PRISIONEROS DE
CONSCIENCIA
¿Cuáles son las
señales de una crisis en la justicia global?
Por Dany Smith
Se suponía que los
monstruos que pisotean los derechos y la dignidad humana se hallaban en esos
regímenes oscuros y militarizados a los que Hollywood tanto se empeñó y durante
el siglo pasado en recrear con sus espectaculares películas sobre dictadores
latinos, malvados revolucionarios, yihadistas locos y totalitarismos orientales.
En realidad, esos monstruos siempre estuvieron el sótano de las grandes
democracias angloestadounidenses y hoy para la sorpresa de los incautos ya
acechan a sus propios habitantes.
Hace mucho tiempo
que el brillo de esas democracias se ha opacado por la pegajosa y sucia
corrupción de sus sistemas políticos convirtiéndose en grandes organizaciones lucrativas
compuestas por sujetos y grupos coludidos para llevar adelante negocios -de
la más variada especie- para beneficio propio. En este contexto no hay
lugar para los hombres y mujeres conscientes…ellos molestan.
Estos son los
casos del abogado alemán Reiner Fuellmich y el médico palestino Hussam Abu
Safiya, prisioneros en circunstancias particulares de dos sistemas judiciales y
en entidades nacionales diferentes pero a su vez, sistemas intima e ideológicamente
ligados por su desprecio (desde sus visiones) a lo no puro y un despótico celo
por aplastar a quienes les puedan exponer ante los demás.
El caso del Dr. Fuellmich
se ubica en Alemania, quien tras haber tenido la osadía de investigar los
negociados que han hecho las farmacéuticas con la farsa de la pandemia de 2019
y sus vacunas en grado de experimentación, hoy paga en una celda mugrienta de
la prisión de “JVA Bremervörde” por su vocación por la verdad. Sin dudas que el
trabajo de este abogado fue descollante y puso muy nerviosos a los intereses
del establecimiento farmacéutico de occidente entre los que se hallan los
laboratorios suizo-británicos de Astrazeneca, la estadounidense Pfizer y otros
intereses sucios muy ligados a los desarrollos pestilentes digitados por
agencias de inteligencia (DIA, CIA, Mossad) en los laboratorios en Ucrania y
África. Su error fue presentarlo ante los estrados de la justicia occidental quienes
inmediatamente se mostraron muy inquietos, no por lo que ello revelaba sino
porque él lo exponía con lujo de detalles.
Como premio a su
espíritu por revelar la verdad de todo aquello (que los medios no harán), fue
inhabilitado, desacreditado ante el público y tan pronto como pudieron, se
deshicieron de él usando el sistema presidiario alemán.
Fue así que el Dr.
Fuellmich en vez de hallar una justicia proactiva y decidida a tomar cartas en
el asunto con la mafia que jugo con la salud pública de las personas, se topó
con un muro gélido, demostrativo de un polo corrupto y servil a los poderes que
estaba denunciando y como consecuencia de ello, (a través de malas artes) le
montaron una encerrona para desacreditarle y tras armarle una causa penal,
enviarlo a prisión como un criminal.
Otro caso
emblemático de lo que es una administración de justicia anómala y políticamente
contaminada lo vemos en la Palestina ocupada.
El caso del médico
palestino Hussam Abu Safiya es otro de los incontables casos de abusos
criminales que lleva cometiendo el estado de Israel contra toda la población
árabe-palestina y libanesa. Capturado en Gaza durante los ataques israelíes
contra los hospitales y campamentos allá por diciembre del 2024, estuvo
desaparecido por un mes sin que las vocerías de las FDI informaran sobre su
paradero.
Safiya era
director del hospital “Kamal Adwal” en el norte de Gaza y la última vez que se
lo vio con su delantal blanco fue cuando salió indignado a buscar a los
responsables de las FDI que habían asaltado las instalaciones realizando toda
clase de ataques contra el personal, vandalizado el equipamiento y causado daño
contra el nosocomio. Su reaparición ante la suprema corte israelí con claros
signos de debilidad y maltrato lo explica todo.
Las fuentes
palestinas y especialmente de la resistencia ya sabían que había sido capturado
y salvajemente golpeado por las tropas israelíes para luego trasladarlo
encapuchado a un campo de detención donde siguió siendo torturado.
Safiya se haya en
una verdadera trampa. Prisionero de un estado agresor y ocupante, se ve
obligado a pasar por la “administración de justicia” de aquel (herramienta de
opresión) lo que en derecho representa una incongruencia legal y una ausencia
de legitimidad cósmica claramente violatoria de todos los principios y
garantías del debido proceso que hace palidecer a los desaparecidos tribunales
del Apartheid sudafricano, los tribunales populares del Soviet en la URSS o a
los tribunales del Pueblo (Volksgerichtshof) del Tercer Reich.
Hace ya dos meses
que unos 400 voluntarios humanitarios de varias nacionalidades de la flotilla a
la Franja de Gaza fueron interceptados, abordados, detenidos y trasladados a
las cárceles israelíes donde permanecerían hasta finales del mes de mayo para su
deportación. Desde el inicio y durante su estancia fueron sometidos a la
violencia y a toda clase de abusos incluso por parte de las propias autoridades
políticas del estado.
Al presente los
ciudadanos argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera permanecen -sin
orden judicial conocida- detenidos en un presidio en el este de Libia, tras
haber sido interceptados por las fuerzas colaboracionistas de la OTAN y de
Israel lideradas por Halifa Haftar (un viejo activo de la CIA) cuando se hallaban
en tránsito de camino a Egipto. La situación de estos voluntarios es
extremadamente peligrosa máxime si consideramos la violencia explícitamente demostrada
por los israelíes. Conducido por una coalición de grupos terroristas y
criminales (vinculados con la CIA, la Mukhabarat egipcia y la inteligencia
militar israelí), el régimen de Haftar ha demostrado con extensos antecedentes
de violaciones a los derechos humanos de los propios libios, no existen las más
mínimas garantías para la integridad de cada uno de estos voluntarios. No hay conocimiento
o no se han informado de tratativas del consulado argentino con los captores.
La actual situación
en Libia tras el derrocamiento y magnicidio de Mohammar Al Gadafi en 2011 es de
inestabilidad y división permanente convertida en un territorio sin ley y al
mismo tiempo otro nodo bajo el control de la influencia occidental y de
Israel.
Como vemos en
estos casos, la consciencia de personas que trataron de hacer su trabajo bien y
para la utilidad de otros, cuando se topan con los poderes oscuros que rigen
una parte del globo la justicia estará ausente o como también lo vemos, solo es
una farsa.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario