sus posicionamientos incondicionales. Con esto queda claro que Donald Trump no es el responsable único de toda esta crisis. La década de los noventas en adelante ha sido el marco de tiempo en el cual podemos identificar la raíz del crecimiento paulatino y sin freno de las migraciones desde países árabes e islámicos ¿Por qué de ello?

Así como los centros coloniales en Europa en especial Gran Bretaña, Francia y Bélgica se convirtieron en los principales polos migratorios desde los países que alguna vez colonizaron, desde que los EEUU volvieron su política imperial más agresiva y expansiva en las que se vio involucrada Europa, esas corrientes migratorias que antes eran voluntarias y predecibles, se volvieron más grandes e imposibles de controlar desatando la xenofobia y el particular odio a los musulmanes conocido como islamofobia[5].

La caída de la URSS en 1991 le dio a EEUU luz verde para avanzar (violando la palabra empeñada)[6] no solo hacia Eurasia sino también sobre las regiones que su control representaba objetivos energético-estratégicos a largo plazo como es, el Medio Oriente y en particular los países árabes-islámicos productores de petróleo y gas. Así vimos como el presidente iraquí Saddam Hussein mordió el anzuelo que los republicanos le tendieron (mediante la CIA) usando (y sacrificando) a su embajadora April Glaspie[7] que termino en la invasión a Kuwait en agosto de 1990 y la justificación para que EEUU desembarcara en la península arábiga.  

Desde allí, tras el final de la guerra en febrero de 1991 y tras el devenir de trece años de bloqueo, la corriente migratoria iraquí (empujada por la inseguridad, la precariedad y la miseria creada por un embargo brutal) fue una de las más importantes y que con el paso del tiempo por efecto de la sangrienta ocupación, continuó creciendo a destinos como Gran Bretaña, Alemania y Suecia. Estos flujos retomaron importancia tras el 11/S que justificaron a EEUU a invadir Afganistán en septiembre de 2001[8] y a Iraq en marzo de 2003[9].

Otro hito central en la creación de estos flujos masivos e incesantes de migrantes árabes y africanos comenzó en 2010 cuando la administración Obama y sus aliados británicos a la cabeza de David Cameron[10], el francés Nicolás Sarkosy[11] y el italiano Silvio Berlusconi[12] con el apoyo logístico de la OTAN y el despliegue de mercenarios[13] Wahabistas y Takfiristas provistos por las monarquías del Golfo, bajo la pantalla mediática denominada “Primavera Árabe”, invadieron y destruyeron Libia creando desde entonces uno de los puntos más inestables por donde cruzan inmigrantes tratando de huir del caos causado.

En el mismo sentido vimos la crisis humanitaria de 2015 cuando el asedio de oleadas yihadistas sobre Siria (Jabbat Al Nusrah, Estado Islámico entre otros)[14] fomentadas por EEUU y sus socios atlantistas (europeos), que se extendieron en 2014 a Iraq y un fallido intento por extender el conflicto (con la participación de Israel) al Líbano en 2013, creo un flujo intenso de migrantes de estos países que llegaron a Europa[15].    

Como premio a contribuir con los planes norteamericanos, la UE comenzó a recibir de forma constante y cada vez mayores contingentes de inmigrantes quienes cruzan el mediterráneo en pateras y canoas muy precarias para muchos de ellos terminar muriendo en el intento. Esto ha sido el factor preponderante para crear grietas políticas en la UE y el consiguiente fortalecimiento de los partidos de derecha, las pantomimas libertarias y sectores conservadores.

Hoy los europeos son testigos y víctimas de las consecuencias de las malas decisiones de sus gobiernos que radicaron en la subalternidad a las planificaciones de la política exterior de Washington que entre otras, han causado la destrucción de la infraestructura de los países que invadieron obligando a millones de almas a abandonar sus terruños, entonces ¿Quiénes son los verdaderos responsables por la actual situación migratoria?

 

 

 

 

 

 

 



[1] Tras el escándalo de Maricarmen Abascal, el tema de la vivienda y el incremento de los alquileres en España ha pasado a ser un tema político que el gobierno de Sánchez trata de usufructuar en vistas a las legislativas.

[2] La comunidad árabe-islámica y en particular de origen argelino y turco son muy importantes y ha sido un constante factor de inestabilidad social por las desigualdades a las que son sometidos estos sectores y en donde el tema de la vivienda es uno de sus problemas. Al mismo tiempo Macron en su seguidismo a Washington, continúde inestabilidad a profundizando la crisis involucrando a su país en las actuales guerras tanto en Ucrania como en la península arábiga.

[3] Aquí el centro de las manifestaciones se produce por el severo ajuste económico que impacta en el nivel de vida y en el acceso a la educación de los belgas.

[4] Este incremento descontrolado de la inmigración ha fomentado que los partidos de la derecha y ultraderecha en cada uno de los países miembros de la UE, hayan ganado fuerza y adherentes en las elecciones. Así tenemos a VOX en España, AfD en Alemania y la Agrupación Nacional francesa

[5] Esta discriminación que muchas veces ha terminado con la vida de musulmanes, no es de hoy y tiene un extenso correlato con las políticas de los estados en donde buscan comenzar de nuevo. https://fra-europa-eu.translate.goog/en/news/2024/muslims-europe-face-ever-more-racism-and-discrimination?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

[6] Suscitada por la promesa de no avanzar “ni una pulgada hacia el este” del Secretario de Estado norteamericano James Baker al mandatario ruso Mijail Gorbachev en la reunión del 9 de febrero de 1990 en Moscú

[7] Aunque se han esmerado por desmentirlo, lo cierto es que la administración del entonces presidente George H. Bush silencio a Glaspie y la mando al ostracismo para que no pudiera dar una sola nota a la prensa.

[8] Un evento que inmediatamente causó el desplazamiento de millones de afganos

[9] Aquí también con la invasión y los efectos de la ocupación, más de 9 millones de iraquíes fueron forzados a desplazarse tanto a los países limítrofes como a Europa. Esto volverá a producirse en 2014 cuando la banda armada denominada “Estado Islámico” cruzó desde Siria lo que implicó además de la muerte, la devastación de ciudades enteras como el caso de Mosul y Tikrit

[10] El primer ministro británico jugo un papel central al liderar junto con el francés Sarkosy, la campaña política y militar contra Libia

[11] El mandatario francés también fue parte en esta agresión y similar a su par italiano, tenía estrechos vínculos con el mandatario libio a tal nivel, que había recibido contribuciones en dinero para su campaña presidencial.

[12] Quien pese a haber sido amigo de Muhammar Al Gadafi y haber sido considerado como uno de los puentes políticos entre la UE y Libia, Berlusconi no solo involucro a sus fuerzas armadas en la agresión contra el país árabe, sino que dio el permiso para las bases en Italia se convirtieran en plataformas para los bombardeos de la OTAN

[13] Estos grupos militantes y extremistas de una interpretación del Islam adoctrinado por Arabia Saudita

[14] Creados, sostenidos y utilizados como proxies de los intereses estadounidenses e israelíes en Siria, Iraq y fallidamente en el Líbano y Yemen

[15] En cuanto al flujo de libaneses que fueron empujados a migrar a Europa, desde 2013 en adelante ha ido en aumento siendo los principales destinos Alemania, Suecia y Francia