sábado, 31 de octubre de 2026

 

INMINENTE FINAL Y ¿EL COMIENZO DEL FIN?

El final de la guerra en Ucrania es un hecho que se concretaría en breve pero ¿Qué sucederá con los instigadores que necesitan de ella?

 

Por Charles H. Slim 

China ha demostrado vencer las tentativas de EEUU por desestabilizar el Asia pacífico y hoy, ante las críticas y adversas circunstancias que aprietan a la administración Trump, lidera los esfuerzos de crear un espacio geopolítico en la región lejos de la influencia occidental. Al mismo tiempo vemos a un Donald Trump con serios problemas de credibilidad para las elecciones del 3 de noviembre próximo, sus fracasos en política exterior (en parte por comprometerse con Israel) y un estado deliberativo en el Pentágono que demuestra una falta de dirección estratégica contextualiza la situación crítica de EEUU. Sumemos a todo esto, la inminente capitulación del régimen neonazi en Ucrania y el repliegue estadounidense de Asia occidental por lo cual deberíamos preguntar ¿Qué será de la UE?

Las conversaciones entre Washington y Moscú estarían más avanzadas de lo que muchos piensan y se orientan a darle un corte final a la guerra en Ucrania y con ello, a las ambiciones personales de Volodomyr Zelensky de perpetuarse en el poder.

Pero quien más preocupado se halla por estos avances son los “dispuestos” europeos, especialmente quienes fueron los más comprometidos instigadores de mantener la guerra como han sido los británicos, franceses y alemanes quienes ya fueron advertidos por el propio Vladimir Putin de que “Rusia no quiere la guerra, pero si es empujada a ella están preparados”. Una capitulación justo en estos momentos sería fatal para la ya inestable situación socio-política de la Europa occidental y el bureau burocrático de la UE sumida en una oleada intermitente de protestas callejeras originadas por la degradada situación económica generalizada y de la crítica situación productiva de sus economías, afectada principalmente por el encarecimiento de los recursos energéticos, especialmente los no renovables como son el gas y el petróleo imprescindibles para movilizar las industrias.

La precaria operatividad de la OTAN producto de la desvinculación militar estadounidense, en especial de las áreas más importantes para su funcionamiento (inteligencia estratégica), ha creado un gran vacío en las expectativas de estos actores europeos. Han sacrificado la estabilidad de sus propias economías, sus sistemas productivos y la seguridad social de sus habitantes por el solo hecho de demostrar su acendrado odio a los rusos (rusofobia) y así a su vez demostrarles su lealtad a los neoconservadores y sus colegas globalistas en Washington.

Al mismo tiempo y quizá lo más importante para estos burócratas europeos, lo que más lamentaran será la perdida de la tan anhelada carrera armamentística (y todos los negocios que vienen con ella) basada en el sembrado de miedo y las continuas sospechas (falsas) de una posible agresión rusa sobre el continente. Para ello y a través de su injerencia directa tanto desde los medios como en el teatro de operaciones, han estado haciendo hasta lo imposible para hallar una reacción desmedida de Moscú.

Desde las directivas políticas y el tramado de operaciones de inteligencia con ataques terroristas incluidos sobre territorio ruso, pasando por el financiamiento directo a las manos de Zelensky y su gente con el dinero de los contribuyentes, hasta convertirse en los suministradores de armamentos y especialmente drones de toda clase que terminan matando a ciudadanos rusos en Kursk, Rostov, Briansk, San Petersburgo y el mismo Moscú, forman parte de las acciones agresivas con las cuales estos miembros de la OTAN han estado tratando de que la guerra siga de manera perpetua, hasta el último ucraniano.

En apariencias estos gobiernos como los de Macron, Burnham, Merz, Von Der Leyen y hasta el de la italiana Meloni, se han puesto la meta de inmolarse o más bien, inmolar a sus propias naciones y el futuro de sus ciudadanos para evitar la caída inevitable de la hegemonía del occidente colectivo. Todo esto ¿Creyendo que Trump no los iba a dejar en el camino?

Al parecer Trump ha terminado entendiendo que la guerra en Ucrania no tiene remedio y el régimen neonazi que los demócratas alineados al partido de la guerra y los globalistas de los Clinton, Obama y Biden esta sentenciado a un final. La lógica informa que los instigadores europeos, a regañadientes y en medio de la ruina en la que se hallan, debieran terminar con sus operaciones sucias y replegar a sus equipos en Ucrania. Cuando esto comience a generalizarse habrá que ver las consecuencias en sus propios dominios sobre los monstruos que han creado.

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