THE FALKLANDS
TALES
¿Por qué los
argentinos no debieran ilusionarse con los anuncios de Donald Trump sobre la
situación de las islas del atlántico sur? Aprender a leer entre líneas para no
caer en la trampa
Por Dany Smith
El anuncio de Donald Trump de revisar la situación de las islas Malvinas con respecto a la posesión que mantiene Londres, ha despertado sentimientos variados entre los argentinos y claro, en especial en el gobierno de Javier Milei que tratara de usufructuarlo en vistas a las elecciones del año próximo. A todas luces se trata de un cuento más. Para Londres supone una bravuconada más de Trump, fastidiado por no haberle acompañado en la aventura estúpida en contra de Irán. En este sentido La Casa Rosada ha salido presurosa a tratar de presentar esto como el fruto de una alianza estratégica que (en su imaginación) pondría a la Argentina por sobre Gran Bretaña, que de ser cierta esta creencia, informa de una pésima percepción de la realidad.
El factor
determinante tanto para Trump como para Milei son las próximas elecciones y
ambos están desesperados por un golpe de efecto.
Es cierto que la
causa de reclamación argentina esta sustentada sobre la razón y el derecho internacional
pero, con eso no alcanza y la historia contemporánea así lo atestigua. Los
argentinos y en especial cada uno de los gobiernos que han pasado desde 1982,
no hicieron nada o incluso peor, han entregado sus potencialidades para poder
negociar en un marco de paridad aceptable. El mundo ya ha dado muchos ejemplos
de que es lo que marca la diferencia al momento de hacer valer o defender la
soberanía de un estado. Aquí los argentinos, en especial sus partidos políticos
siguen siendo muy cándidos o tal vez, perversamente traidores al creer (o más
bien aparentar) que con meras declaraciones se va a lograr recuperar las islas,
sus aguas jurisdiccionales y todos los derechos que ellas implican.
Los argentinos
como pueblo tienen un claro problema y radica en que esperan que otros les
resuelvan sus problemas y al parecer creen que Trump resolverá el conflicto de
soberanía. Si es así no parecen estar muy mal informados. Mientras el argentino
espera que la solución llegue a sus manos, los ingleses solemos ser más
prácticos y vamos a buscarla. Con estas especulaciones salidas de un capricho,
uno más del tipo que ya demostrado su falta de sentido común que alquila La
Casa Blanca, los argentinos (a través de sus políticos y medios díscolos) se
están creyendo que EEUU va a patear a los británicos para que se vayan de las
islas…eso es un error imperdonable si están en esa creencia.
Gran Bretaña sigue
siendo el enemigo de Argentina por más que hoy en La Casa Rosada haya un
gobierno anglófilo y pro-israelí sustentado por un aparato informativo de
empresas de noticias del mismo signo ideológico.
Argentina -o
mejor dicho su clase política- ha dejado pasar varias oportunidades para
construir un poder militar medianamente respetable para cuando menos, hacer
presencia en sus mares y en especial el atlántico sur. Justamente si algo ha
desinvertido cada uno de estos gobiernos ha sido su Armada que prácticamente
esta inoperante. Creer que el Comando sur norteamericano va a cumplir esa
función, es un error que pagaran muy caro.
Hay en las
rumiaciones de Trump un engaño, no hay duda. Aunque diga y que le gustaría
castigar a Londres, su apoyo a la Argentina no es en beneficio de Buenos Aires,
está ocultando una agenda que interesa solamente a EEUU. Esto significa que no
proporcionará equipamiento, aviones o barcos para reforzar las famélicas FFAA
argentinas; para nada. El discurso en cadena nacional de Javier Milei del
jueves 3 de septiembre lo puso muy claro: El papel de las FFAA será integradora
¿Qué significa eso? Significa que ni se
van a mejorar, ni van a modernizarse ni van asumir un rol protagónico en los
planes de Washington DC. En resumen, serán meros empleados del Pentágono en su
propio territorio.
Hay mucho más allá
de la supuesta ayuda de Trump, que en realidad es un castigo a Londres. Hay que
verlo con la panorámica geoestratégica actual y eso significa que si bien en
1982 Reagan y la OTAN (en un marco de bipolaridad global) le dieron una mano a
“Maggie” Thatcher, la actual visión de EEUU es de un control continental total que
implicaría una política de absorción de las instituciones castrenses argentinas
para volverlas meras policías nacionales al servicio de la política de “Seguridad
nacional” estadounidense que servirán entre otros propósitos, para custodiar
las inversiones y negocios de los amigos de Trump y el Establecimiento.
Luego del
improvisado discurso de Milei por cadena nacional, hablando de lo que nunca
había hablado e incluso sentenciando supuestas medidas económicas contra las
empresas NAVITAS de origen israelí y la británica ROCKHOPPER que comenzarán a
extraer petróleo de la plataforma continental argentina, queda claro que no son
más que una ilusión o como dijo alguien, “humo” y de las cuales los argentinos
deberían descreer dado que solo son una estrategia de manipulación psicológica y
por cierto, muy británico.
Lo que hemos visto
tras las declaraciones de Trump y que se reforzaron con sus reproches ante una
entrevistadora de GB News, tiene el color de una treta en la cual Milei ha
mordido el anzuelo haciendo los anuncios que por más elocuentes (e increíbles)
que se oigan, no tienen un respaldo sustancial en la realpolitik.
En breves
palabras, Milei podrá actuar como un estadista (algo bastante pretencioso) con
aires de nacionalista pero ni es creíble y lo más importante, no tiene las
fuerzas armadas que respalden las palabras que salen de su boca.





