DESPUES
DE TRUMP…¿LA PAZ?
Ante
las evidencias de la catastrófica política exterior de MAGA que serán cargadas
a la cuenta de Trump, su más que previsible salida ¿Dará lugar al fin de las
hostilidades?
Por Charles H. Slim
Aunque
no oigamos nada en los medios del hemisferio (salvo raros casos), la guerra en
torno al estrecho de Ormuz y el control del estrecho Bab Al Mandeb por parte de
Yemen, los mercados si lo sienten alto y claro trasladando esa situación a las
economías de cada uno de los países de la región. No olvidemos que detrás de
estas especulaciones económico-financieras hay destrucción y el derramamiento
de sangre inocente, hechos luctuosos de una situación iniciada e impulsada por
agresiones ilegales y criminales ejecutadas por Riad y ordenadas por Donald
Trump en apoyo a su amigo, Bibi Netanyahu.
Hasta el momento los
planes por tratar de hacer con Irán lo mismo que en Venezuela no prospera y las
razones son muy claras: Las CGRI no se dejan y responden de forma letal a los
intentos estadounidenses. Precisamente y ante tal evento, la administración de
Trump ha diversificado sus activos para emplearlos contra los iranies.
La novedad en estos
activos parecen ser Turquía y Pakistán, quienes tras firmar un acuerdo de
cooperación militar con Arabia Saudita, al parecer terminaran peleando por los
estadounidenses e israelíes contra Ansar Allah para recapturar los territorios
liberados y así reestablecer una ruta marítima segura tanto para los sauditas
como para los israelíes. De esta manera, una alianza islámica que supuestamente
era para proteger a los musulmanes contra las agresiones anglosionistas
terminará trabajando para sus intereses.
¿Por qué no debería
extrañarnos esto? Y bien digo esto ya que conociendo la conducta diletante del
presidente turco Recep Erdogan y la díscola posición de su par pakistaní el
primer ministro Shehbaz Sharif, no hay dudas que han llegado a un arreglo financiero
que está (como siempre) por encima de las preocupaciones o el compromiso de
proteger a los musulmanes. Sobre esto último la persecución contra los
musulmanes que la administración Trump lleva a cabo a través de Homeland
Security como vimos con el hostigamiento mafioso a la representante de
Minnesota Ilhan Omar, seguramente no causará conmoción a Erdogan.
En este sentido y viendo
que EEUU no ha logrado doblegar a Irán, los productores de petróleo del golfo
le estarían pagando a Teherán por el paso seguro de sus buques y de esa manera,
todos ganan; ahora bien, la pregunta sería ¿Trump autorizó este trato entre las
monarquías y los iraníes? Si lo vemos con los ojos de una lógica común, creo
que no, ya que ello no responde a los propósitos geopolíticos de Washington que
en último sentido son los de Netanyahu.
Pero Trump es un
comerciante y un tipo muy pragmático y es por ello que sin dudas él les ha dado
el visto bueno a sus empleados árabes y de ese modo aliviar la presión global por
la falta de carburante. Recordemos que el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz no
solo ha sido un éxito militar táctico para Teherán, ha conseguido crear una
tensión económico-financiera indudable en los mercados que se le está achacando
a Trump quien a su vez se le vienen las elecciones de medio término y esta
buscando por todos los medios (aún con promesas de pagar 5000 USD por voto),
conseguir votos. Incluso tal es la desesperación que debió llamar al presidente
ruso Vladimir Putin para pedirle Diesel ante las consecuencias por escases en
el mercado. Es en este último sentido en donde radica el pragmatismo de Trump
aun cuando con ello traicione a Bibi y a los sectores sionistas dentro de
Washington dc.
Precisamente, es
Netanyahu quienes está desesperado por lograr aplazar las elecciones de finales
de octubre y que mejor oportunidad que la de fomentar una escalada en la región
¿Creen que no sería así? Apenas unos días atrás desde su gabinete se anunció
que las elecciones podrían suspenderse si la guerra contra Irán se reactiva ¿No
sería el motivo esperado?
Tanto Trump como su
colega de Tel Aviv, son los factores de creación del caos que vemos en Asia
occidental y si bien a los dos les unen puntos en común, en las actuales
circunstancias (claramente inesperadas, especialmente para Netanyahu), Donald
buscará salvar su posición ante una muy complicada situación no ya con sus
ciudadanos sino, con sus pares republicanos y un MAGA que se deshacer con cada
día que pasa. Esto también hace muy posible que, como lo han señalado fuentes
en la región y ex analistas de la CIA, ordene una invasión terrestre sobre Irán
para tratar de dar un golpe de timón a su segura derrota en noviembre.
Si ordenará semejante
acción, además de ratificar su desprecio por la vigencia de la Carta orgánica
de Naciones Unidas, significaría la rotura definitiva del orden jurídico
internacional que retrotraerá a la relación entre las naciones como -en
alguna medida- supo ser hasta la primera mitad del siglo pasado.
Considerando todos estos
factores y sin especular las consecuencias que acarrearán para EEUU y el mundo
una nueva agresión sobre Irán, queda claro que Donald Trump tiene una
administración con fecha de caducidad aún, cuando se jacte de que ha logrado
cosas de las cuales solo están en su mente. Si su salida traerá paz, eso
quedará a consideración de los propios estadounidenses.

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