CAMPO DE BATALLA
GEOESPACIAL
¿Qué posibilidades
existen y por qué la guerra en Ucrania podría llegar al espacio?
Por Charles H. Slim
Era inevitable. Recordando a esas películas de ciencia ficción de los setentas y ochentas, donde el espacio tomaba protagonismo en la lucha entre los bloques de la Guerra fría con películas memorables como “Marooned” de 1969 o “Moonraker” (007 misión espacial) de 1979, hoy va camino a ser una realidad como campo de confrontación entre las potencias rivales actuales en momentos que el mundo podría verse implicado en una guerra global a gran escala. El motivo de que esto suceda pronto, es la red de satélites STARLINK provista al régimen neonazi de Zelensky por la corporación de Elon Musk.
Cuando se lanzaron
al espacio los enjambres de satélites que conforman la red STARLINK, pocos
esperaban que realmente lograran proveer internet con tanta facilidad y
amplitud. Su revolucionario diseño y la simplicidad en sus conexiones la ha
vuelto como el servicio de comunicaciones por internet más rápido y confiable
que cualquier otro proveedor haya podido ofrecer y ello se comprueba muy bien
en Ucrania donde las fuerzas neonazis de Zelensky cuentan con este servicio.
Precisamente,
STARLINK es actualmente la columna vertebral de las comunicaciones y provisión
de señal Wifi de alta velocidad y bajo delay para la rama militar en todo el
frente. Entre las funciones que cumple se halla la guía para los drones ucranianos
de observación, inteligencia en tiempo real y ataque sobre territorio ruso que
han estado causando gran cantidad de bajas entre la población civil.
Otra ventaja que
presenta el sistema es su modo de conexión que solo requiere de una simple antena
montable en cualquier lugar sin la necesidad de cableados o asistencia de otros
circuitos alimentadores.
Como vemos estas
capacidades tecnológicas han ido más allá del campo de batalla y también son
utilizadas para guiar acciones terroristas no solo a cargo del GUR (inteligencia
militar) y el SBU (inteligencia y contra inteligencia interna) sino también por
los equipos de mercenarios y terroristas al servicio de las principales agencias
atlantistas como el MI6 británico, el G2 alemán y la DGSE francesa.
Si bien Elon Musk
se ha mostrado como un actor “pragmático” en cuanto las posiciones políticas y
geopolíticas en el actual escenario, son sus acciones vinculadas con los
enemigos de la Federación de Rusia lo que terminan definiéndolo. Si sus
productos son un factor desestabilizante para la seguridad estratégica de
Rusia, Musk no puede ser tomando como alguien agradable.
Tan pronto Elon
Musk doto a Kiev de esta cobertura, Moscú se puso a trabajar en contramedidas
para poder contrarestar y degradar las capacidades de conexión de esta red. Aclaremos
que esta donación no estuvo ajena a intereses políticos detrás de Musk quien al
final de cuentas ha demostrado estar muy cercano y comprometido con los
sectores más anti rusos de occidente. La aparición del temible dron de ataque
GARPIYA A-1 fue sin dudas la primera respuesta táctica para eliminar puntos y
nodos de la red que provee internet a las unidades en el terreno. Pese al éxito
obtenido, no alcanza para cumplir el objetivo estratégico central que es,
eliminar de forma permanente la provisión de STARLINK.
Es por ello que ya
hace un tiempo hasta esta parte, la Federación de Rusia y China han establecido
una estrategia conjunta para ponerle fin a STARLINK de forma definitiva y
ejemplar. Tanto el presidente ruso Vladimir Putin como su homólogo chino Xi
Jinping, habrían acordado una agenda bien planificada para unificar esfuerzos y
recursos tecnológicos para implementar una solución que resolvería de raíz el
problema. A partir de aquí, las especulaciones sobre cómo lo harán abre muchas
puertas que a la vista y opinión de los desinformadores en occidente, rayarían
la ciencia ficción. Justamente según algunas fuentes, el desarrollo de un
sistema basado en un “arma de pulso” ya estaría sobre la mesa.
Pero más allá del
menosprecio o las acostumbradas descalificaciones de los analistas pro-OTAN,
los avances en la industria y tecnología de ambos países hacen viable la
materialización de una respuesta sofisticada a la medida del problema y eso
viene inquietando a los burócratas y militares en Bruselas y también en Washington
por el simple hecho de que saben que ello es posible.
¿Qué significaría
para Kiev la desconexión total de STARLINK? En breves palabras, significaría
dejar ciegas a sus unidades militares y una complicación especial para operar
sus drones con la precisión que les otorga el servicio. Pero quienes más se
verán perjudicados serán sus patrocinadores en Londres, desde donde se dirigen
varias de las operaciones. En resumen, un golpe fatal para Zelensky que
aceleraría la derrota de sus maltrechas fuerzas y su inminente caída.
La tarea no se
presenta nada fácil ya que la provisión del servicio de internet STARLINK se
hace por enjambres de satélites, que se mueven en fila a más de 27.000
kilómetros por hora orbitando la tierra a unos 550 kilómetros de altura. Según
se informa la flota de STARLINK se compone de unos 10.000 satélites con lo cual
buscar su desactivación no sería una tarea simple aunque para los avances
tecnológicos y cibernéticos rusos y chinos (considerando lo mencionado antes),
es posible de resolver.
Todo sistema tiene
vulnerabilidades y solo es cuestión de tiempo para hallarlas. STARLINK no es la
excepción. La particularidad de estos satélites es su visibilidad en el cielo
nocturno lo que sin dudas es una vulnerabilidad.









