INMINENTE
FINAL Y ¿EL COMIENZO DEL FIN?
El
final de la guerra en Ucrania es un hecho que se concretaría en breve pero ¿Qué
sucederá con los instigadores que necesitan de ella?
Por Charles H. Slim
China
ha demostrado vencer las tentativas de EEUU por desestabilizar el Asia pacífico
y hoy, ante las críticas y adversas circunstancias que aprietan a la
administración Trump, lidera los esfuerzos de crear un espacio geopolítico en
la región lejos de la influencia occidental. Al mismo tiempo vemos a un Donald
Trump con serios problemas de credibilidad para las elecciones del 3 de
noviembre próximo, sus fracasos en política exterior (en parte por
comprometerse con Israel) y un estado deliberativo en el Pentágono que demuestra
una falta de dirección estratégica contextualiza la situación crítica de EEUU. Sumemos
a todo esto, la inminente capitulación del régimen neonazi en Ucrania y el
repliegue estadounidense de Asia occidental por lo cual deberíamos preguntar
¿Qué será de la UE?
Las conversaciones entre
Washington y Moscú estarían más avanzadas de lo que muchos piensan y se
orientan a darle un corte final a la guerra en Ucrania y con ello, a las
ambiciones personales de Volodomyr Zelensky de perpetuarse en el poder.
Pero quien más preocupado
se halla por estos avances son los “dispuestos” europeos, especialmente quienes
fueron los más comprometidos instigadores de mantener la guerra como han sido
los británicos, franceses y alemanes quienes ya fueron advertidos por el propio
Vladimir Putin de que “Rusia no quiere la guerra, pero si es empujada a ella
están preparados”. Una capitulación justo en estos momentos sería fatal para la
ya inestable situación socio-política de la Europa occidental y el bureau
burocrático de la UE sumida en una oleada intermitente de protestas callejeras originadas
por la degradada situación económica generalizada y de la crítica situación
productiva de sus economías, afectada principalmente por el encarecimiento de
los recursos energéticos, especialmente los no renovables como son el gas y el
petróleo imprescindibles para movilizar las industrias.
La precaria operatividad
de la OTAN producto de la desvinculación militar estadounidense, en especial de
las áreas más importantes para su funcionamiento (inteligencia estratégica), ha
creado un gran vacío en las expectativas de estos actores europeos. Han
sacrificado la estabilidad de sus propias economías, sus sistemas productivos y
la seguridad social de sus habitantes por el solo hecho de demostrar su
acendrado odio a los rusos (rusofobia) y así a su vez demostrarles su lealtad a
los neoconservadores y sus colegas globalistas en Washington.
Al mismo tiempo y quizá
lo más importante para estos burócratas europeos, lo que más lamentaran será la
perdida de la tan anhelada carrera armamentística (y todos los negocios que
vienen con ella) basada en el sembrado de miedo y las continuas sospechas (falsas)
de una posible agresión rusa sobre el continente. Para ello y a través de su
injerencia directa tanto desde los medios como en el teatro de operaciones, han
estado haciendo hasta lo imposible para hallar una reacción desmedida de Moscú.
Desde las directivas
políticas y el tramado de operaciones de inteligencia con ataques terroristas
incluidos sobre territorio ruso, pasando por el financiamiento directo a las
manos de Zelensky y su gente con el dinero de los contribuyentes, hasta
convertirse en los suministradores de armamentos y especialmente drones de toda
clase que terminan matando a ciudadanos rusos en Kursk, Rostov, Briansk, San
Petersburgo y el mismo Moscú, forman parte de las acciones agresivas con las
cuales estos miembros de la OTAN han estado tratando de que la guerra siga de
manera perpetua, hasta el último ucraniano.
En apariencias estos
gobiernos como los de Macron, Burnham, Merz, Von Der Leyen y hasta el de la
italiana Meloni, se han puesto la meta de inmolarse o más bien, inmolar a sus
propias naciones y el futuro de sus ciudadanos para evitar la caída inevitable
de la hegemonía del occidente colectivo. Todo esto ¿Creyendo que Trump no los
iba a dejar en el camino?
Al parecer Trump ha
terminado entendiendo que la guerra en Ucrania no tiene remedio y el régimen
neonazi que los demócratas alineados al partido de la guerra y los globalistas
de los Clinton, Obama y Biden esta sentenciado a un final. La lógica informa
que los instigadores europeos, a regañadientes y en medio de la ruina en la que
se hallan, debieran terminar con sus operaciones sucias y replegar a sus
equipos en Ucrania. Cuando esto comience a generalizarse habrá que ver las
consecuencias en sus propios dominios sobre los monstruos que han creado.

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